'Como un lobo' se come la ciudad

Miguel Bosé vuelve a hacer vibrar a Atarfe con su pop energizante y un controvertido desnudo de su sobrina Bimba, que actuó de telonera con su grupo The Cabriolets

Miguel Bosé, anoche, durante su actuación en el Coliseo de Atarfe dentro de la nueva gira de 'Papitour'.
Miguel Bosé, anoche, durante su actuación en el Coliseo de Atarfe dentro de la nueva gira de 'Papitour'.
Marta Curiel/ Granada

24 de julio 2009 - 05:00

No se sabe si la noche pasada Bosé fue un Don Diablo o quizás un Amante Bandido, lo que sí queda claro es que fue un auténtico lobo. De esos que tienen el instinto tan desarrollado que saben que todo lo que tocan lo convierten en éxito seguro, que huelen la satisfacción del público y saben a cada momento lo que deben hacer. Y eso pasó. El Coliseo Ciudad de Atarfe se ha debido levantar esta mañana con una resaca musical considerable, la producida por un artista que arrastra día tras día con garbo sus 30 años sobre los escenarios.

Los acordes de Amante Bandido arrancaron los primeros aplausos en la Plaza de Toros y despejaron las dudas del público que empezaba a hacer sus apuestas al ver que se retrasaba el inicio del show. Bosé sabe bien lo que le gusta a su público. Ya se conocen, hay una química inigualable. Si los espectadores quieren más, Papito -como le llaman sus amigos - se lo da. Y esa es la causa de este remember del Papitour. Muchos seguidores se quedaron sin ver a su ídolo y reclamaban más y mejor pero desde la misma fórmula, sin que se moviera una sola canción del repertorio.

Dos millones de espectadores que le han visto en total en este tiempo no pueden estar equivocados. El cantante levanta pasiones entre el público de todas las edades que se pudo encontrar en su espectáculo de Atarfe. Sus dúos con artistas de renombre mundial le hacen llegar incluso hasta los más jóvenes que no vivieron sus primeros éxitos. Todo está calculado al detalle, desde la ampliación del espectro del espectador a los movimientos del artista en el escenario. En treinta años ha dado muchos, y las tablas se notan en cada paso, en cada gesto, mirada o comentario que lanza al público granadino.

Los cambios de vestuario fueron aderezando temas que fueron repasando una vida. Esta gira es especial, su sobrina que encabeza el grupo The Cabriolets le acompaña. Bimba, bastante más novata en el mundo de los escenarios pero no en el de las pasarelas, volvió a ser la sorpresa. La cantante se fue quitando ropa mientras iba gastando notas. Corbata, camisa y hasta ropa interior fueron desapareciendo de su marcado look masculino aderezado con unos taconazos negros. Acabó deleitando al público presente con un desnudo integral, que levantó muchos comentarios, los cuales no todos estaban a favor de tal exhibición de sensualidad. Su tío, mientras, tan contento. ¿Cómo va a estar sino tras haber triunfado una vez más?

Sevilla volvió a ser la nota anecdótica pero, a diferencia de lo que pasó en el anterior concierto de Málaga -donde el público intento cambiar (sin resultado) el nombre de Sevilla por el de su ciudad-, esta vez fue por un apagón. Un problema en el generador de las luces del escenario hizo que Sevilla se escuchara a ciegas. Pero esto no detuvo el show, al cual volvió el cantante tras los prometidos 3 minutos que se convirtieron en la suma de 17 más.

El apagón trajo melancolía. Bosé aprovecho el corte para hacer un paréntesis y dar un gran salto en el tiempo. Canciones que no se abordaban desde hace cinco años consiguieron destapar la caja de los recuerdos, que se abrió con Amiga, que hizo que el público rompiera en aplausos. Te amaré concluyó este repaso del pasado y fue uno de los temas más aplaudidos.

La noche acompañaba a la estrella con un calor considerable, que no consiguió detener a nadie, pero si puso en marcha multitud de abanicos. El público, fundamentalmente femenino, no le dejo irse hasta que resolvió magistralmente sus últimos bises, mientras levantaba suspiros con sus movimientos de cadera

Ahora, camino de la próxima parada del Papitour, seguro que a Miguel Bosé le acompaña una sonrisa, satisfecho de haberlo dado todo y haber recibido más de su público granadino.

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