De Ada Lovelace a las ingenieras en la sombra

La persona considerara como la primera programadora de la historia fue una mujer, Augusta Ada King, condesa de Lovelace. En el siglo XIX, esta matemática y escritora británica pasó a la historia como Ada Lovelace, principalmente por su trabajo sobre la máquina calculadora mecánica de uso general de Charles Babbage, la máquina analítica. Hoy se le reconoce el primer algoritmo destinado a ser procesado por una máquina. Como consecuencia, se la describe como la primera programadora de ordenadores. El martes se celebró en el mundo entero el día de Ada Lovelace, que se ha convertido en un icono, y por eso fue la fecha escogida para la reunión en Granada de la comunidad de mujeres interesadas por la tecnología Geek&Tech Girls.

Su objetivo es poner de relieve y visualizar perfiles y modelos de mujeres que han realizado trabajos importantes en el mundo de la tecnología, desde los inicios hasta la actualidad. El problema es que la historia ha sido algo injusta con las mujeres en este campos, como explica la subdirectora de la Oficina de Software Libre de la UGR, Nuria Rico. En algunos avances importantes, como la Máquina Eniac, se tapó el relevante papel de las ingenieras y se atribuyó todo el mérito a los pocos hombres que participaron en el trabajo.

"Hoy las chicas tienen una aparente libertad para elegir su futuro, pero ésta es relativa si toda la vida has visto en casa que para apretar una bombilla o un tornillo solo vale papá", explica Rico, aunque advierte también del daño que hace a estas vocaciones el proteccionismo y el miedo de las familias a que las chicas utilicen las tecnologías por los problemas de ciberacoso. La responsable de la Oficina apuntó que en los campus tecnológicos infantiles que organizan en verano la presencia femenina, paritaria a corta edad, desaparece cuando se hacen mayores.

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