Los esclavos de Granada

  • Llegaron a Almuñécar familias enteras

  • Se vendían en Plaza de Bibarrambla

  • Entre los ocupantes de despachos y los que piden en la acera, la que está esclavizada es Granada entera

Los esclavos de Granada Los esclavos de  Granada

Los esclavos de Granada

Sorprende ver los miles de subsaharianos que llegan a nuestras costas en pleno siglo XXI para acabar como esclavos de una sociedad que prometió y no dio; pero cuando se echa la vista atrás resulta que nunca fue Granada ajena a la esclavitud. Los estudiosos hablan de una Granada llena de esclavas y esclavos moriscos a raíz de la conquista del Reino, de la posterior repoblación cristiana en el siglo XVI y sobre todo de la sublevación de los moriscos en las Alpujarras en 1568-71, que proporcionó una estupenda ocasión para esclavizar a miles de granadinos del propio reino considerados como botín de guerra. Es decir, fueron esclavos en su propia tierra, puesto que, aunque musulmanes, eran granadinos. Tras la Toma de Baza en 1489 fueron cientos los esclavos tomados como botín de guerra, según fray Jaime de Bleda en su Crónica de Moros de España.

Aunque se habla de esclavos en general, lo que más abundaban eran las esclavas, la mayoría de las cuales eran empleadas en tareas domésticas o explotadas sexualmente y mucho más rentables que los esclavos, puesto que sus hijos pasarían a ser directamente esclavos; hijos cuyos padres, en muchos casos, eran los propios amos.

Los esclavos se vendían en Plaza de Bibarrambla como el que vende un objeto al mejor postor. Si eran niños tendría que tener más de diez años y más de nueve las niñas. Resulta curioso que las niñas pudieran ser esclavas un año antes que los niños. La compra-venta de esclavos se convirtió en un lucrativo negocio, mientras el esclavo o la esclava estaban 'en buen uso'; porque en cuanto no eran rentables o caían enfermos se les dejaba en medio de la calle y abandonados a su suerte.

La ilusión de los esclavos era recobrar la libertad pagando a su amo la cantidad convenida; pero aún quedando en libertad siempre llevarían el estigma de haber sido esclavos, de modo que cuando eran presentados en cualquier documento siempre se decía detrás del nombre que habían sido esclavos de fulano o de mengano. Abundaban los negros llegados de Berbería y llamados bozales por ignorar y no poder hablar la lengua castellana.

Continuó el negocio en el siglo XVII. Una de las llegadas más masiva de moros y moras a las costas de Almuñécar se dio el 19 de marzo de 1607, según recoge Jorquera en sus Anales: "vinieron a la ciudad de Granada muchos moros y moras con sus criaturas, los cuales desembarcaron en la ciudad de Almuñécar, viniendo a volverse cristianos por mandato de su majestad, que mandó le diesen ropa y acogida en la ciudad de Granada y que habitasen en ella; recibieron la fe y fueron bautizados por el arzobispo de Granada don Pedro de Castro y Quiñones en el Sacromonte…; eran más de 40 con sus mujeres y sus niños, a los que el arzobispo volvió a casar al rito cristiano, como lo manda la santa madre Iglesia…".

No todos los esclavos fueron igual de agradecidos; eran numerosas las ejecuciones en la plaza de Bibarrambla a esclavos que mataron a sus amos buscando la libertad, aunque si eran descubiertos acababan ahorcados. En 1613 se ahorcó en la plaza de Bibarrambla a un esclavo fugitivo, después de cortarle las manos; había matado a su amo que era jabonero. Igual suerte corrió una esclava por matar a su amo don Fernando de Mendoza; le dio veneno en un vaso de vino porque no se quería casar. En 1631 la esclava berberisca de Alonso Rodríguez de Coca quiso envenenar a toda la familia con arsénico ("sénico", dicen las crónicas); murió la hija de don Alonso y un criado; fue ahorcada en Bibarrambla; aunque murió cristianamente, dice el cronista. No sé si quedan aún esclavos en Granada; pero entre los que ocupan algunos despachos con nula diligencia y los que se sientan a pedir en la acera, pienso a veces que la que está esclavizada es Granada entera.

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