Fallece Vicente 'El Granaíno', un guitarrista con vistas a la eternidad

  • Invidente de nacimiento, el artista llevó el nombre de la ciudad y llegó a actuar en la Casa Blanca ante el presidente Dwight D. Eisenhower, que le regaló un perro lazarillo.

Vicente 'El Granaíno', durante una grabación. Vicente 'El Granaíno', durante una grabación.

Vicente 'El Granaíno', durante una grabación. / g. h.

Vicente Fernández Maldonado, que falleció ayer a los 89 años, nació en Granada en el año 1927 e inició sus estudios musicales a muy temprana edad bajo la dirección del maestro Rodríguez Albert. A los 14 años ya demostró sus extraordinarias capacidades interpretativas ganando un premio en un certamen de música de pulso y pua organizado por la ONCE. Más tarde sería artista solista de la Orquesta de Pulso y Pua de la Dirección General de la ONCE en Madrid.

En Granada formó parte del Trío Granada, del que fue fundador y director, ofreciendo numerosos conciertos por casi toda España. Tiene en su haber varias grabaciones discográficas con las marcas Hispavox y Belter, siendo durante muchos años colaborador en los estudios de grabación en Madrid y Barcelona, abarcando un amplio repertorio de los mejores autores españoles.

En sus actuaciones en conciertos de música clásica, festivales y peñas flamencas siempre destacó como un virtuoso de los instrumentos de cuerda. Durante su larga carrera profesional acompañó a la guitarra a los más afamados artistas flamencos: Pepe Marchena, Antonio Mairena, Juanito Maravillas, Niña de la Puebla, El Culata, Canalejas y Rocío Jurado en su etapa de cantaora. Siendo su discografía muy intensa y variada tanto como solista y acompañante.

En 1965 Vicente 'El Granaíno' se marcha a América. Permaneció en Estados Unidos y México varios años en donde formó una compañía propia. En esa época trabajó junto a los más sobresalientes artistas flamencos de nuestro país como Niño Ricardo, Sabicas y Carmen Amaya. Especialmente destacada fue su actuación en Washington ante el presidente Eisenhower en la Casa Blanca, el cual tuvo la gentileza de regalarle un perro-guía que lo acompañó durante años. Tras su experiencia profesional en América regresó a España y residió en Madrid durante 25 años.

El día 29 de junio de 1994 presentó en el Centro de Documentación Musical de Andalucía la grabación de Cuatro Instrumentos y un Intérprete. Este trabajo fue un alarde de técnica y virtuosismo en el que Vicente en solitario ejecutó el toque de la guitarra, bandurria, laúd y bajo. El disco cuenta con una cuidada selección de obras de prestigiosos compositores españoles tan internacionales como Albéniz, Granados y Falla, entre otros.

Su último trabajo discográfico fue un rotundo éxito con el dúo que hizo junto a José Molina al piano. En esta grabación Vicente descubrió una nueva faceta como gran innovador en el difícil manejo de la bandurria, empleándola como instrumento solista de concierto. Para este dúo de bandurria y piano se escogió un repertorio muy interesante que le permitió a Vicente extraer de tan popular instrumento musical notas propias del violín. Ese característico sonido hace que esta grabación sea hoy en día un documento original y único.

La bandurria tradicionalmente, debido a su origen popular, siempre se ha visto relegada a la música de bailes populares o a la rondalla de la tuna estudiantil, sin embargo, con este trabajo se le dio un protagonismo de instrumento de concierto, elevándola a una categoría que le ha sido negada.

Una de sus últimas actuaciones tuvo lugar en el Salón de Plenos del Ayuntamiento de Barcelona con motivo de Día de Andalucía, donde el entonces alcalde de Granada, José Moratalla, pronunció una conferencia para los andaluces residentes en Cataluña. El salón repleto de paisanos visiblemente emocionados aplaudieron apasionadamente la magnífica actuación de Vicente 'El Granaíno'. Como uno de los múltiples ejemplos de su buen talante y talento artístico, demostró su extraordinaria generosidad y desinterés al no cobrar ni un solo euro por esta actuación. Por cierto, gestos que le caracterizaban. Hace unos años compuso una partitura para tres instrumentos de cuerda (guitarra, bandurria y laúd) con la melodía de la canción Granada de Agustín Lara, con el fin de adaptarla al reloj del Palacio de Bibataubín donde hoy se encuentra el Consejo Consultivo de Andalucía. Se hicieron los trámites oportunos pero no obtuvo respuesta. Hace unos meses se volvió a presentar nuevamente el proyecto, por lo que sería un bonito homenaje a su figura recibir una respuesta afirmativa a esa propuesta desinteresada.

En febrero de 2010 el Ayuntamiento de Granada distinguió a Vicente 'El Granaíno' con la Medalla de Plata al mérito de la ciudad. Curiosamente no hace mucho fue propuesto para ponerle una calle con su nombre, pero se argumentó que "hasta que no falleciera no sería posible". La ciudad y el mundo del flamenco están en deuda con este artista que ha sabido llevar por todas partes, con orgullo, honestidad y maestría, el nombre de Granada.

Invidente de nacimiento, Vicente ha desarrollado a lo largo de su dilatada vida una gran actividad tanto profesional como artística, adelantándose a los nuevos tiempos y tecnologías. Hombre serio, responsable e inteligente ha sabido vivir de su trabajo para poder valerse por sí solo hasta su muerte. Enviudó dos veces, no tiene descendencia y ha vivido solo muchos años con una posisión holgada sin tener que acudir a ninguna ayuda social. En todos estos años ha conservado muy buenos amigos y admiradores que lo recuerdan con mucho cariño.

Cuando hacía buen tiempo a Vicente lo hemos visto pasear por la calles de la ciudad habitualmente acompañado de un buen amigo y gran cantaor granadino, Francisco Javier Martín Quero, 'Javier Montenegro'. Estos dos artistas de dos generaciones distintas son buena prueba de lo injustamente infravalorados que son algunos grandes e ilustres granadinos en esta ciudad. Cuando no salen en la television nadie se acuerda de ellos, son invisibles a ojos de sus paisanos. Vicente 'El Granaíno', por méritos propios, como ejemplo de superación, por sus cualidades, su talento, su virtuosismo y su maestría artística es ya uno de esos privilegiados que ocupa un balcón con vistas a la eternidad.

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