Pablo González. Director de Orquesta

"Mozart lo dirijo sin batuta: el cuerpo me lo pide de esa manera"

  • El director de orquesta catalán dirigirá esta noche a la OCG en el cierre del festival con un programa dedicado al genio de Salzburgo

González es una figura habitual al frente de la OCG. González es una figura habitual al frente de la OCG.

González es una figura habitual al frente de la OCG. / g. h.

-en esta ocasión la CG estará acompañada por los solistas ganadores del I Concurso Internacional de Ópera Mozart de Granada. ¿Qué importancia tienen este tipo de certámenes?

-Doy fe de que el nivel es tremendo porque el cast que tenemos es fantástico. El objetivo es descubrir jóvenes talentos vocales y en ese sentido ha sido un acierto como se podrá comprobar esta noche, porque da la oportunidad a un grupo de cantantes jóvenes talentosísimos de darse a conocer. Estoy muy feliz de la idea de André Marcón de crear el certamen y de que cuente con el apoyo de la OCG. Y, además, Morzart siempre está ahí.

La OCG destaca por su versatilidad: se adapta a un repertorio amplísimo y es perfecta para ópera de Mozart"

- Usted ganó el primer premio del Concurso Internacional de Dirección de Orquesta de Cadaqués. ¿Qué suponen los concursos en las carreras de los jóvenes artistas?

-Siempre es una plataforma que abre muchas puertas. En mi caso el certamen de Cadaqués me permitió dirigir 18 orquestas. Eso es un regalo para un director joven y si lo haces mínimamente bien -tienes que hacerlo bien porque para luego volver a dirigir esa orquesta- yo creo que te permite iniciar una carrera. Antes del de Cadaqués ya había ganado otros pero este corroboró el inicio de mi carrera y me permitió instalarme en el circuito. Hasta el día de hoy.

-¿Porqué se ha escogido la figura de Mozart?

-A mi el Festival de Granada me llamó y me dijo que querían cerrar con él, pero fue una decisión de Diego Martínez. Yo lo que hice fue diseñar el programa con Ángel Luis Ojeda, el director de teatro con el que hemos estado debatiendo para darle forma a la velada.

-Sobre ese diseño del programa, ¿qué criterios ha seguido?

-Al final lo que hemos decidido es centrarnos en sus últimas óperas, de 1786 en adelante. Con tantísima música que tiene Mozart y tan buena, reducirlo a una hora y media de concierto no es fácil. Siempre es difícil decantarse por un camino pero decidimos centrarnos un poco en la temática del amor en su obra. Da para tanto se puede dedicar un concierto entero, desde la ensoñación romántica a las burlas sobre el amor, el área de la melancolía. Mozart tenía la genialidad de poder tratar un tema desde tantísimos ángulos... Podemos incluso centrarnos en las últimas óperas y abordar algunos de los momentos más bellos de la colaboración entre él y el Lorenzo Da Ponte, fruto de las cueales han quedado alguna de las páginas más increíbles de la historia de la música.

-Granada se planteó un Gran Teatro de la Ópera aunque al final el proyecto no llegó a concretarse. ¿Cree que la cuidad sigue teniendo esa carencia o se puede suplir con otros espacios?

-El día a día de Granada no lo conozco bien pero se merece tener una continuidad en su programación operística como cualquier otra ciudad cultural. Lo que no estoy al tanto tampoco es cuánta ópera se hace. En más no puedo entrar porque me metería donde no debo. Sí diré que cuenta una formación tan buena como la OCG, que mantiene un nivel tan alto y durante tanto tiempo, que está más que indicadísima para tocar ópera. Tiene un talento natural para tocar óperas de Mózart, aunque no sólo. Es un lujo de orquesta. Tenéis ya lo más importante.

-En ese sentido, en una entrevista reciente señalaba que una determinada formación musical no era la más adecuada para el barroco. ¿Cuál es el repertorio que más se ajusta a la OCG?

-Creo que es una formación que tiene mucha versatilidad. No he hecho curiosamente música barroca con ellos, pero he trabajado desde el clasicismo hasta música bastante moderna. Por el tamaño de la plantilla se ajusta más al repertorio del Clasicismo, del Barroco y el Romántico temprano. Pero yo he hecho incursiones en un Brahms, Sibelius o un Tchaikovsky muy satisfactorias. Evidentemente, ya si saltas al Siglo XX, no es una orquesta para hacer sinfonías de Mahler porque no tiene tamaño pero salvo eso el último periodo romántico de gran orquesta, tiene un repertorio amplísimo.

-Usted la conoce bien porque ha sido su director invitado durante años. Su vinculación con la OCG viene de lejos.

-Ahora no tenemos ningún vínculo oficial pero yo estoy siempre muy feliz de volver a Granada cada uno, dos o tres años. La relación empezó en aquel concurso de jóvenes directores de hace casi ya dos décadas. Hemos hecho muchos conciertos. Más que vinculación tenemos un grado de confianza mutua muy grande. Estamos muy relajados y hacemos música con mucha naturalidad pero de alguna manera esa chispa la sigo sintiendo con ellos. En todos los conciertos hasta el día de hoy, y espero que el de esta noche no sea una excepción, ha habido siempre una energía especial. Yo siento siempre esa comunión con la OCG y les agradezco mucho ese compromiso artístico que tienen, porque demuestran un gran amor por la música.

-Usted dirige a veces con batuta y a veces sin batuta ¿tiene ya claro como lo hará esta noche?

-Mozart suelo dirigirlo sin batuta. El cuerpo me lo pide de esa manera. Me siento más cómodo, aunque no es algo racional tampoco es ninguna manía.

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