Un brindis 'made in Graná'

  • Alrededor de 600 personas disfrutan de los conciertos de Estrella y Soleá Morente, Neuman, Lagartija Nick y Lapido en la fábrica de Cervezas Alhambra

  • El espacio abría por primera vez las puertas a la música pop y rock

Sol, cerveza y música en directo. Tres razones -de sobra conocidas en esta ciudad- que ayer guiaron alrededor de 600 personas hasta la fábrica de Cervezas Alhambra, que por primera vez abría sus puertas a a bandas y voces granadinas de primer nivel. Ni una fuga de amoniaco el día anterior en una de sus máquina de refrigeración evitaba la celebración de los conciertos. "Ya se habían organizado espectáculos aquí durante la fiesta mayor de la ciudad, pero sólo de flamenco y dirigido a un público más reducido", señalaba la organización. Media hora antes de comenzar, decenas de personas hacían cola en la entrada, y muchos de los looks delataban los gustos del público. No faltaban camisetas de los 091 y de Enrique Morente. Aunque la mayoría se ceñía al clásico atuendo festivalero: vaqueros cortos, camiseta fresquita y calzado cómodo. El público sabía a lo que venía: a beber, comer y ver los conciertos de Estrella y Soleá Morente, Neuman, Lagartija Nick y José Ignacio Lapido.

"¿Quién hace al ciego galán y prudente al sin consejo? ¿Quién al avariento viejo le sirve de río Jordán? ¿Quién hace de piedras pan, sin ser el dios verdadero? El dinero". Soleá Morente, acompañada del teclista JJ Machuca, inauguraba el ciclo de conciertos con una adaptación en clave flamenca de Es amarga la verdad, una canción de Paco Ibáñez basada en los versos de Francisco de Quevedo. La letrilla satírica no terminaba de animar al público, que pronto entró en calor con unas sevillanas del primer trabajo de la hija menor del ronco del Albaicín. "Podéis bailar si queréis", comentaba Morente con una sonrisa pícara, y la gente le hacía caso -o al menos eso se vislumbraba desde la primera fila-. La parte más popera del directo, con versiones tan veraniegas y juguetonas como El bello verano de Family, pilló a los asistentes por sorpresa. Al igual que las desafinaciones de la cantante granadina.

Pero no importaba. La gente se centraba, mayormente, en despedir el verano empinando el codo y charlando con los suyos. Así fuera en las primeras filas o en la zona vip, en la que se encontraba la concejala de cultura, María de Leyva; el alcalde, Paco Cuenca; el delegado territorial de Cultura, Turismo y Deporte de Granada, Guillermo Quero; y el director del Festival Granada Noir, Jesús Lens, entre otros, disfrutando de la bebida espumosa granadina y de las tapas cocinadas para la ocasión.

El ciclo, titulado Momentos Alhambra Música, le permitió a muchos seguidores de Neuman escuchar en primicia algunos de los temas de su nuevo disco, Crashpad, que se publicaba en plataformas musicales justo ayer. "Hoy es un día muy importante para nosotros", reconocía Paco Román, vocalista, guitarrista y alma máter de la banda de rock, justo antes de arrancar con la canción que da nombre al disco "completamente granaíno". La versión acústica del compadre murciano afincado en Granada no pareció disgustar al público, que cuchicheaba entre las primeras filas que "enchufados podían sonar muy cañeros". El conjunto, que también tocaría temas nuevo como All that matters y Boystar, que cuenta con versión acústica en el cedé, se despediría con uno de sus himnos más festivaleros de If, Turn it, y entre los saltos de la gente. El día no había hecho más que empezar.

El descanso, que dejó dos horas y media de margen para seguir disfrutando de la bebida espumosa, acabó cuando José Ignacio Lapido agarró su guitarra para tocar En el ángulo muerto. Ya era hora del rock. "Estoy en ninguna parte, rozando el desastre, sin nada que hacer. Estoy flotando en el aire, supongo que sabes que abajo no hay red", cantaba a dúo con el público, ya mucho más animado que a pleno sol horas antes.

La expectación era latente. Era el primer concierto en solitario de Lapido tras la larga gira con los 091. Antes de seguir quemando Cartografía, el cantante se atrevía con ¡Cuidado!, un adelanto de su próximo trabajo, titulado El alma dormida. No sería el último, y tras interpretar una maravillosa versión acústica de El más allá -fíjense y no me digan que no es uno de los mejores letrista nacidos en la ciudad-, estrenaría Versión oficial, otro nuevo tema muy en la onda del Lapido de siempre. Lapido diría adiós hurgando dentro de su corazón, en el cedé En otro tiempo, en otro lugar: "Dile adiós a la tristeza, hay un bar que nunca cierra, es la antesala del dolor".

Este hito de la marca, tan esperado por los granadinos, se enmarca dentro de la campaña Qué tendrá Granada, una iniciativa que nace con el objetivo de rendir homenaje a su ciudad de origen y sobre todo, a los granadinos, parte importante de su historia y de su desarrollo. Así, aunque siempre ha sido su fuente de inspiración, Granada se convierte de manera oficial en su musa. Y es que cada uno de los aromas y matices de las Cervezas Alhambra ha sido cuidadosamente desarrollado teniendo en cuenta la ciudad nazarí, convirtiéndose de este modo en parte de su historia, de su gente y de su tradición. El particular ciclo de conciertos visitará también Valencia, Madrid, Málaga, Córdoba, Bilbao, Murcia y Vigo entre los meses de junio y diciembre para ofrecer "una interesante propuesta de artistas y bandas que detendrán el tiempo para invitar, no solo a oír o a escuchar, sino a sentir lo mejor de la música nacional e internacional".

La cita con la música -y la cerveza- daba sus últimos coletazos con los acoples y pedales de Lagartija Nick, y la voz de Estrella Morente, desde luego la más imponente -y esperada- de todas. Su última canción del repertorio, Volver, animó a regresar al espacio donde reinó durante horas el buen rollo y la diversión. Dicen que Granada es una ciudad con vocación de pueblo, esa patria chica -pegada a la tripa de muchos- que cabe en un vaso de cerveza Alhambra a pleno sol; que se concentra en el momento exacto que dos mujeres de cara almendrada se mueven a ritmo de sevillanas. La fábrica de Cervezas Alhambra abrió sus puertas por primera vez a la música, y lo hizo con un gran brindis por el arte -infinito- made in Graná.

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