'Máster' en Ingeniería y Jardinería del Paisaje

  • Mirlos y zorzales son ávidos consumidores de frutos silvestres, por lo que constituyen 'máquinas' de gran eficacia en la dispersión de semillas de un gran número de plantas

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'Máster' en Ingeniería y Jardinería del Paisaje

Zorzales y mirlos tienen un importante papel en la conservación del paisaje de algunos de los ecosistemas más singulares del macizo de Sierra Nevada como son los enebrales y sabinares de la alta montaña. Consumen frutos silvestres y contribuyen eficazmente a la dispersión de semillas de estas formaciones vegetales de gran interés que fructifican en otoño e invierno y, en consecuencia, son protagonistas del modelado de la estructura del paisaje vegetal de estos peculiares hábitats nevadenses. Es por ello que la abundancia, presencia y fenología de estas especies, que depende de la actividad humana y puede verse influenciada además por el cambio climático, podría condicionar en gran medida la evolución de los paisajes serranos.

La labor ecológica de estas especies es tan importante que deberían ser claramente definidas y diferenciadas de lo que en ecología se conocen como grupos funcionales de 'dispersantes', en los que se encuadran, ya que este término simplifica su relevante papel en la dispersión de semillas de plantas leñosas y en la diversidad estructural de los ecosistemas, al tiempo que se impide la atención necesaria para dar prioridad a la conservación de estas especies. La presión cinegética sobre algunas de ellas debe ser evaluada de manera rigurosa si queremos evitar un grave impacto ambiental.

Su presencia y fenología condiciona el paisaje de los ecosistemas nevadenses singulares

JARDINEROS CUALIFICADOS A TIEMPO PARCIAL

En Sierra Nevada es muy patente el vínculo entre paisaje, biodiversidad, funciones ecológicas y la conservación de la biodiversidad de la avifauna. La conservación y dispersión de los sabinares y enebrales de la alta montaña necesitan para su salvaguarda que los mirlos capiblancos continúen migrando los inviernos a estas latitudes. El rechazo de esta especie hacia las semillas atacadas por insectos o en mal estado ha reforzado este singular ejemplo de mutualismo. Los mirlos capiblancos se pueden considerar como 'jardineros a tiempo parcial' ya que durante su periodo de invernada se alimentan casi exclusivamente de bayas de enebro y sabina, las cuales mediante sus excrementos dispersan por estos paisajes 'almohadillados' de Sierra Nevada. Es muy frecuente verlos en invierno a cotas que superan los 2.400 m como ocurre en Campos de Otero, Peñones de San Francisco donde abundan las zonas con alimento y al mismo tiempo los refugios para pasar la noche al amparo de las masas forestales de repoblación.

Su labor de dispersión de semillas de enebros y sabinas de la alta montaña se completa durante el paso migratorio, ya que en sus desplazamientos para reproducirse a zonas más septentrionales, es fácil encontrarlo en zonas de sotobosque, media montaña y próximo a zonas de cultivo como ocurre en este periodo en la zona del "Purche", siendo así también partícipes del paisaje que conforma la orla caliza del macizo nevadense donde coincide con las diferentes especies de zorzales. El material vegetal sobre el que se alimentan y dispersan en este periodo y a estas altitudes es muy variado, zarzas, majuelos, cerezos, yedras, mostajos, rosales, arándanos, espinos…

ZORZALES EN SIERRA NEVADA

Los zorzales son túrdidos de tamaño mediano, siendo el mayor de ellos el charlo y el más menudo el zorzal alirrojo. Tienen una estructura física parecida, con plumajes de tonos castaño-grisáceo en dorso y manto, con zonas ventrales cremosas salpicadas de un moteado intenso y variable según las especies; las patas son fuertes y su complexión es robusta, destacando cuando se posan erguidos, como oteando el paisaje. Las cuatro especies de zorzales de la Región Paleártica, están presentes en Sierra Nevada: zorzal charlo, común, alirrojo y real.

El más abundante de todo ellos es el zorzal charlo, especie local nidificante de la que se detecta cierto flujo migratorio, generalmente durante el mes de abril y octubre, desplazamientos altitudinales tras la época de cría. Frecuenta zonas forestales con frondosas (encinas, melojos y otros caducifolios) y pinares de repoblación. Alcanza la mayor altitud en todo el continente europeo, ascendiendo hasta el límite arbóreo -en torno a los 2.400 m- en laderas favorables (Collado de las Sabinas, Hoya de la Mora, o en la loma del Chullo). Está ausente en terrenos secos y cerealistas, aunque en invierno es proclive a cierta dispersión altitudinal y a deambular por el territorio, lo que puede hacer que se observe en áreas abiertas con poco arbolado.

El zorzal común es un ave típicamente invernal y ampliamente distribuida debido a sus hábitos alimentarios. Este invernante llega a Sierra Nevada durante el mes de septiembre o en los primeros días de octubre, abandonando el área hacia zonas más bajas durante el mes de febrero, citándose aún en marzo cuando se solapa el paso migratorio pre-nupcial. Gusta de alimentarse de bayas de arbustos y pequeños frutos de árboles, encontrándose allí donde abundan. Habitualmente elige zonas arboladas o con matorrales de buen porte, sin desdeñar cultivos leñosos o huertas arboladas. En los años en que fructifican en abundancia enebros y sabinas, los busca en cotas altas, pero no suele sobrepasar los 1.500 m de altitud, donde las condiciones meteorólogicas son claramente desfavorables en invierno. Frecuenta el piso termo y mesomediterráneo, las zonas frescas donde crecen almeces y los olivares, incluso los de poca extensión que crecen en las áreas abiertas de los Llanos de Guadix, piedemonte norte y Bajo Andarax.

El zorzal alirrojo es también invernante que suele llegar junto al zorzal común, con el que comparte fenología, aunque es menos abundante. Aunque no es una especie rara pasa desapercibida por su discreción aún agrupándose en nutridos bandos durante el invierno. A menudo se localiza por su inconfundible gorgoteo, un reclamo o sub-canto especial con el que pareciera que unas aves charlan animadamente con las otras. Coincide en la selección de hábitat con el zorzal común aunque prefiere terrenos más abiertos y labrantíos, donde se alimenta en el suelo, volando entre ellos a cierta altitud.

Por último el zorzal real, es un ave rara en Sierra Nevada, tanto por su escasez como por su naturaleza huidiza. Visita Sierra Nevada con cierta regularidad pero en bajo número, destacando en las llamadas irrupciones, en las que la especie parece alcanzar el límite meridional de invernada debido a las olas de frío o condiciones severas que, en otoño e invierno, afectan a Europa Central y Oriental. Visible en bosques de coníferas aclarados donde existan matorrales espinosos en el borde superior del piso mesomediterráneo y también en el supramediterráneo.

Los zorzales son piezas muy apetecibles por lo cazadores. Lo zorzales comunes y alirrojos son las especies cinegéticas cuya caza es más abundante en nuestra provincia cuando arriban para pasar el invierno.

TÚRDIDOS

Los túrdidos forman una amplia familia de aves, todas ellas insectívoras, aunque en época migratoria muchas especies no desdeñan frutos y bayas silvestres. De tamaños muy variados desde los muy pequeños colirrojos a los mirlos, con un tamaño mediano. Posees picos finos, patas fuertes y plumajes muy variados según los grupos, alternando colores crípiticos con variados cromatismos. Todos emiten cantos con melodías elaboradas que los distinguen de otras familias. Además de los mirlos y zorzales, se incluyen en esta familia collalbas, tarabillas, ruiseñores, roqueros, petirrojos y el alzacola.

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