Bienal de flamenco

Homenaje a los maestros que enseñaban 'En el bar Iberia'

  • Segundo Falcón y Paco Jarana estrenan un espectáculo en el que recuerdan las madrugadas en el Arenal de los grandes flamencos que vivieron en la sombra

En los años 70, a la salida de los tablaos flamencos, cantaores y bailaores se reunían hasta altas horas de la madrugada en el histórico bar Iberia, cerca de la Torre del Oro. Allí la fiesta y la barra continuaban siempre abiertas sin que su dueño, Nicanor, pusiera nunca una mala cara. Desde los más grandes y famosos hasta los igualmente grandes pero desconocidos pasaron por la taberna en algún momento, enseñando, quizá sin proponérselo, el amor por el flamenco a toda una generación. Algunos de aquellos adolescentes que miraban y aprendían son hoy dignos seguidores de su labor.

Es el caso de Segundo Falcón y Paco Jarana, amigos desde aquella época que, en su primer espectáculo juntos, rinden homenaje a sus comienzos. En el bar Iberia se estrena esta noche en el Teatro Central, sacando a Paco Jarana de detrás del telón, de su eterno papel de acompañante de su mujer, Eva Yerbabuena, para convertirlo en coprotagonista.

"Queremos recuperar la memoria de cuando éramos jovencitos, cuando veíamos figuras destacadas y otras que también eran muy grandes pero nunca llegaron a tener reconocimiento", asegura Segundo. Algunos de los temas son originales, mientras otros son piezas compuestas para coreografías a las que han quitado "el movimiento", según Paco, para adaptarlas a la voz de Segundo, a menudo retomando letras populares.

Son tantas las personas a las que han querido recordar que los han resumido en La talega, uno de los nuevas composiciones de Paco Jarana. Aunque hay algunos para los que tienen una mención especial. Es el caso de la seguiriya A Luisito Franco, dedicada al mentor de Paco, la primera persona que le dio una guitarra, aquel que, desde pequeño, lo llevaba a recitales y le decía que quería verlo sobre el escenario. "Él fue quien me inculcó el respeto por el intrumento y por el flamenco", comenta.

Otra institución homenajeada es el tablao Los Gallos, donde Segundo Falcón comenzó a cantar en los espectáculos. "Cantar para el baile es un auténtico prestigio, para mí es la universidad del cante. Es lo que te enriquece como artista y como persona", asegura.

En En el bar Iberia no faltan los guiños a Platero de Alcalá -con una hipotética alegría de Córdoba- y a Paco Pinto, "uno de los grandes del cante" para Segundo, aunque vivió siempre a la sombra de la Niña de Peines, y al que dedican una adaptación de su propio Pregón del Pinto. Y también se acuerdan de las tierras, de los orígenes de aquellos a los que homenajean. Cantan al albero de los Alcores en la bulería que dedican a Pepe Mairena y al barro de la Zafra de Enrique El Extremeño, "que fue el que me dio el impulso para cantarle a las grandes figuras del baile", recuerda Segundo.

Por supuesto, resulta imprescindible en este espectáculo dedicar una de las piezas a Nicanor, el dueño del bar, "que siempre tenía una palabra amable, llegáramos a la hora que llegáramos", según Segundo. Un montañés de Santander que esta noche verá, junto a su hija, el recital que lleva el nombre de su bar y que, de alguna manera, le agradece tantos años al servicio de los flamencos de los tablaos de Sevilla.

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