Fin al Corpus de Granada 2019 No se la pierdan... el año que viene

  • El Corpus dice adiós en una noche emocionante con música en el ferial, fuegos artificiales en el Palacio de Congresos y muchas ganas de pasarlo bien

Un castillo de fuegos artificiales puso el punto y final a la semana de feria. Un castillo de fuegos artificiales puso el punto y final a la semana de feria.

Un castillo de fuegos artificiales puso el punto y final a la semana de feria. / Álex Cámara

Del ferial al Palacio de Congresos y vuelta. Dos líneas de bus ferial, diez paradas de Metro, nueve kilómetros y medio por la Circunvalanción, algo más de siete por Camino de Ronda. Muchas formas de hacer el recorrido en ambos sentidos y un solo propósito: disfrutar del último día del Corpus 2019 hasta el segundo final pero haciendo un pequeño inciso para asistir al espectáculo pirotécnico en la explanada del complejo situado en el Paseo del Violón de la capital.

Sin piedad. Metiendo la tercera velocidad. A todo trapo. No había tiempo que perder y así lo entendieron muchos. Quizás habría que ir pensando en reunificar los fastos de la celebración final para que los miles de granadinos que quieren despedir el Corpus como se merece no tengan que elegir entre asistir al concierto en la portada del ferial o al castillo de fuegos artificiales. De una forma u otra, todos disfrutaron de una última noche de ensueño, de locura, con ese poso de amargura que da saber que se acaba, pero con el gusanillo de querer disfrutar cada instante porque puede ser el último hasta dentro de un año.

Va calando el Corpus después de superar los años más duros de la crisis. Vaya que sí. Entre amigos, grupos que se arrejuntan en casetas, improvisados reencuentros... Así es la noche que cierra el recinto ferial de Almanjáyar. La que puede superar cualquier expectativa sin necesidad de que pasen grandes cosas. Una noche a caballo –casi literalmente– entre caseta y caseta. Que si no sé quién está en La Malafollá, que si no sé cuánto en la de Motril, otro que ya no sabe ni donde está y se ha ido por su cuenta en un taxi... Un lío, vamos.

Las marcas de bebida aprovechan el gentío para promocionarse bajo las carpas. Las marcas de bebida aprovechan el gentío para promocionarse bajo las carpas.

Las marcas de bebida aprovechan el gentío para promocionarse bajo las carpas. / Álex Cámara

Amenizaron los prolegómenos la Banda Municipal de Música, la Asociación Musical San Isidro de Armilla, Banda de Música Villa de Otura, la Asociación Musical de Güevéjar y la Banda Municipal de Ogíjares. Un amplio repertorio acompasado con el lejano ruido de los cohetes proyectados hacia el cielo desde la explanada del Palacio de Congresos. Un espectáculo digno de ver y de sentir antes del último paseo manchando de albero el calzado. Buscando acomodo en cada lugar y haciendo temblar el cuerpo al ritmo de Estar soltera está de moda, el hit del momento que baila por igual alguien de Venezuela que de la mismísima 'Murcia-acho pijo'. Así la vida es un jamón.

No hay feria sin comida. Y la de ayer fue noche prolija para quienes regentan food trucks, máquinas de kebabs, hornos de panes de pizza, sartenadas de papas a lo pobre y puestos de dulces funcionando a contrarreloj para atender las últimas demandas antes de coger carretera y manta con destino a otro lugar. Estos puestos, colocados en los viales de acceso al recinto y al final del mismo, sirven como puntos de avituallamiento para recenas o simplemente para cargar fuerzas antes de volver a guarecerse bajo el palio sagrado del 'chimpún chimpún' y las copas de low cost.

Imagen de la calle Zambra del recinto ferial de Almanjáyar. Imagen de la calle Zambra del recinto ferial de Almanjáyar.

Imagen de la calle Zambra del recinto ferial de Almanjáyar. / Álex Cámara

"Necesito un shawarma like the eat ('como el comer' en el lenguaje de los que crean cada día), y valga la redundancia", brama un joven a su grupo en lo que cambia de caseta. Y se ríe. Porque el Corpus es alegría, risas, felicidad, gracejo, bromas... Ese chaval que tropieza con un desperfecto del asfalto, con algo más que el 65-75% de su cuerpo compuesto de agua, pero que cuando ya parece condenado a la horizontalidad se rehace milagrosamente, mientras sus amigos y el resto de transeúntes no saben si reírse o felicitarle por los reflejos que gasta. Esas casetas de los partidos políticos que eligen la música con toda la intención del mundo, pero que aceptan por igual a descamisados que a chicos de polo Lacoste. Polos, polos... cada vez hay menos. Los de color rosa que no se pierdan nunca, por favor.

Corpus es ese "sí, pero no, porque yo sé que su amor no me conviene" que cuando suena en una caseta alguno canta buscando la mirada cómplice de quien le entiende a las mil maravillas. Esa amiga que lleva cinco años sin ir y que este año está allí a 'hierro'. Esos estudiantes con la Selectividad recién acabada que se agobiaron aunque luego sacaran un 12 sobre 14 y mosquearan a los que de verdad no se lo sabían. Unos bebiendo para celebrar y otros para ahogar las penas, pero todos en el mismo barco. Futbolistas y baloncestistas. Los que sí y los que casi. Todos en un mismo lugar compartiendo la alegría de estar de feria.

La fotos para Instagram, todo un clásico en la feria. La fotos para Instagram, todo un clásico en la feria.

La fotos para Instagram, todo un clásico en la feria. / Álex Cámara

Peruanos con queros –un tipo de vaso coloreado de madera que usaban en sus ceremonias los incas en el sur de Perú– en la caseta de Las Américas, donde un cantante ameniza con rancheras los asados argentinos y el primer margarita de muchos que vendrán después. La noche es joven, aunque va tocando a su fin poco a poco. En sus compases iniciales todo el mundo piensa que será eterna, pero a medida que avanza cae inexorablemente la arena del reloj. Y esta vez para siempre. Ya no habrá otra oportunidad hasta 2020.

Ya sólo queda esperar, apurar los últimos intentos, el último trago, el último mordisco condimentado con salsa de yogur. Un último mensaje privado de Instagram que ansía respuesta tras 'visto'. Ese último balón colgado esperando rematador en el corazón del área. O de alguien. Y es que al 'granaíno', como buen 'malafollá' le gusta criticar lo suyo y compararlo con lo ajeno. Por eso, para él la Feria del Corpus es como Lola Flores. No baila, no canta... no se la pierdan... el año que viene.

Comentar

0 Comentarios

    Más comentarios