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Ecologistas piden una mejor política de gestión de los montes para evitar futuros incendios como el de Los Guájares

  • Señalan la falta de infraestructuras de base para la extinción del incendio 

Ecologistas piden unamejor  política de gestión de los montes para evitar futuros incendios como el de Los Guájares

Ecologistas piden unamejor política de gestión de los montes para evitar futuros incendios como el de Los Guájares / Alba Feixas

Las asociaciones ecologistas de la provincia ponen el foco de atención sobre la necesidad de crear una política de gestión de los montes para evitar que se vuelvan a repetir sucesos tan virulentos como el incendio de Los Guájares, o el del alcornocal de Sierra Lújar de hace siete años.

Desde el grupo ecologista Buxus señalan que, en el caso de Los Guájares, ha tenido una especial incidencia en una zona de masa forestal de pinar maduro y monte bajo mediterráneo de gran riqueza ambiental, además de parcelas agrícolas, construcciones e infraestructuras.

Algo que afectará directamente a la erosión del suelo, así como a caminos en infraestructuras, colmatación de cauces y pérdida de biodiversidad con las próximas lluvias de otoño e invierno. De hecho, hace pocas fechas se hicieron públicas unas imágenes de la zona donde se podía ver la virulencia con la que bajaban distintas riadas al no poder la tierra absorber nada de ella.

Señalan que el dispositivo contra incendios actuó de forma diligente y que se destinaron los medios que estaban disponibles. En los trabajos de extinción del incendio llegaron a trabajar hasta 300 bomberos forestales, bomberos urbanos, 23 medios aéreos de la Consejería y del Ministerio, además de vehículos y maquinarías pesadas (autobombas / bulldozer), unidad médica, técnicos y agentes de medio ambiente, personal de los ayuntamientos, agentes de los cuerpos de seguridad del Estado y locales, operativo de emergencias de Protección Civil, entre otros.

Motivo por el que valoran y reconocen el esfuerzo realizado por todos los agentes implicados en el incendio, aunque señalan la falta de infraestructuras de base para la extinción del mismo, así como que la virulencia del incendio ha puesto de manifiesto la ineficacia de la actual política de gestión de los montes, que desprecia la prevención y se centra en la aplicación de unos medios de extinción que, pese al trabajo de sus miembros, siempre son insuficientes en el actual escenario de cambio climático.

Por todo ello, exponen que dicha gestión debe ir encaminada a reducir la acumulación excesiva de biomasa y la continuidad de grandes extensiones inmiscibles, algo que se puede conseguirse gestionando el espacio con una combinación de cultivos, ganadería extensiva, aprovechamientos forestales de baja intensidad y, donde proceda, sustitución de las especies forestales más inmiscibles por otras más resilientes al fuego. Algo que desde Buxus puntualizan que no se soluciona con limpiar el monte, sino haciendo que el monte sea diverso, heterogéneo y más autónomo de la actividad humana.

Instan a las administraciones a que evalúen el efecto que el fuego ha tenido en el ecosistema, que zonas podrán recuperarse sin ayuda –o en su defecto, con la mínima-, y en cuales habrá que realizar algún tipo de intervención más exhaustiva. Así mismo inciden en la necesidad de declarar la superficie afectada como Zona Catastrófica y vigilar los posibles cambios en el uso del suelo.

Al hilo, inciden en la necesidad de actuar en el resto de las zonas forestales de la comarca para que no se repitan dichas imágenes con la inversión pública en los montes para una gestión forestal adecuada, adaptar el Operativo de Prevención y Extinción de Incendios Forestales a dichos cambios, sin olvidar otros aspectos como desarrollar y aprobar una Ley básica estatal de los Bomberos Forestales, recuperar los Puestos de Vigilancia que actualmente están cerrados y mejorarlos o cubrir todas las vacantes existentes (bomberos forestales, vigilantes, conductores de autobombas...).

Y concluyen señalando que solo con la inversión en prevención, desde una política de gestión agroforestal basada en el conocimiento científico multidisciplinar alejada de las presiones de los diferentes sectores económicos con intereses en el monte, podrán salvarse los escasos espacios forestales que restan en la comarca. De lo contrario, se podrían perder no solo estos espacios naturales y su biodiversidad, sino que también los importantes servicios ambientales que prestan como la recarga de los acuíferos, el atemperamiento del clima o la protección de suelos e infraestructuras humanas.

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