Sucesos Granada

Secreto de sumario para un crimen lleno de incógnitas: la muerte del promotor de Calahonda

Agentes de la Policía Nacional, la mañana del martes, en el descampado de Calahonda donde fue hallado el cadáver. Agentes de la Policía Nacional, la mañana del martes, en el descampado de Calahonda donde fue hallado el cadáver.

Agentes de la Policía Nacional, la mañana del martes, en el descampado de Calahonda donde fue hallado el cadáver. / Miguel Paquet/Efe

Un cadáver semidesnudo, lleno de sangre con diversas puñaladas y envuelto en plásticos, tirado en un descampado. Restos de sangre desde el lugar donde fue hallado hasta el domicilio de la víctima. Una vivienda con restos de sangre -podría haber sido apuñalado en el interior- pero en la que, aunque sí que faltaba algún que otro objeto, ninguno era de valor, ni siquiera la cerradura estaba forzada. Eso sí, el coche de la víctima, un promotor inmobiliario de unos 70 años, no estaba. Sin embargo, nadie vio ni escuchó nada: ni ruidos, ni gritos, ni discusiones. El homicidio en Calahonda de José Manuel Rodrigo Trujillo ha dejado numerosos interrogantes que la Policía Nacional trata de resolver con una investigación para la que este miércoles, cuando han pasado 24 horas de los hechos, el juez ha decretado el secreto de sumario.

¿Quién y por qué mató al promotor de Calahonda? Pese a que se ha tomado declaración a los familiares de la víctima -aunque vivía solo tras haberse separado, fueron ellos los últimos que habrían hablado con él-, ninguno está investigado, al igual que no lo está nadie de momento, al menos de forma oficial.

Todas las hipótesis están abiertas para resolver este crimen que ha conmocionado a esta entidad local autónoma (ELA) que pertenece a Motril. Si bien, según ha podido saber Granada Hoy, las deudas que podría arrastrar con proveedores e incluso posibles compradores, sería uno de los hilos que componen la investigación. De momento, solo hay clara una cosa: las heridas que presentaba el cadáver deducen ensañamiento, lo que junto a la ausencia de pistas que apunten a un robo todo señalaría que el homicidio no ha sido casual.

Un promotor que llevaba una década en Calahonda

José Manuel Rodrigo Trujillo era un hombre de unos 70 años que llevaba una década en este pequeño anejo de la costa granadina. De profesión era farmacéutico militar pero le gustaban los negocios inmobiliarios, por lo que se hizo promotor de viviendas. Precisamente vivía en uno de los edificios que había promocionado antes de que cesase su actividad por culpa de la crisis. Y es que, según apuntan fuentes cercanas, habría mantenido deudas en vigor al dejar sin abonar pagos a proveedores y otros actores relacionados con los negocios inmobiliarios.

José Manuel era amante del deporte -lo practicaba diariamente- y vivía solo. Hace unos años se separó de su pareja con la que tenía dos mellizos y que además tenía a su vez un hijo de unos 20 años con el que él guardaba buena relación, hasta el punto de que en época estival, el joven se quedaba en su casa.

Lo vieron comprando en el supermercado

El lunes, José Manuel Rodrigo Trujillo, estaba comprando en uno de los supermercados del pueblo. Así lo aseguraron vecinos del municipio que, además, confirmaron que se trataba de un hombre conocido pero "que no se relacionaba mucho con la gente del pueblo".

Asimismo, según indicó el mismo martes la alcaldesa de este ELA de la costa de Granada, Concepción Abarca, algunos de los vecinos de la víctima habrían estado charlando con él con normalidad esa misma noche.

Detalles del crimen y pistas que se conocen

El cuerpo apareció envuelto en plásticos, lleno de sangre y con el torso descubierto, en un descampado cercano al barranco Vizcarra, a unos 50 metros de su domicilio, a primera hora del martes 12 de noviembre. La víctima presentaba diversas heridas realizadas con un objeto punzante pero de tamaño pequeño.

Un vecino que había acudido a la zona a dar de comer a unos gatos callejeros vio lo que parecía "un animal" envuelto, hasta que se percató de que se trataba de una persona y dio aviso a las autoridades. Precisamente fue él quien arrojó una de las principales pistas: el cadáver fue dejado en el descampado durante esa madrugada, pues la noche anterior también había acudido a alimentar a los animales, sin que hubiese rastro de nada.

En los aproximadamente 50 metros que existen entre el lugar donde fue hallado su cadáver y su domicilio había un rastro de gotas sangre que parecía partir desde la vivienda, en la que podría haber sido asesinado a puñaladas. Precisamente, el rellano de su vivienda -ubicada en el segundo piso del edificio-, así como el ascensor, tenía restos de sangre. 

La cerradura estaba sin forzar y no había signos de que se hubieran colado en la vivienda. Lo que se podría traducir en que la víctima habría abierto a quien después se convertiría en su asesino. Esto hizo que los agentes mantuvieran la hipótesis de que se tratase de algún conocido de la víctima, punto que, precisamente, fue preguntado a los familiares a los que el mismo martes se les tomó declaración, mientras que también han sido llamados a declarar todos los vecinos del finado. Asimismo, cuando los agentes registraron la cochera de la víctima se encontraron más restos de sangre junto a la puerta su coche no estaba.

De momento no hay investigados, al menos de forma oficial, ni ningún detenido y el juez que instruye la investigación ha decretado el secreto de sumario de un crimen que, en palabras de la propia alcaldesa, ha sido "un golpe duro" para el pueblo que, cuando ya han pasado más de 24 horas de los hechos, aún sigue conmocionado.

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