Turismo

Los chiringuitos de la Costa de Granada se movilizan por el rescate del turismo

  • Piden que la declaración de "zona catastrófica" se extienda a la hostelería de toda la provincia

Varios turistas en la terraza de un chiringuito de Salobreña este mes de julio. Varios turistas en la terraza de un chiringuito de Salobreña este mes de julio.

Varios turistas en la terraza de un chiringuito de Salobreña este mes de julio. / G. H.

La Asociación de Chiringuitos de la Costa Tropical de Granada se sumó ayer a las protestas y reivindicaciones del sector de la restauración y el comercio granadino, ante el cierre de la actividad no esencial en la provincia desde el pasado martes para frenar la expansión de la pandemia.

"Estamos siendo un sector de los más castigados con los cierres. Muchos empresarios no podrán resistir y se verán obligados a cerrar para siempre incrementando las listas del paro con sus trabajadores", indicó el presidente de la Asociación de Chiringuitos de la Costa Tropical, Francisco Trujillo.

Estos empresarios se consideran "los grandes perjudicados con las medidas propuestas por los gobiernos autonómico y central para frenar la pandemia", como "si el virus se contagiara en nuestros establecimientos y fuéramos los responsables de la propagación de la pandemia en la provincia de Granada, pero no es así, nada más lejos de la realida", afirmó el presidente de la Asociación de Chiringuitos de la Costa Tropical.

El sector se ha movilizado y ha pedido declarar la provincia como "zona catastrófica", ya que "no hay rescate” a las empresas y "la quiebra amenaza al sector de forma inevitable", agregó.

"Los restaurantes, bares, terrazas, cafeterías, chiringuitos, comercios y hoteles han llegado al límite de sus fuerzas. No hay ayudas directas, no se suspende el pago de los autónomos, no se suspende el pago del a seguridad social de los trabajadores, y los préstamos no dejan de ser eso", a la par que "la destrucción de empleo no tiene freno y las ayudas sociales no son suficientes", señaló Trujillo para el que "no tiene sentido obligarnos a cerrar, cuando en nuestros establecimientos es donde más nos preocupamos porque se cumplan las medidas de seguridad. Es todo un sin sentido".

"Sabemos que hay 15.000 empleos en riesgo y más de 5.000 empresas abandonadas por un sector que genera de forma directa el 15% del PIB en una provincia, que tiene más de 5.000 empresas de hostelería y turismo, unos 1.000 establecimientos de hospedaje y cerca de 35.000 plazas de alojamiento. Pero todo está cerrado en Granada, mientras en otras provincias -donde también hay coronavirus- siguen funcionando con horarios más flexibles que les permiten respirar, manteniendo desayunos, almuerzos y cafés", detalló Francisco Trujillo.    

"Nuestro cierre no ayudará a frenar los contagios, aunque sí aumentará la ruina que llevamos arrastrando ocho meses. Ojalá este cierre sirviera para ello, pero prueba de que no es así lo demuestran los datos de contagios en la provincia. Estamos cerrados y los datos no mejoran nada, lamentablemente", concluyó.

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