"No podemos ir a trabajar pensando si nos van a multar o no": el sector pesquero de Motril se posiciona en contra del nuevo reglamento europeo

Uno de los puntos críticos es la obligación de registrar todas las capturas en el diario electrónico antes de atracar, de modo que se elimina la exención para pesos menores de 50 kilos

El sector pesquero de Granada se concentran contra un reglamento europeo "inasumible": "Somos pescadores, no oficinistas"

Una mujer hace una foto de la concentración de los pescadores en Motril
Una mujer hace una foto de la concentración de los pescadores en Motril / Alba Feixas

Uno de los sentimientos que sostienen los pescadores de Motril es quieren cagarse a todo un sector productivo. "No queremos subvenciones, ni dar pena, queremos que nos dejen trabajar", apunta uno de los pescadores que este lunes se ha concentrado en la lonja motrileña como muestra de apoyo a los pescadores desplazados a Madrid para negociar con la secretaria General de Pesca, Isabel Artime, las nuevas normas europeas.

Uno de los pescadores y de familia marinera con barco, Manuel Puyol hijo, señala que las medidas "son totalmente inviables". "No podemos ir a trabajar pensando si nos van a multar o no. Nos estamos exponiendo a multas de hasta 3.000 euros, si quieren llevar un control, ya se hace en lonja, donde además se entrega un diario de abordo todos los días y el pescado es pesado por cinta y por lonja, si quieren más control, que vengan ellos y lo comprueben".

Puyol critica que quieran poner más carga sobre los pescadores, "nos dedicamos a nuestro trabajo, que es la pesca, no somos oficinistas, no nos dedicamos a nada más que a trabajar, pescar y llevar el pan a nuestra casa, y lo que no se puede permitir es que cada vez hagan cosas más abusivas, lo único que van a conseguir es acabar con el sector".

Una de las exigencias del nuevo reglamento es la obligación de notificar con cuatro horas de antelación la llegada a puerto, algo que para los pescadores es inviable para las embarcaciones que faenan en la costa de Granada, ya que obligaría a muchas de ellas a permanecer varias horas paradas frente al puerto, sin trabajar, antes de pasar por lonja. Hay caladeros que están a poca distancia de la entrada del puerto y está permitido que hasta un poco antes de entrar sigan faenando, y que no sería la primera vez que de camino de vuelta se encuentran con un banco de boquerones.

Otro de los puntos críticos es la obligación de registrar todas las capturas en el diario electrónico antes de atracar, de modo que se elimina la exención para pesos menores de 50 kilos. Ahora, se debe apuntar desde cero, y el margen de error permitido es solo del 20 % para capturas de menos de 100 kilos. Cada error supone una sanción de 3.000 euros que, además, son acumulables.

"Tenemos un porcentaje de equivocaciones, el problema es que en el mar con el movimiento del barco tampoco te puedes fiar de los pesos, puedes pesar el mismo producto 10 veces que te va a dar distintos márgenes de error", señala Puyol, quien además incide en que ellos salen al mar a faenar, "tenemos que lavar el pescado, escogerlo, guardarlo y echarle nieve. El patrón está en el mando y no puede estar rellenando un diario de abordo cada dos por tres, poniendo los pesos exactos".

Por su parte, Manuel Puyol padre, patrón y armador del pesquero Nuevo Manolo Puyol, señala que es una norma pensada para la pesca de altura, para barcos que están en el mar durante dos, tres, cuatro o cinco días, tienen tiempo de ir pesando y tienen el puerto a más de cuatro horas. "Nosotros a las dos de la tarde estamos todavía con las redes pescando, a las cinco empezamos a seleccionar y escoger pescado, no nos da tiempo de todo lo que quieren antes de llegar a la lonja". La subasta es a las seis de la tarde.

Y añade que en el caso del arrastre ya han perdido la mitad de los días de pesca, "ahora quieren que perdamos casi la mitad del día también con esto, es un sinsentido", "y encima con el miedo de que si te equivocas son 3.000 euros de multa por equivocación".

Manuel lo tiene claro, e invita a todo el político que toma decisiones a embarcarse en un barco para que vean de primera mano el trabajo que realizan antes de tomar decisiones, "la sensación es que nos tratan como si fuésemos delincuentes, y solo somos pescadores con ganas de trabajar".

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