Covirán Granada | A aro pasado El Covirán Granada cierra el año con la cabeza alta

  • El conjunto nazarí da muestras de orgullo tanto en la derrota como en la victoria

El Covián Granada dio un recital en el segundo tiempo del partido ante el Huesca

El Covián Granada dio un recital en el segundo tiempo del partido ante el Huesca / David Martínez (Huesca)

Dos resultados opuestos y una misma actitud. Al Covirán Granada no le pilló en un buen momento el hecho de tener que jugar dos encuentros en cinco días debido a la delicada situación que presentaba su enfermería, pues a la baja del base Christian Díaz hubo que sumar la circunstancias de que Manu Rodríguez, Alejandro Bortolussi, Thomas Bropleh y, sobre todo, Lluís Costa estaban más que ‘tocados’, sobre todo este último.

Un paso al frente

La situación de los lesionados ya preocupaba antes del enfrentamiento ante el Palma, en el que se sufrió, a pesar de las circunstancias, una sorprendente e inesperada derrota en el Palacio de Deportes.

Debió doler el resultado ante los insulares, porque la plantilla se conjuró para dar una imagen bien distinta en las dos salidas que tenía que afrontar a continuación en, como se ha dicho, el plazo de cinco días: a Castellón, el viernes de la pasada semana, y Huesca, el pasado martes.

Cal y arena

Una derrota y una victoria. Así se saldaron los dos viajes –en autobús– realizados en tan corto espacio de tiempo. Ante el Castellón fue una pena el resultado final (105-100). Fue un partido bonito, intenso y emocionante que pudo ganar cualquiera, si bien el Covirán hizo méritos más que suficientes para la victoria. Los jugadores se confabularon y dieron más del cien por cien. Mención especial hay que hacer a Lluís Costa, que firmó un partidazo a pesar de jugar infiltrado.

Lluís Costa jugó infiltrado ante el Castellón. Lluís Costa jugó infiltrado ante el Castellón.

Lluís Costa jugó infiltrado ante el Castellón. / Tau Castelló (Castellón)

El base, que a estas alturas de su carrera no tiene que demostrar nada a nadie, se partió el pecho pero ya no pudo repetir la ‘jugada’ días después en Huesca. El cuerpo no aguanta tanta tralla. Ahora, sólo hay esperar a que se recupere y que esté en óptimas condiciones para el próximo envite, que será el primer domingo de 2021.

Días después de la derrota en tierras valencianas, la de arena fue en Huesca. Fue un encuentro raro en el que hubo de todo y en el que los pupilos de Pablo Pin dieron unas razones para acabar sonrojados y otras para salir a hombros.

Germán Martínez, uno de los héroes de Huesca. Germán Martínez, uno de los héroes de Huesca.

Germán Martínez, uno de los héroes de Huesca. / David Martínez (Huesca)

En el segundo cuarto ni estaban ni se les esperaba, pero la charla del míster en el descanso y la predisposición de todos fue suficiente para darle otro giro al partido y sellar una victoria de casta y orgullo (71-78).

En tierras aragonesas merece elogiarse el trabajo del joven Germán Martínez, que llevó el peso de la dirección debido a las bajas de los bases titulares. Tampoco hay que olvidar que algunos jugaron mermados físicamente.

A por todas

Lo importante, dejando de lado los resultados, es que en estos últimos partidos se ha visto a un equipo comprometido con el proyecto del principal equipo granadino de baloncesto.

Los jugadores han dado más de lo esperado por una camiseta: los que han jugado mermados y con dolores y los que con su esfuerzo intentaron cubrir las ‘lagunas’ físicas del equipo.

Si ya de por sí había motivos para confiar en los nuestros, ahora hay más si cabe. Queda mucha competición para disfrutar de nuestro baloncesto. De momento por televisión. Ojalá pronto en el Palacio se vuelva a vibrar con el Covirán Granada.

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