Covirán Granada | A aro pasado

En el Covirán Granada pintan bastos

  • El conjunto nazarí está en una delicada situación tras protagonizar una pobre primera vuelta de competición

El Covirán sufrió otra derrota el pasado viernes ante el Coruña El Covirán sufrió otra derrota el pasado viernes ante el Coruña

El Covirán sufrió otra derrota el pasado viernes ante el Coruña / Carlos Gil (Granada)

Hay que reconocer que lo de 'pintan bastos' puede sonar duro, pero hay que subrayar que el verbo está en presente y que hace referencia a la foto del día, ésa en la que se ve al Covirán Granada coqueteando con los puestos de descenso tras la disputa de media temporada.

Evidentemente queda la otra mitad del pastel y todo puede cambiar, pero nadie puede obviar el dato objetivo de que el conjunto nazarí ocupa en la actualidad la decimocuarta posición –sólo tiene cuatro equipos por debajo y bajan tres– con un balance de 6 victorias y 11 derrotas. Son números que invitan a la preocupación, a la reflexión y a la toma de decisiones.

Sergio Olmos no tuvo su día ante el Coruña Sergio Olmos no tuvo su día ante el Coruña

Sergio Olmos no tuvo su día ante el Coruña / Carlos Gil (Granada)

Inercia

Lo malo de las malas rachas, y el Covirán está inmerso hasta el tuétano en una de ellas, es que se enquisten.

Me viene a la memoria lo que contaba Kiko Narváez cuando el Atlético de Madrid bajó a Segunda. El que fuera gran delantero rojiblanco contaba hace unos 20 años que por entonces el equipo colchonero tenía una gran plantilla, que cuando comenzaron a torcerse los resultados nadie le echó excesiva cuenta porque un club tan grande no puede descender casi por ley y que cuando se quisieron dar cuenta estaban en Segunda.

Por lo tanto, hay que incidir en que lo peor que puede ocurrir en esta situación es dejarlo todo a la confianza de que igual que vienen malas vendrán buenas porque así lo que uno suele ver cuando espera sentado en la puerta de su casa es pasar su propio cadáver.

Lo deportivo

Si algo se vio nítido en el choque del pasado viernes ante el Coruña es que la falta de confianza se ha extendido en la plantilla.

Watson, que empezó la liga como una moto, falló bajo el aro, Kapelan no metió ni una, veteranos como Olmos y Guille Rubio les faltó continuidad, los porcentajes de tiro son bajos, el rebote ya no se domina como se hizo la pasada campaña... etc.

Los resultados y algo más han minado los ánimos y como doctores tiene el club a ellos les corresponde encontrar las soluciones a los males para que la situación se revierta... y quede bien revertida.

Lo extradeportivo

En la figura de Josep Pérez, que sufrió un banquillazo en toda regla, se evidenció que el ambiente no es tan guay en el vestuario como se presuponía que lo era, sobre todo durante la pasada campaña, en la que el viento era en popa y el club navegaba a toda vela. No es público el motivo pero algo ha pasado. ¿El culpable? Qui lo sa. Los afectados tendrán sus respectivas versiones y lo suyo es que lo acontecido se quede en el vestuario y no salga de ahí. Al igual que el arreglo.

Pin tiene mucho trabajo por delante Pin tiene mucho trabajo por delante

Pin tiene mucho trabajo por delante / Carlos Gil (Granada)

Lo que tampoco se sabe es lo que piensa al respecto el resto de la plantilla. La profesionalidad debe sobreponerse a todo, pero siempre será mejor si no hay malos rollos, siempre sobre la base de esa presunción que hace suponer que nadie tira piedras sobre su propio tejado. En este apartado, el técnico del equipo también tiene trabajo por delante. Y la directiva, también.

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