Covirán Granada-Melilla Baloncesto | La crónica

La noche no es para el Covirán

  • El Melilla evita el cuarto triunfo consecutivo de los granadinos en un encuentro que domina desde el inicio

  • Los de Pablo Pin, incapaces de encontrar soluciones

Alo Marín es frenado por un jugador del Melilla Alo Marín es frenado por un jugador del Melilla

Alo Marín es frenado por un jugador del Melilla / Carlos Gil (Granada)

El partido ante el Melilla no comenzó bien desde el mismo momento en el que la Federación Española fijó el horario. La hora tardía no sentó nada bien al Covirán, que en ningún momento estuvo cómodo ante un rival que dominó durante casi todo el partido en todas las facetas del juego, apoyado en su mayor concentración en el rebote en ambas pistas, a su variedad defensiva y a su equilibrio en ataque.

Los granadinos apenas encontraron soluciones ante tanta adversidad y vivieron casi siempre por detrás de sus invitados dependiendo de escasos momentos de acierto.

Cuando acabó el partido la sensación que quedó flotando en el Palacio de Deportes, que registró en sus gradas la mitad de la afluencia habitual, es que en ningún momento el equipo de Pablo Pin tuvo opciones para sumar la que habría sido su cuarto triunfo consecutivo.

Mal desde el inicio

Los locales comenzaron muy fríos mientras que los norteafricanos hicieron muy metidos en el partido. En ataque, el Melilla se mostró muy acertado desde todas las posiciones y atrás, con una defensa en zona complicó mucho la existencia a Covirán.

Apenas habían transcurrido algo más de tres minutos cuando Pablo Pin se vio obligado a gastar su primer tiempo muerto tras recibir un parcial de 0-9 que puso el marcador en un adverso 5-12.

Devin Wright intenta hacerse sitio en la 'pintura' melillense Devin Wright intenta hacerse sitio en la 'pintura' melillense

Devin Wright intenta hacerse sitio en la 'pintura' melillense / Carlos Gil (Granada)

A la vuelta a pista el Melilla siguió rozando la perfección en sus lanzamientos, mientras que a los locales se les empequeñeció el aro. Un triple de Juan Rubio puso la desventaja en diez puntos (9-19, a 4’40’, 5’20’’).

Reacción local

El primer acto no pintaba bien, tanto que Pin metió en pista de una tacada a Guille Rubio, Josep Pérez y David Iriarte. Precisamente, el mallorquín cortó una sequía anotadora de dos minutos y medio y fue el impulsor de una reacción nazarí en ambas pistas que dejó el marcador en 17-21 tras los diez primeros minutos.

La puesta en escena de los granadinos en el segundo acto pareció que iba a ser diferente, sobre todo por la mayor intensidad defensiva del Covirán.

Más irregular en las acciones en la pista delantera a pesar de que una increíble penetración de Corts aderezada con un tiro adicional puso al Covirán a rebufo de su invitados (22-23, a 7’42’’ para el descanso).

Los de Pin se habían rehecho tras su mal comienzo de partido. Un minuto y medio después, Guille Rubio, desde la línea de tiros libres, puso por delante a los locales (26-25).

Desconexión

Quiso el Covirán abrir diferencias desde más allá de la línea de 6,75, sin éxito. Y cortocircuitó de nuevo. Cinco puntos seguidos de Agada dieron la vuelta a los guarismos y las dudas volvieron a instalarse en el bando local. Dos triples seguidos firmados por Zyle y Franch volvieron a despegar al Melilla (28-36, 17’).

Pin intentó con cambios dar la vuelta a la nueva ‘pajara’ de los suyos, que sólo anotaban desde la línea de personal. Pero el técnico no dio en la tecla, todo lo contrario que Alejandro Alcoba.

Un triple de Zyle, una pesadilla para los nazaríes, sobre la bocina dejó el marcador al descanso mucho peor de como había comenzado el segundo cuarto: 33-45.

El mismo escenario

Tras la reanudación el Covirán buscó más a sus hombres altos, pero en defensa no podía con el variado juego ofensivo de los melillenses, que volvieron a la pista otra vez enchufados.

Guille Rubio se mostró muy seguro en la línea de tiros libres Guille Rubio se mostró muy seguro en la línea de tiros libres

Guille Rubio se mostró muy seguro en la línea de tiros libres / Carlos Gil (Granada)

El acierto de los visitantes desquició por momentos a los locales, que perdieron balones en pases mal dados y llegaban tarde a las ayudas defensivas. A los dos minutos y medio del tercer cuarto la desventaja era de 15 puntos (37-52).

A raya

Los visitantes, conscientes que tenían una ventaja considerable, no tuvieron problema alguno en intercambiar canastas. Los de Alcoba vivían a sus anchas debajo de la canasta del Covirán, donde reboteaban y anotaban con demasiada comodidad.

A los seis minutos del acto, momento en el que Pin paró el partido, el marcador apenas había variado un ápice (48-62, 26’). Unos momentos de acierto ofensivo, con Rubio y Pérez como referentes, permitió al Covirán ponerse a siete de su rival (57-64), pero un triple de Urtasun dejó los guarismos en un adverso 57-67.

Instantes para la esperanza

El cuarto definitivo comenzó con intercambio de errores en ambas pistas. Así, sin moverse el marcador, el Covirán desperdició más de dos minutos.

Josep Pérez, con un triple, abrió la lata (60-67, a 7’13’’ para el final). ¿Había motivos para la esperanza? El transcurrir de los siguientes minutos hicieron evidente una respuesta que se presagiaba desde casi el salto entre dos inicial. Y eso que el Covirán tuvo ramalazos, con un Josep Pérez en casi todas las acciones positivas en ataque. Además los dos mil aficionados apretaron de lo lindo hasta el final.

Guille Rubio es objeto de una falta personal por parte de Dos Anjos Guille Rubio es objeto de una falta personal por parte de Dos Anjos

Guille Rubio es objeto de una falta personal por parte de Dos Anjos / Carlos Gil (Granada)

Para que ocurriera un milagro el Covirán necesitaba mostrarse infalible en ataque y que el Melilla dejara de apretar el acelerador. No ocurrió ni una cosa ni la otra. Y así transcurrieron los minutos.

A falta de dos minutos un triple de Corts elevó la temperatura (72-78), pero en la siguiente acción Zyle, con algo de fortuna, puso el marcador de nuevo en su sitio. En el siguiente ataque Franch sentenció la contienda con un triple.

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