granada cf | levante

El Levante y Caparrós dominan el arte de espesar al rival

  • El conjunto rojiblanco sólo se sintió cómodo en el primer cuarto de hora

Cuando uno pierde y se pierde contra equipos como el de Joaquín Caparrós, a veces se pregunta qué es lo que ha hecho mal para caer derrotado. Las cosas claras, el Levante las espesa. Cuando tanto el entrenador sevillano como el conjunto granota llevan años recibiendo el adjetivo de correosos es por algo. El de Utrera se encuentra a gusto en el club valenciano, donde sus planteamientos encajan a las mil maravillas. También es cierto que el Granada no supo salir de la tela de araña que le propuso su rival. La alternativa de Lucas Alcaraz fue sacar atacantes y buscar el doble o nada, pero hasta ahí se mostró ducho el muro levantinista.

falsas apariencias

Comenzó el partido con un Granada muy enchufado, autoritario con el balón y con ganas de meter el susto en el cuerpo granota lo más rápido posible. Una vez terminado el partido, da que pensar si ese inicio no estaba en los planes del astuto Joaquín Caparrós. Enseguida el encuentro se espesó y entró en el terreno cenagoso en el que el Levante está más cómodo.

grupo salvaje

Un cuarto de hora, ese fue el período de asueto que dejó el Levante al Granada. A partir de ahí, emergieron los granotas que desplegaron su plan habitual. La presión alta de los atacantes azulgranas asfixió por completo al equipo rojiblanco, que por lo general prefiere la posesión. Además, la experiencia de los defensas levantinistas puede sacar del partido a cualquiera.

Bajo Presión

La intensidad en la presión del Levante fue clave para el desarrollo del encuentro. Los pupilos de Caparrós molestaron mucho la salida de balón del Granada y dejaron suelto a Iturra por considerarlo poco peligroso. La respuesta de Lucas fue bajar a Rico para buscar desplazamientos largos, una tarea para auténticos especialistas pero que pocas veces ve resultado si tu delantero no es una bestia de la talla de Diego Costa. Con el partido encallado, la moral rojiblanca empezó a venirse abajo, mientras que el técnico sevillano preparaba el siguiente movimiento para ganar la batalla.

flirtear con el desastre

No funcionaba el ataque, pero al menos la defensa y Roberto con una de las mejores paradas que se le recuerdan mantenían viva la llama rojiblanca. No obstante, el Levante empezó a mandar indirectas. Mensajes tímidos que en realidad son la amenaza de que es un equipo que vive de sacar petróleo donde ni un jeque árabe o un magnate ruso podría perforar un agujero. Y los centrales, Coeff y Murillo, mostraron sus fisuras y tampoco Roberto estuvo atento en el tiro de David Navarro, por lo que evidentemente la amenaza se hizo real y el partido muy cuesta arriba.

escuadrón de ataque

Todos al ataque para torpedear el carro blindado que formó el Levante para defender su ventaja. Buonanotte entró por el desaparecido Recio para pegarse a la banda derecha, Piti por Nyom para intentar resolver con un tiro lejano y Angulo de extremo izquierdo para colgar balones. La más clara la tuvo El Arabi y la mandó alta. Ese fue el primer final del encuentro de ayer, antes de que el cambiante Álvarez Izquierdo diera el doble pitido que deja al Levante con la sonrisa del que ha hecho los deberes a tiempo y al Granada sumido en un mar de dudas.

horizonte lejano

Parecía que se iba a remar menos esta temporada, pero en Primera suele haber pocos regalos. El partido de ayer deja tocado al Granada por el resultado y porque no encontró respuestas al muro levantinista. Solamente queda pensar en levantar el vuelo en Málaga.

Comentar

0 Comentarios

    Más comentarios