Super Bowl | San Francisco 49ers - Kansas City Chiefs Cambio de tercio en la NFL: San Francisco vs Kansas

  • Las genialidades de Kyle Shanahan en la banda de los Niners se miden al talento llamado a marcar la Liga en el futuro: Pat Mahomes

Los cascos de los 49ers y los Chiefs flanquean el trofeo Vince Lombardi, la Super Bowl Los cascos de los 49ers y los Chiefs flanquean el trofeo Vince Lombardi, la Super Bowl

Los cascos de los 49ers y los Chiefs flanquean el trofeo Vince Lombardi, la Super Bowl / John G. Mabanglo (Efe)

Soplan vientos de cambio en la Liga Nacional de Fútbol Americano. Ha tenido que llegar la temporada del centenario para que en la Super Bowl aparezcan dos franquicias, sí, con mucha historia y arraigo, pero que están encabezadas por dos figuras llamadas a marcar la Liga en los próximos años: Kyle Shanahan, como entrenador, y Patrick Mahomes II, como jugador. No es un duelo directo, pero sí lo es en filosofía de juego, lo que unido a su juventud, apunta a grandes tardes en la futura NFL, que empieza esta noche con el mejor de todos los partidos, la Super Bowl (0:30 horas).

Una nueva generación se alumbra con este partido. De entrada, Kyle Shanahan, hijo de Mike Shanahan, aquel entrenador que bajó los pies al suelo a los Broncos de John Elway para darle dos Super Tazones de plata en los 90, y que ya en el estado de Florida conquistó otro anillo con los Niners. Shanahan es otro constructor de juego, que anunció su llegada a San Francisco un día después de perder, como coordinador ofensivo, la final con Atlanta frente a los Patriots de 2017, recibiendo críticas por no haber sacado un plan de juego más conservador. Daba igual. Kyle no sabe jugar a otra cosa y confía en sus soldados. También lo hizo John Lynch cuando le fichó para liderar la reconstrucción de unos 49ers que siempre estaban en posiciones de escoger primeras figuras del draft.

La historia de estos Fortyniners no se entiende sin el efecto catalizador que tuvo también la llegada en la temporada 2017 de su quarterback, Jimmy Garoppolo, o Jimmy G para la familia. Éste había empezado la temporada siendo titular en los Patriots por la sanción que pesaba sobre Tom Brady por el escándalo de los balones desinflados (Deflategate; por si quieren más información y teclean en Google). Garoppolo llevaba tres temporadas a la sombra de Brady y cuando lo sustituyó lo hizo tan bien que algunos hasta pensaron que podría quitarle el puesto al "mejor de todos los tiempos". Pero volvió a la banda hasta que San Francisco lo repescó. Y de una temporada que iba 0-9 acabó en 6-10, con 6 triunfos y una derrota.

Al año siguiente ya se esperaban más cosas de estos Niners, pero la ilusión duró tres semanas: Garoppolo se rompió los ligamentos precisamente contra su rival de esta noche, los Chiefs, y el equipo no fue el mismo. Así que no ha sido hasta la tercera temporada del tándem Shanahan-Garoppolo cuando la franquicia de la Bahía ha llegado al éxito. Lo hace para esta final como el más equipo de los dos contendientes, en un equilibrio casi perfecto entre ataque y defensa. Tiene una ofensiva en la que Shanahan asume todo el poder, sin coordinador, que sí tiene para la defensa con Robert Saleh.

El ataque de San Francisco es indescifrable, imponente y casi imparable. Su fuerte es el juego de carrera. De hecho, Garoppolo acabó la final de conferencia dando sólo seis pases. El resto fue correr y correr con Raheem Mostert, el gran arma de ataque terrestre de este equipo. No será extraño que busquen una y otra vez abrir huecos en la no del todo fiable defensa de Kansas, porque también se apoyan en las yardas de carrera de Tevin Coleman, Matt Breida o Kyle Juszczyk. El pase no es el fuerte del equipo pese a contar con bestias como Emmanuel Sanders o el tight end para todo George Kittle, que lo mismo te bloquea el pass rush de tu rival que te recibe para 20 o más yardas.

La defensa es uno de los puntos fuertes de los 49ers sobre los Chiefs La defensa es uno de los puntos fuertes de los 49ers sobre los Chiefs

La defensa es uno de los puntos fuertes de los 49ers sobre los Chiefs / Efe

El antídoto a este ataque será ponerle magia. Andy Reid, entrenador de los Chiefs, ya peina muchas canas, pero de su mente brillante salió un plan de juego en ataque divertido y variado que cuenta como brazo ejecutor al mariscal de campo perfecto, Pat Mahomes. Este chaval, que cumple su tercera temporada en la Liga, ha llegado a la Super Bowl en su segundo año como titular. Por hacer una comparación, es el Messi del fútbol americano. Lo que hace no se ha visto nunca. Tiene el temple de un veterano en el pocket y fuera de él, cuando la jugada se rompe, es más peligroso aún. Ya puede correr para ganar el down lo que haga falta que es capaz, y de ahí su divinidad, de dar un pase de más de medio campo con tres defensas encima, cayéndose, o con el brazo en una posición que a cualquiera haría falta escayolarlo. No, no es exagerado.

Como dice el analista Pepe Rodríguez, "el mayor talento que ha visto la Liga desde la llegada de Aaron Rodgers" será el hombre que se lleve los flashes, del que se espera que rompa el partido si es el bloque de los Fortyniners el que empieza a castigar. Todo por aire, claro, aunque ahí tengan como arma a Damien Williams. Pero para que Mahomes sea capaz de levantarnos del sofá hacen faltan dianas, y ahí cuenta con Tyreek Hill, Sammy Watkins, DeMarcus Robinson o su Señor Lobo Travis Kelce, que siempre aparece cuando a Pat se le agotan los hechizos.

Pat Mahomes destrozó las defensas de los Texans y los Titans en las dos rondas previas Pat Mahomes destrozó las defensas de los Texans y los Titans en las dos rondas previas

Pat Mahomes destrozó las defensas de los Texans y los Titans en las dos rondas previas / Efe

Así puestos, se está ante un partido con entrenadores del siglo XXI, que en cierta medida dejan atrás a otros grandes técnicos pero que parece que proceden viejo régimen, y con equipos que son capaces de hacer de todo con mucha magia. No en vano, son el cuarto ataque de la NFL (San Francisco) contra el cuarto, el quinto equipo más pasador (Kansas) contra el decimotercero, y el segundo que más corre (49ers) frente al vigésimo tercero.

Con esto, todo apunta a que los Chiefs querrán ir a muchos puntos y San Francisco a agobiar a Mahomes e imponer su defensa, la segunda de toda la NFL. Y es que aquí también hay nombres a seguir. Nick Bosa, Arik Armstead, DeForest Buckner, Solomon Thomas, Kwon Alexander y Richard Sherman son los panzers de California; Frank Clark, Terrell Suggs, Chris Jones, Anthony Kitchens o Tyrann Mathieu forman parte del acorazado de Missouri.

Apunta a fiestón, aunque claro, el año pasado también se vaticinaban maneras en el Patriots-Rams hasta que llegó Bill Darth Vader Belichick para dejarnos sin fuegos de artificio en la final. Al menos este año no hay un malo malísimo en escena. O bueno, puede ser que esta noche lo descubramos.

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