Ana Alonso, a por su sueño olímpico

Ana Alonso en pleno esfuerzo. / Efe

Llegó el día más esperado para Ana Alonso. La esquiadora granadina, a sus 31 años, debutará este jueves en los Juegos Olímpicos de Invierno de Milán-Cortina d'Ampezzo en la ciudad italiana de Bormio. Lo hará en la prueba de sprint femenino, junto a su compañera María Costa, comenzando con las series desde las 9:50 horas. De pasar a semifinales, competirá a las 12:55 y en caso de llegar a la final, tomará la salida una hora más tarde.

Alonso no renuncia a nada en esta prueba, aunque donde más opciones tiene de medalla es, junto a Oriol Cardona, en el relevo mixto, donde son los actuales campeones de la Copa del Mundo. De lograr colgarse una presea de su cuello, tendrá mucho mérito al recuperarse en tiempo récord de una gravísima lesión. Hace cuatro meses fue atropellada por un coche mientras entrenaba en bicicleta en Sierra Nevada. El parte médico apuntaba a, entre otras lesiones y dolencias en la zona izquierda del cuerpo, a una rotura de los ligamentos cruzado anterior y colateral interno con edema óseo en la rodilla, fisura de maléolo y luxación acromioclavicular. Sin embargo, prefirió no operarse y trabajar intensamente para recuperarse, algo que ha hecho, por lo que al fin hará realidad su sueño olímpico.

Alonso participará en una disciplina, el esquí de montaña que, a grandes rasgos, es un híbrido entre el esquí nórdico y el esquí alpino y en el que se usan, asimismo, técnicas propias del alpinismo. El ‘esquimo’ debuta en el calendario olímpico y los precedentes en la pasada edición de la Copa del Mundo invitan al optimismo, sobre todo en el relevo, donde la granadina y Cardona son, además, los actuales subcampeones mundiales.

El sprint es la disciplina más corta del esquí de montaña y discurre en un circuito de 70 metros de desnivel en el que se empieza subiendo con los esquís -provistos de 'pieles de foca'-, pasando una fase con 'diamantes' o rombos marcados con cintas en el trazado, antes de llegar a una zona de transición, donde cambian el material.

"Pasan de ir esquiando a colocar los esquís en la mochila, para hacer una fase conocida como la de 'pateo', en una zona de escaleras o de peldaños en la nieve, que suben corriendo", explica Javi Argüelles, el entrenador de 'Anita'. Después de esa parte, corriendo, se vuelve a entrar en otra zona de transición, en la que se vuelven a calzar los esquís, y acaban el último tramo subiendo hasta la tercera zona de transición, en la que se quitan las pieles de cada esquí y se afronta la bajada, con los mismos 70 metros de desnivel.

Se medirán un total de 18 deportistas, empezando en los cuartos de final que son tres rondas de seis en seis. Los tres mejores de cada serie de cuartos, más los tres que hayan marcado los mejores tiempos restantes pasan a la ronda semifinal: dividida en dos series de seis. A la final pasan los dos primeros de cada serie, más los dos 'mejores perdedores'.

La gran favorita, sobre el papel, es la francesa Emily Harrop, ganadora en el Pirineo ilerdense hace menos de tres semanas y que se podría jugar el triunfo con la suiza Marianne Fatton, actual campeona mundial. No obstante, también tiene opciones la italiana Giulia Murada y la francesa Margot Ravinel. "Siempre he dicho que alguna presión existe, porque al final vamos como una clara opción de volver a conseguir un oro después de unos 50 años”, explicó a Efe Ana Alonso. "Así que yo pienso que es una presión, pero también es algo 'súperbonito'. Creo que es un privilegio, más que otra cosa”, apuntó.

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