La granadina Ana Alonso logra la medalla de bronce en la prueba de sprint en los Juegos Olímpicos de Invierno

Ana Alonsa en la gran fina de los Juegos Olímpicos de Invierno. / Efe

La esquiadora granadina Ana Alonso hizo historia en los Juegos Olímpicos de Invierno de Milán-Cortina d'Ampezzo al lograr la medalla de bronce en la prueba de sprint, tras llegar tercera por detrás de Marianne Fatton y Emyly Harrop. Un hito que otorga a la expedición española su primera presea en la cita italiana. Mucho mérito teniendo en cuenta cómo lo ha logrado, al recuperarse en tiempo récord de una gravísima lesión. Hace cuatro meses fue atropellada por un coche mientras entrenaba en bicicleta en Sierra Nevada. El parte médico apuntaba a, entre otras lesiones y dolencias en la zona izquierda del cuerpo, a una rotura de los ligamentos cruzado anterior y colateral interno con edema óseo en la rodilla, fisura de maléolo y luxación acromioclavicular. Sin embargo, prefirió no operarse y trabajar intensamente para recuperarse, algo que ha hecho. Un premio al trabajo que ha culminado con una medalla olímpica a sus 31 años.

Con la tranquilidad del diploma olímpico en su poder, ‘Anita’ comenzó como en casi todas las pruebas de menos más. Arrancó cuarta y llegó a la zona de los rombos en dicha posición. Aunque, por momentos, pareció que quedaba descolgada, todo lo contrario. Se dosificó y, pese a llegar quinta en la primera transición, a partir de ahí sacó fuerzas para ir remontando pese al ritmo alto de la carrera con Fatton y Harrop como dominadoras.

A la segunda transición llegó cuarta y tras la última, gracias a su velocidad en los cambios de material, pudo descender en tercera posición, plaza que mantuvo hasta la línea de meta donde terminó muy emocionada, como no podía ser menos, abrazándose a la campeona olímpica y brotando las lágrimas de sus ojos. Su enorme trabajo y apuesta tuvo su premio.

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