El viento cambia de dirección, el 'efecto Alcaraz' se diluye
granada cf | mallorca
Los rojiblancos, con nueva banda derecha, atacan bien pero no marcan
Dos victorias en los dos primeros partidos, tres derrotas en los tres siguientes. El Granada aprovechó ante el Madrid y el Deportivo el 'efecto Alcaraz', jugó a favor de viento con la mejora que provocó la llegada del nuevo entrenador y llenó su despensa de víveres para sobrevivir sin agobios durante algunas semanas. Pero han vuelto las vacas flacas. El viento se ha tornado en contra, la efervescencia aparecida con el relevo en el banquillo se ha terminado y las estanterías empiezan a vaciarse. El partido ante el Mallorca debió de ser el del regreso de la placidez, aunque ocurrió lo mismo que ante Barcelona y Celta: papel aceptable, méritos para empatar y hasta ganar, mas derrota por 2-1.
OTRO ONCE
Lucas introdujo dos cambios respecto al equipo de las cuatro semanas anteriores, uno obligado y otro no. Juanma Ortiz reemplazó a Nyon y la sustitución ni mejoró ni empeoró al equipo. Quizás se incorporó al ataque menos que el galo, pese a que suya fue la asistencia del 1-0. En defensa cumplió bien, aunque cedió el saque de esquina del mazazo final. El relevo de Buonanotte por Torje sí cambió al Granada. El argentino acapara mucho protagonismo ofensivo, la pide siempre y ocupa más espacios que el rumano. Fue uno de los creadores de jugadas de los rojiblancos y el Mallorca recurrió a infinidad de faltas para pararle. Huele a consolidarse en el once titular.
ROTACIONES OFENSIVAS
En la derecha se pudo observar una de las más destacadas innovaciones tácticas del Granada en el partido. La tendencia de Buonanotte a irse al centro dejaba todo el carril libre a Juanma Ortiz, que adelantaba su posición hasta el extremo mientras Mikel Rico ocupaba su sitio en el lateral a la hora de sacar el balón jugado desde atrás en ataque posicional. Esto solo ocurría en esa banda derecha, ya que en la izquierda, con Recio y la caída de los delanteros como apoyos, Siqueira y Nolito buscaban casi siempre acciones de dos contra dos para intentar crear peligro. El Granada tuvo paciencia, alternando momentos de buen juego y fluidez con otros de mayores problemas y dificultades para construir.
RECIO, DESAPERCIBIDO
Se esperaba mucho de Recio en un encuentro como el de ayer y, lo cierto, es que el malagueño pasó desapercibido. Voluntarioso como siempre, pero menos participativo, activo y acertado de lo que se esperaba a la hora de ayudar en la construcción ante un rival replegado y que no tenía problemas en dar el balón al Granada para esperarlo en su campo. La sensación es que el malagueño, perteneciente al grupo de los 'jugones', se siente más cómodo en transiciones rápidas y en choques con más ritmo que teniendo que organizar el juego en situaciones de fútbol más estático, como las de ayer.
TODO BIEN MENOS EL GOL
Mi admirado Enrique Árbol no ha parado de repetir desde que Aranda llegó al Granada que el malagueño es un futbolista brillante en casi todo menos a la hora de marcar goles. El encuentro de ayer es un claro ejemplo de ello. El delantero firmó un gran partido, moviéndose a la pefección por todo el frente de ataque, participando de forma acertada en casi todas las llegadas y asociándose bien con sus compañeros. Esa fenomenal capacidad para el desmarque fue la que le permitió quedarse dos veces solo Aouate. Entonces, pese a ser la una y pico del mediodía, se le hizo de noche. Dubitativo, torpe e impreciso ante el gol. Aranda en estado puro. Ahí perdió el partido el Granada.
IGUAL TRAS LOS CAMBIOS
Esta vez, Brahimi no fue la solución. Los cambios no variaron el esquema de los rojiblancos, que cayeron, como ante el Celta, cuando ya tenían un punto y pensaban que merecían los tres.
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