La chispa argentina del último pase
El menudo mediapunta estrena titularidad y demuestra mucha calidad y visión de juego Parte de la banda derecha y genera muchos problemas a Luna gracias a su movilidad
Fue la gran novedad en el once de Lucas Alcaraz y a tenor del rendimiento que ofreció sobre el verde del estadio de Los Cármenes, Gabriel Torje va a tener muchos problemas para desbancarle. Diego Mario Buonanotte demostró ayer que sus características se antojan fundamentales en el juego de su equipo. Tras veintiséis jornadas disputadas, si algo le faltaba al Granada CF era el hombre del último pase. Ese futbolista que aproveche los espacios entre líneas y sea capaz de, con un solo pase, habilitar a un compañero y dejarlo en clara ventaja sobre el rival. Y Buonanotte no decepcionó.
Partiendo casi siempre desde la derecha, le gusta asociarse e incluso bajar a recibir para iniciar la fase ofensiva de su equipo. Porque recursos tiene para romper las defensas rivales con paredes o con un cambio de orientación, algo que quizá sorprendió a muchos espectadores que ayer se dieron cita en la instalación del Zaidín.
Pero no todo es bueno en el menudo jugador argentino. Entre sus defectos se encuentra la poca ayuda que ofreció a Juanma Ortiz, su pareja en la banda diestra, a la hora de defender. Sea orden del banquillo o no, en ocasiones no se sacrificó lo suficiente atrás, algo que debe mejorar. Se está más cómodo sin tener que seguir a su marca si bien es cierto que Luna no le exigió mucho. Tan sólo subió una vez con cierto peligro en el minuto 30 y ahí al menos si le acompañó.
Lo cierto es que cada vez que el '12' rojiblanco entraba en contacto con el cuero, el Granada CF ganaba en dinamismo ofensivo. Y el ejemplo más claro llegó en el minuto 9. Con tendencia a irse al centro, desde la medular envió en largo un extraordinario pase a Juanma Ortiz, que ganó línea de fondo y centró para que Nolito abriera el marcador. Fue su carta de presentación en su primera actuación como titular desde que firmó por la entidad presidida por Quique Pina.
Cinco minutos después, realizó un cambio de orientación demostrando la visión que posee el ex de River Plate, acción que repitió en varias ocasiones y que agradeció la grada con aplausos.
Su movilidad puso en apuros a su marca, el ex sevillista Luna, que ante la tendencia del argentino a buscar la media punta, dudó en varias ocasiones entre seguirlo o mantener su posición, algo que aprovechó Buonanotte para crear incertidumbre en línea de tres cuartos.
A pesar de su aspecto físico, tiene el gen 'canchero', ese con el que saltan casi todos los argentinos al terreno de juego y que les hace no arrugarse ante nadie. Y a fe que lo puso en práctica. Corría el minuto 49 cuando Tomás Pina le entró duro y, ni corto ni perezoso, se encaró con el mediocentro bermellón, que le saca 'tan sólo' 23 centímetros, mirando hacia arriba como no podía ser menos y demostrando que tiene personalidad. La misma que le llevó a reprender a Juanma Ortiz tras no despejar el alicantino un balón comprometido.
Hasta que fue sustituido en el minuto 86, tuvo tiempo para enviar un centro desde la derecha al que Ighalo estuvo a punto de llegar, pero Hutton estuvo muy atento y se adelantó al nigeriano. Su última acción destacada fue otro gran pase en profundidad, repleto de visión y precisión, que el paleño no supo aprovechar ante la salida de Auoate. Un último pase que se echaba en falta y que con Diego Buonanotte ya se tiene. Por fin.
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