Un córner, tres puntos

El Mallorca se lleva el triunfo en el único saque de esquina del que gozó en todo el encuentro Toño tiene más trabajo que Aouate

Momento en que Tomer Hemed remata el saque de esquina botado por Dos Santos en la acción del 1-2.
Momento en que Tomer Hemed remata el saque de esquina botado por Dos Santos en la acción del 1-2.

04 de marzo 2013 - 05:02

Último suspiro del encuentro, incluido el descuento. Una jugada como otra cualquiera, de las muchas que contempla un encuentro de fútbol, acabó en córner. Era el primer y último saque de esquina que botó el Mallorca ayer. El entrenador del Granada, Lucas Alcaraz, ya había avisado en la previa del peligro que tenían los insulares en jugadas a balón parado. Dicho y hecho. El esférico le llegó a todo un depredador en el área como es Hemed que, prácticamente a bocajarro y sin apenas oposición, marcó el tanto de la victoria para los suyos. ¿Qué necesidad tiene el Mallorca de sacar más córners si con uno tiene de sobra para llevarse los tres puntos en juego?

El de ayer no fue un encuentro de muchos números. Salvo el de faltas cometidas por unos y otros, el resto de cifras fueron modestas, sin alardes de ningún tipo. La comparativa favorece por la mínima a los granadinistas, más en cantidad que en calidad. Los de Gregorio Manzano apenas se dejaron ver por el área de Toño, pero cada vez que lo hicieron fue hacer intervenir al cancerbero alicantino -de forma brillante en casi todas ellas-, mandar el balón al palo o celebrar los dos goles que marcaron, el primero de ellos, por cierto, en la primera oportunidad que se acercaron a las inmediaciones de Toño y chutaron a puerta. ¿Quién da más?

En el Granada, fuegos de artificio. Llegó más que su rival, tiró más y botó más saques de esquina. No valió para nada, porque acabó derrotado por no saber defender bien el único córner del que gozó el cuadro bermellón en todo el encuentro.

Los disparos de los rojiblancos carecieron de chicha. Salvo en un mano a mano con Aranda y en un remate de El Arabi, Aouate apenas se prodigó. Las mejores ocasiones del Granada no terminaron siquiera entre los tres palos. Y quizá, las oportunidades de los locales fueron más claras, pero éstos -sobre todo Aranda- no tuvieron la puntería que sus invitados.

Como ya se ha escrito, en el apartado que más se prodigaron los contendientes fue en las faltas cometidas. En un partido con demasiado centrocampismo y poca velocidad imprimida al balón, este tipo de acciones encontraron un auténtico caldo de cultivo. Muchas de ellas fueron tácticas, encaminadas sobre todo a cortar el ritmo del contrincante o a perder tiempo, caso en el que los mallorquinistas estuvieron más finos. El resultado es que los baleares vieron tres cartulinas amarillas, por sólo una en la escuadra granadinista.

En resumidas cuentas, encuentro de escasa acciones destacables en el que el conjunto que visitaba Los Cármenes sacó petróleo en el último instante. Y si Alcaraz pedía más efectividad a los suyos, al técnico granadino lo que queda otra que seguir solicitándola. Por ahí se le fue el partido.

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