La edad de oro del deporte de Granada: de una medalla olímpica en 122 años a cinco en los últimos seis Juegos
A los seis metales olímpicos para deportistas granadinos se pueden añadir once diplomas en toda la historia y la 'no medalla' de Manolo Orantes
Ana Alonso culmina su gesta olímpica con la medalla de bronce en los relevos mixtos
Los granadinos aficionados al deporte cometerían un error si no valoraran una gesta como la lograda por Ana Alonso. Vale que muchos tenían el miedo en el cuerpo a esa sanción, a que se sufrió mucho más de lo esperado durante la carrera del relevo mixto, y que también había una expectativa con el oro. Pero el éxito de la esquiadora de Sierra Nevada no tiene parangón en el deporte de invierno español, no se diga ya el granadino. Dos medallas en una misma edición que hacen que la deportista pase a estar en un Olimpo que comparte con María Pérez, que ya tiene a quien la suceda en todas las galas del deporte tanto aquí como allá.
Por eso lo logrado por Alonso Rodríguez consolida al deporte granadino en su edad de oro. Y un dato lo corrobora: entre los Juegos Olímpicos de Verano y de Invierno entre 1896 y 2018, es decir, en 122 años, los deportistas granadinos sólo habían conseguido una medalla olímpica. Fue la de Paquillo Fernández en los 20 kilómetros marcha de Atenas 2004. Desde ese momento hasta ahora, sólo en las últimas cuatro ediciones, se han sumado cinco: el bronce de David Valero en ciclismo de montaña en Tokyo 2020 (aunque celebrados en 2021), el doblete de María Pérez, oro y plata, en París 2024 (20 kilómetros marcha y relevo mixto), las dos preseas logradas por Ana Alonso en Milán-Cortina 2026. Todo ello, eso sí, sin contar con el segundo puesto del tenista Manolo Orantes en los JJOO de México 1968. Sin embargo, en aquella edición, el tenis era deporte de exhibición.
Y es que nunca antes el deporte granadino había gozado de esta salud y este nivel. Y mira que ha habido grandes campeones y se han tenido grandes aspiraciones olímpicas durante los 130 años de historia de los Juegos Olímpicos de la Era Moderna, pero entre que la alta competición es muy difícil, y sobre todo la mala suerte en momentos clave, hasta ahora los metales parecían vetados.
Otros 'granadinos'
Paquillo en Pekín 2008 fue séptimo cuando era uno de los grandes candidatos no solo a medalla, sino al oro, pero problemas estomacales le jugaron una mala pasada. Lo mismos que en 2004 le privaron del oro ya dentro del último kilómetro. María José Rienda en Turín 2006 era clara candidata a medalla en el slalom gigante, en una pista donde ya había conseguido éxitos en Copa del Mundo, pero las malas condiciones meteorológicas jugaron en su contra. Y Carolina Ruiz en Sochi 2014, cuando llegaba en el mejor momento de su carrera, se cayó tanto en el descenso como en el Super Gigante.
En esto no cuenta, pero se pueden mencionar otros olímpicos medallistas íntimamente relacionados con Granada, residentes en la ciudad o la provincia. Así, por ejemplo, destaca el oro de la cordobesa Fátima Gámez, residente y vecina de Cúllar Vega, formando pareja con Alberto Fernández en la modalidad de foso en tiro olímpico en los Juegos Olímpicos de la pandemia en Tokyo 2020. En esos mismos Juegos, el barcelonés Jordi Xammar, casado con una granadina, residente en la capital y que tiene en la presa de Rules su sitio de entrenamiento, consiguió el bronce en la modalidad de 470 el vela junto al canario Nico Rodríguez. Antes, eso sí, vino el primer metal atribuible a Sierra Nevada, de mano del ceutí Regino Hernández en la disciplina de snowboardcross en los JJOO de Invierno de Pyeongchang 2018.
Los diplomas
Y luego quedan los 'casis', los diplomas olímpicos para aquellos que acaban entre los ocho primeros. Se le pueden atribuir los dos primeros al santaferino Diego García Montoro, quinto por equipo en esgrima, modalidad de espada, en París 1924 y Amsterdam 1928, o el Marqués de San Miguel, Justo San Miguel de la Gándara, que formó parte del equipo español de polo en París 2024. En aquella competición solo había cinco equipos. El siguiente 'casi' lo firmó el atleta zubiense Paco Sánchez Vargas en los 3.000 obastáculos de Moscú 1980, los Juegos del boicot de Estados Unidos.
También tienen diploma la voleibolista Inmaculada González Casado, aunque la selección española quedó última (de ocho equipos) en los históricos Juegos de Barcelona 1992. En los siguientes, en Atlanta, otro zubiense, Enrique Molina Vargas, fue séptimo en los 5.000 metros, una prueba siempre reservada a las gacelas africanas. María José Rienda tiene un sexto lugar en el slalom gigante de Nagano 1998, el primero en unos Juegos invernales. Y dos años después, en las antípodas, Paquillo Fernández se presentaba al mundo con un séptimo en Sydney 2000, y que repitió en Pekín pero con otro sabor de boca. Hubo que esperar a Londres 2012 para ver el siguiente diploma granadino, el de Lidia Redondo, que con el equipo español de gimnasia rítmica se quedó a décimas de haber sido bronce. Y por tener, hasta María Pérez tiene diploma por otra 'medalla de chocolate', su cuarto puesto en Tokyo 2020.
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