La historia, a los pies de Carlos Rodríguez: gana la etapa reina del Tour de Francia
Tour de Francia
El sexitano se impone a los líderes de la carrera y se coloca tercero en la clasificación general por un segundo sobre el australiano Hindley
Carlos Rodríguez: "No me gustaría ser tercero del Tour si es por la caída de Hindley"
Morzine. Aquí han ganado Lucien van Impe, Bernard Hinault, Lucho Herrera, Eduardo Chozas, Marco Pantani, Richard Virenque, Carlos Sastre, Piotr Ugrumov o Andy Schleck. Y desde esta misma tarde, un chaval granadino de 22 años nacido en Almuñécar se une a ese selecto club de vencedores en la localidad alpina, en la Alta Saboya, donde se han escrito algunas de las historias más grandes del Tour de Francia. Carlos Rodríguez ya es historia para el ciclismo granadino y español, que recupera la esperanza y la fe en poder ganar un Tour de Francia gracias a su figura. Rodríguez se ha impuesto de manera heroica en la decimocuarta etapa de la Grande Boucle con un final mítico en los Alpes, en un encadenado de puertos en el que ha sido el único capaz de desbancar, de mirar a los ojos y retar a los dos grandes dominadores de la carrera, el líder danés Jonas Vingegaard y el aspirante esloveno Tadej Pogačar. Por delante de ellos y de todos los demás, incluido el australiano Jai Hindley, al cual ha adelantado en la clasificación general, y que le coloca provisionalmente en un histórico también tercer puesto del cajón.
Carlos ha ganado como lo hacen los grandes, con un estilo que recuerda e incluso mejora a otro gran ciclista español ganador de Tour como fue su homónimo Carlos Sastre. A su ritmo, sin cebarse, constante y a su ritmo fue capaz de aguantar, que se dice pronto, a los dos ciclones de la carrera, Jonas Vingegaard y Tadej Pogačar, y a su retahíla de gregarios y trabajadores de lujo, que bien podrían ser jefes de fila de cualquier equipo y que aquí trabajan para sus líderes. Un poco como el Ineos de Rodríguez, pero con un poquito menos de enjundia. Carlos Rodríguez había pasado bien todos los puertos de este clásico encadenado alpino, con salida en Annemasse y que coronó, por este orden, el Saxel, de tercera categoría, el Cou y el Feu, de Primera, y sobrevivir a una caída inicial que se cobró varias víctimas como el colombiano Chaves, el español Pedrero, y el propio rival de Carlos por el podio, Jai Hindley, ganador del Giro d'Italia del año pasado, pero que se pudo reincorporar a la carrera aunque con magulladuras.
La historia épica de Carlos Rodríguez comienza en la subida a La Ramaz, donde sufrió un pinchazo que obligó su compañero de equipo, el polaco Michał Kwiatkowski, ganador de la etapa de ayer en el Grand Colombier (dos triunfos parciales seguidos para Ineos, nada mal el balance para la escuadra británica), a quedarse con él y auparlo de nuevo al grupo si la colaboración del que hasta esta misma etapa era su gran rival en casa, el campeón olímpico de mountain bike, Tom Pidcock. Era un momento que algunos pensaron de crisis de Rodríguez, dudas que disipó quedándose en el grupo de los principales, que coronó La Ramaz y se lanzó en descenso antes de iniciar el puerto mítico de esta jornada reina, la Joux Plane.
El ritmo que imponían al alimón los Jumbo-Visma del líder Vingegaard y los UAE del segundo Tadej Pogačar. De la batalla táctica, de ritmos infernales, la dureza de la Joux Plane fue haciendo la selección que dejaba en el grupo a Carlos Rodríguez, siempre a rueda, al principio de Hindley, y luego del propio Pogačar o de su compañero Adam Yates, también rival del sexitano por el podio de París. Se agarraba el austriaco Felix Gall que, fue el primero en ceder. No fue hasta a cinco kilómetros de coronar la Joux Plane, de 13 kilómetros, cuando empezó a ceder Hindley, mientras que Carlos seguía aguantando a los buenos. Llegaron las escaramuzas entre Pogačar y Vingegaard y ahí fue cuando el granadino cedió espacio con los dos líderes. Sin embargo, Carlos no se cebó, puso su ritmo y poco a poco fue acortando distancias con ellos. Atrás, Hindley empezó a ceder mucho más tiempo que Carlos con el dúo de cabeza. Primero en diferencias de 40 segundos y a la hora de coronar el puerto, son aproximadamente un minuto y diez segundos sobre el australiano.
En esos momentos la lucha era el podio y Carlos Rodríguez le estaba dando un gran mordisco a todos sus rivales. A Hindley, a Pidcock, a Pello Bilbao, que se había quedado a las primeras de cambio. Sin embargo, Adam Yates estaba cerca. Vingegaard sorprendió a Pogačar al coronar la Joux Plane y estiró la diferencia de ambos sobre Carlos Rodríguez, que estaba a diez metros de ellos cuando el danés decidió irse adelante. Sin embargo, la cima de la Joux Plane no inicia un descenso ipso facto. Tiene varios kilómetros de llano y luego había un repecho que podía aprovechar el granadino para darles caza, sobre todo si el danés y el esloveno se paraban, algo que hicieron. A Carlos entonces ya se le había soldado a rueda Adam Yates, compañero de Pogačar, lo que en principio podía ser un problema para la etapa y la general.
Sin embargo, en cuanto se coronó el último repecho y la carretera, camino a Morzine, empezó a bajar de forma vertiginosa, Carlos no dudó y se fue. Es como en los descensos, sin atacar, sin demarrar, simplemente dejándose caer más rápido que los demás, más tácticos y con más que perder. En la guerra de los dos líderes, Carlos no pintaba nada. Lo sabía y se limitó a abrir un hueco de 5 a 10 segundos que conservó ante los nervios de los que ya mismo van a ser fans en legión. Pogačar tiraba como un tiburón en busca de la etapa, pero Vingegaard no lo daba ni agua, y Yates había perdido unos metros muy bonitos para no ayudar a su compañero. Estaba casi hecho.
La llegada a Morzine quedaba más cerca, pero es muy traicionera. Una mala curva como el pasó a Fernando Escartín y adiós. Se termina de bajar y se cruza la meta. Carlos Rodríguez mantuvo las distancias. afrontó una última cuesta y apareció en la llegada. Dos brazos en alto con montañas de fondo. Los Alpes. Esos brazos en alto se han levantado muchas veces en las calles de Almuñécar, cuando no ha muchos años, cuando soñaba, los levantaba también con el mar Mediterráneo detrás, y unas montañas de fondo, Peña Escrita, La Cabra...
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