Iker Peregrina, el niño de Maracena que sueña sobre dos ruedas
Con solo 9 años, compite en Mini GP 110 y busca patrocinadores que le ayuden a seguir creciendo
Tiene solo 9 años, estudia 5º de Primaria en el CEIP Las Mimbres y ya vive con la mentalidad de un piloto profesional. Iker Peregrina, nacido en Maracena en 2015, forma parte de una nueva generación de jóvenes deportistas que combina libros, exámenes y deberes con cascos, monos y circuitos. Su historia es la de un niño que descubrió en el motociclismo no solo un deporte, sino una forma de entender el esfuerzo, la disciplina y la superación.
Iker se inició en el mundo del motociclismo hace casi dos años. Desde el primer momento, lo que más le llamó la atención no fue solo la velocidad, sino “la intensidad que se requiere para este deporte y la disciplina que hay que tener”. Detrás de ese primer paso estuvieron las dos personas que más le apoyan desde el inicio: su madre y su padrastro, pilares fundamentales en su día a día como piloto.
Actualmente compite en la categoría Mini GP 110, llevando el número 13, un dorsal muy especial para él. Es un número ligado a su madre, ya que coincide con el día en que ella nació. “Es algo que me acompaña siempre que salgo a pista”, explica. Para quienes no conocen esta modalidad, Iker la define como “una mini categoría de Moto3”.
Cuando se le pregunta qué es lo que más disfruta de competir, asegura que “la adrenalina y la concentración”. Sensaciones que se multiplican en cada carrera y que le ayudan a crecer como piloto. Esta temporada está siendo especialmente intensa, ya que compite en la Copa ANPA, en el Campeonato Andaluz y además participa en pruebas de selección para la Mir Racing, uno de sus grandes objetivos a corto plazo.
Su semana está perfectamente organizada. Entrena dos días de físico y tres días de moto en pista, una rutina exigente que debe compaginar con el colegio. “En el colegio se exige cumplir plazos y exámenes; en el motociclismo, mejorar tiempos y resultados. Mantener un buen nivel en ambos mundos genera estrés”. Aun así, Iker tiene claro que quiere rendir bien en todo.
Antes de cada carrera se siente “muy motivado, concentrado y con la adrenalina por las nubes”. Entre sus recuerdos más especiales destaca “la primera vez que toqué codo con la Mini GP 110”. Un momento que simboliza su evolución y la pérdida de miedo en pista, un aspecto que él mismo reconoce como clave en su mejora, ya que no tener miedo a la velocidad le ha ayudado mucho.
El apoyo familiar es constante y va mucho más allá de lo emocional. Su familia le aporta motivación y cariño, pero también tiempo, esfuerzo y sacrificio: viajes fuera de Granada, entrenamientos en otros circuitos, mantenimiento de la moto y de la equipación. Todo para que Iker pueda seguir creciendo en este deporte.
Mirando al futuro, Iker es consciente de que para seguir avanzando necesita apoyo externo. “Necesito ayuda para entrenar más, participar en más carreras, cubrir material, viajes e inscripciones. Y también gente que confíe en mí y me motive”. En este sentido, contar con patrocinadores locales o provinciales sería un impulso clave. “No solo por la ayuda económica, sino por el orgullo de representar a Maracena en cada carrera”.
A las empresas que pudieran apoyarle les lanza un mensaje claro y sincero, asegurando que “respaldar este sueño significaría ayudarme a seguir aprendiendo y compitiendo mientras crezco como piloto y como persona”, adquiriendo valores como el esfuerzo, la responsabilidad y el compromiso con quienes confían en él.
Su sueño es llegar a ser piloto de MotoGP, campeón de Moto3 y uno de los mejores pilotos de Andalucía. Admira a referentes como Marc Márquez y al andaluz José Antonio Rueda, ejemplos de hasta dónde se puede llegar con trabajo y talento.
Iker asegura que le gustaría ser recordado “como el primer niño de Maracena que se aventura a ser piloto profesional”. Un sueño que ya ha empezado a rodar… y que, a sus 9 años, va a toda velocidad.
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