Elecciones Municipales 2019: Pactómetro

De la política de bloques a la política desde la trinchera

  • Los candidatos reservarán los guiños hacia sus compañeros de bloque para el final de la campaña

Los candidatos reciben instrucciones antes del debate Los candidatos reciben instrucciones antes del debate

Los candidatos reciben instrucciones antes del debate / G. H.

Si en un debate nacional, el votante indeciso tiene el riesgo de salir con más dudas todavía. En un debate local, como el que ha emitido Canal Sur esta martes por la noche, el mareo de la persona que no tenga decidido su voto debe ser aún mayor. Los cuatro participantes (Francisco Cuenca, Sebastián Pérez, Luis Salvador y Antonio Cambril) dejaron entrever sus modelos de ciudad, aunque dedicaron más tiempo a arremeter contra el rival. Como era de esperar, brillaron por su ausencia los guiños reales a otras formaciones con las que irremediablemente tendrán que pactar. Quedó, por tanto, en eslogan el famoso consenso que va ser necesario para alcanzar los 14 concejales que marca el pactómetro y gobernar desde la Plaza del Carmen.

De la política de bloques en la que estamos instalados, en el debate se ha pasado directamente a la política de trinchera. Los candidatos, como es habitual en estos debates, se fueron fácilmente al "y tú más" o al "tú has hecho esto" o al "qué haces tú desde el Ayuntamiento o la Junta" o a sacar el discurso del contexto granadinos e irse a otros contextos como la Madrid de Carmena, el chalé de Pablo Iglesias en Galapagar o a Sillicon Valley, entre otros muchos ejemplos a un lado y al otro. En definitiva, más alusiones a la herencia recibida que al futuro.

Mientras tanto, los granadinos congregados en las pantallas iban conociendo las propuestas que los políticos que los van a representar los próximos cuatro años fueron colando tímidamente en medio de su factoría de reproches y/o dardos. Quizás, en ese sentido y por alusiones, el más propositivo y calmado fue el alcalde, Paco Cuenca, con el que sus rivales a la Alcaldía no fueron muy duros y salió bastante airoso del fuego cruzado. Eso sí, no dudó en sacar el tema del pasado cuando recibió alusiones directas a su gestión. Aunque, más incómoda fue la discusión momentánea respecto a sus promesas con Antonio Cambril (IU-Podemos), con el que está condenado a entenderse para sumar los 14 concejales si no saca mayoría absoluta.

Por su parte, Sebastián Pérez empezó con punch criticando que cuatro candidatos granadinos tuvieron que desplazarse a Málaga a realizar el debate ante la imposibilidad de hacerlo en los estudios de Canal Sur por falta de espacio e hilando con su proyecto de recuperar grandeza de la 'Gran Granada'. El candidato al PP, fiel a su estilo, dejó una retahíla de refranes y frases con fuerza como "Granada es un grafiti" o "somos la ciudad de la marihuana" que, a buen seguro, agradaron a su electorado. Su momento álgido fue cuando enseñó la foto de las bicis municipales destrozadas.

Luis Salvador, animal político y televisivo, dijo sentirse incómodo por participar en un "debate trabado" en el que no pudo desgranar los ejes de su programa de 'Granada, ciudad elegida'. Además, el candidato de Cs supo estar rápido y al quite para recordar la importancia de su formación en medidas como el cierre del botellódromo. Eso sí, encontró un hueso en Antonio Cambril, con quien tuvo un rifirrafe para la historia sobre su estudio morfopsicológico.

Un Cambril que dejó un gran momento televisivo y consiguió su gran objetivo en la parte final cuando con un "¿con qué dinero vais a hacer todas estas propuestas?" dejó callados a sus contricantes y puso el foco sobre el gran pilar de su campaña, la economía. El candidato de Podemos-IU, que continúa su proceso de convertirse en político y salir del traje de periodista, tuvo que ir metiéndose poco a poco en la lógica de un debate electoral y despegarse del aura de intelectual. Aunque eso sí, no pudo volver a meterse en la piel de columnista amante de la anécdota cuando para juzgar la inoperancia de las diputaciones evocó una conocida historia del padre de Joaquín Sabina.

Es lo que dio de sí un debate de cuatro candidatos desubicados en cierta manera, fuera de Granada y sin atril, intentando cruzar las piernas del modo más natural y tratando de mostrarse lo más convencidos posibles para, valga la redundancia, convencer al electorado el próximo 26 de mayo. O al menos, formar parte del bloque ganador. 

  

  

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