Crónicas Electorosas | Elecciones Municipales

Duelo de Torres: los señores del Anillo

  • Cuando el PSOE anunció la opción Torres Vela, a Torres Hurtado el PP le reservó el papel de hombre bueno que se congratulaba de enfrentarse a un cualificado y veterano político 

El debate de la Asociación de la Prensa de Granada entre Torres Vela y Torres Hurtado en 2007. El debate de la Asociación de la Prensa de Granada entre Torres Vela y Torres Hurtado en 2007.

El debate de la Asociación de la Prensa de Granada entre Torres Vela y Torres Hurtado en 2007. / G. H.

Doce años atrás, en 2007 la campaña de las municipales contempló un 'choque de Torres', una lid electoral que añadía a los habituales cuestiones propias de los ayuntamientos el de la anunciada llegada del AVE y el cierre del anillo de Circunvalación como grandes temas de debate.Dos elementos por los que no pasa el tiempo, como puede comprobarse a la fecha de este 2019 de nueva cita con las urnas.

Eran cuestiones externas a la capacidad y competencia de un ayuntamiento, pero en aquella primavera de 2007 los clarines de la crisis todavía no habían sonado. Eran tiempos expansivos, había dinero para todo y los dos aspirantes rivalizaban en el juego de ejercer la máxima influencia en las cancillerías de sus respectivos partidos y gobiernos.

Dos Torres se enfrentaron en la campaña de 2007: Hurtado, candidato del PP en la Alcaldía desde cuatro años antes, y Vela, aspirante en la candidatura del PSOE a recuperar el primer sillón municipal para los socialistas. Cuando el PSOE anunció la opción Torres Vela, a Torres Hurtado el PP le reservó el papel de hombre bueno que se congratulaba de enfrentarse a un cualificado y veterano político que había ejercido más de diez años como presidente del Parlamento andaluz, la segunda autoridad de la comunidad autónoma.

Los dos candidatos mantuvieron dos 'cara a cara' en los días de campaña, organizados por Teleideal y la Asociación de la Prensa. Alejandro V. García, que firmó la crónica de aquellos días, observó en Torres Hurtado "mucho aparato documental con los logros de su mandato y apenas esbozó proyectos de futuro", si bien "mostró el esplendor de su talante, entre cachazudo y agropecuario" que "rechazan sus opositores" tanto como "elogian sus seguidores". Torres Vela presentó "una exposición más musculosa" mediante "fotos, planos y diagramas" que "no consiguieron romper la inmutabilidad” de su adversario, “refugiado en una parsimonia inexpugnable y a la ofensiva".

En aquel debate, en el que Torres Hurtado habló del tranvía por el centro –cuatro años atrás, en una de sus primeras decisiones en la alcaldía, había rechazado el proyecto de la Junta que incluía ese trazado–, no faltó el clásico cruce de acusaciones: los retrasos en la ejecución de proyectos son causa de las trabas que pone la Junta (el PP dixit); el Ayuntamiento boicotea los planes autonómicos (PSOE dixit). Y cuando Torres Vela criticó el oscurantismo con que se gestionaba el urbanismo en Granada, "donde hay muchas preguntas que hacer y no hay respuesta", Torres Hurtado contraatacó: en la propuesta del PSOE para el cierre del anillo "sospechosamente" se respetaba una parcela de 300 metros cuadrados propiedad del constructor Ávila Rojas.

En aquella primavera de 2007 los clarines de la crisis todavía no habían sonado

De aquella campaña nace la versión apócrifa que el PP explotaría en años sucesivos, cuando acusó a Zapatero, entonces presidente del Gobierno, de anunciar la llegada del AVE para 2008. En realidad, lo que ZP dijo cuando vino a Granada a respaldar a Torres Vela en un mitin, es que ese mismo año pondría en marcha las obras de siete tramos del trazado del tren de Alta Velocidad.

Fue una campaña en la que se abrió paso en el centro del debate el –entonces proyectado y ahora una realidad– puente que conectaba la Bola de Oro con la Carretera de la Sierra. Los socialistas acusaron a los populares de intereses inconfesables en la construcción de una pasarela que traería a la zona el 'kilómetro cero' del cambio climático. Los populares consideraban aquel puente necesario para descongestionar una zona no congestionada. Doce años de puente y ni ha aumentado el 'efecto invernadero' ni la zona está ahora más o menos congestionada de tráfico...

En la recta final de la campaña el PP denunció una convocatoria de 'botellón', que atribuía a los socialistas a través de las redes sociales. Fiscalía y Junta Electoral archivaron la denuncia sin molestarse en investigar la procedencia telemática de aquella convocatoria que, de haber estirado el hilo, tal vez hubiese arrojado una sorpresa morrocotuda de haberse conocido la autoría. Eso sí, un diario nacional de pequeño formato convirtió la noticia local en tema nacional, en contraste con la adecuada moderación de la prensa granadina, incluido un periódico del mismo grupo.

Eran tiempos en que la 'Gran Granada' aparecía en el debate, de la mano de Torres Vela, que reclamaba una visión de conjunto sobre el Área Metropolitana. El 70 por ciento del tráfico registrado en la Circunvalación era privado, la mayoría con un solo ocupante, mientras en los pueblos del cinturón se proyectaban setenta mil nuevas viviendas en conjunto.

El cierre del anillo era más que una necesidad. La propuesta del PP, con un trazado lineal a la ciudad, consistía en cerrar la existente carretera de circunvalación partiendo desde los túneles del Serrallo. Rechazada por la Junta por el daño medioambiental que podría causar a los bosques de la Alhambra. La del PSOE, con el beneplácito de la Consejería de Obras Públicas, bordeando municipios apuntaba una ronda Este con el cierre a través de la unión con la A-92 hasta Víznar y la carretera de la Sierra, muy cerca de los mismos túneles del Serrallo.

Los dos candidatos mantuvieron dos 'cara a cara' en los días de campaña

Muy pocas diferencias sustanciales que, sin embargo, se atrancarían todavía más en la campaña de las elecciones generales que se convocarían antes de un año. Entonces sí que se oían los claros clarines de la crisis. Ya no hubo dinero y... los unos por los otros y el Anillo sin hacer.

El sino de esta ciudad, que arrastra por décadas sus proyectos eternizados, envueltos en polémicas de la mitad contra la otra mitad. En concreto, con la de la Circunvalación, en 1987 y 1988. Una 'película' ya vista en los años 50. Entonces, en marzo de 1956, una comisión ciudadana lanzaba una declaración transida de urgencia. Se iniciaban en ese año obras de amojonamiento, que fueron visitadas por el alcalde, Manuel Sola Rodríguez-Bolívar, y el pleno municipal, en un proyecto concebido como 'cierre del anillo' a partir del entonces lejano y solo Camino de Ronda. 

Un proyecto teñido de elementos más cercanos a un paseo turístico que a una ronda de circunvalación. En consonancia con el incipiente turismo que empezaba a ser un fenómeno creciente y masivo y las necesidades, entonces más bien escasas, para el reducido número de vehículos particulares pero sí conveniente para evitar el paso de camiones de mercancías por la ciudad.

Así, el proyecto presentaba, que discurría por terrenos entonces en los bordes de la ciudad y hoy devorados por las construcciones (Cruz de Lagos y Violón) contemplaba miradores y puntos de acceso a Albaicín y Sacromonte, hasta donde ascendería por la carretera de Córdoba –no existía aún La Chana–, los cuarteles en la rivera del Beiro, que sería entubado, un cuarto tramo "de urgencia" por la cota Golilla en Cartuja hasta Haza Grande, descendiendo por debajo del Sacromonte a través de un viaducto salir a espaldas del Generalife y mediante un enlace de tres kilómetros enlazar con la carretera de Sierra Nevada. En total, 50 millones de un presupuesto aprobado por el Ministerio de Obras Públicas.

Como si nada. Aquel proyecto fue supervisado no por el titular de Obras Públicas sino por el ministro de Información, Gabriel Arias Salgado. El hombre a cuyo departamento se adscribía el turismo vino a Granada. Le expusieron los planes en una mañana de excursión por las zonas afectadas. A continuación, no perdonó la siesta que siguió al almuerzo que le ofreció el Ayuntamiento y ya de noche regresó a Madrid en el tren expreso. Y hasta hoy. Será por eso que los poetas hablan de la intemporalidad de Granada...

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