Elecciones municipales Granada 2019

La batalla de los tiempos electorales o la hora de los estrategas

  • Cada partido ha seguido su hoja de ruta: el PP disparó muy pronto, el PSOE ha organizado una eclosión primaveral y Ciudadanos lo arriesga casi todo al final

  • El problema de las estrategias son los imprevistos, que no han parado en los pocos días de campaña

Sebastián Pérez, candidato del PP a las elecciones en Granada. Sebastián Pérez, candidato del PP a las elecciones en Granada.

Sebastián Pérez, candidato del PP a las elecciones en Granada.

Uno de los principales candidatos a la Alcaldía de Granada contaba estos días, en una conversación no privada pero sí discreta, que las campañas electorales son como una batalla de aquellas viejas películas en las que 50 soldados armados hasta los dientes veían venir por la lontonanza a 500 enemigos a caballo. Siempre había una cabeza inteligente que mandaba esperar hasta que los contrincantes estaban a tiro cierto y de ese modo ganaban la contienda, aún en minoría. Lo contrario, disparar mucho antes, hubiera sido lo deseado por la mayoría de inexpertos soldados, ansiosos y asustados; pero habrían desperdiciado sus balas antes de tiempo.

La estrategia que los distintos partidos políticos y candidatos para estas municipales están siguiendo es diferente. Unos prefirieron disparar desde muy lejos (al menos su primera andanada) y otros han esperado o aún lo hacen, dado el bajo perfil que la contienda política ha exhibido por ahora, en general. ¿Quién acierta? ¿El que dispara primero sólo consigue una salva, o lo hace dos veces? ¿El que espera atina de lleno, o se arriesga a que la bala salga por la culata? 

La metáfora hacía una clara referencia al Partido Popular de Sebastián Pérez, que fue uno de los primeros en ser proclamado candidato, en presentar a los miembros de su lista y en hablar de las líneas estratégicas de su programa. Hay quien piensa que no tuvo más remedio que actuar así para tratar de afianzarse como candidato cuanto antes dentro de la convulsión interna de su partido. Fuera como fuese, sí ha conseguido algo importante: que su lema la Gran Granada haya calado (llegó en un momento de mayor sequía en titulares políticos) y que se hable de sus propuestas a todas horas, ya sea para bien, para mal o para ridiculizarlas. El túnel kilométrico, el teleférico a la Sierra, el espectáculo luminoso de la Alhambra.... Nada ha pasado sin pena ni gloria. 

Ahora, ya con todas las cartas sobre la mesa (que sepamos), se dedica a pasearlas por los barrios con una exposición itinerante de su Gran Granada. Y a conquistar corazones, como ayer, que se fotografió con el perro Tommy (un nombre que podría hacer juego con sus camisas) y el PP prometió impulsar programas de adopción para "cuidar y mimar a estos animales como se merecen". Es parte de sus propuestas para mejorar la vida de las familias. 

El gran problema para cualquier político son los imprevistos de última hora, aquellas variables que no se pueden controlar, al menos aparentemente. Eso sí, el daño suele ser mayor para el que ha esperado a disparar sus armas en los últimos días, porque si lo intempestivo es suficientemente importante esos tiros se quedan sordos y resultan de fogueo. 

Llevamos tres días de campaña oficial y ya han llovido imprevistos, unos más "causales" que otros. Que la Audiencia Provincial notificara el auto sobre la fecha del primer juicio importante contra el exalcalde del PP José Torres Hurtado la tarde del jueves de arranque electoral es de una oportunidad indiscutible, ya sea mala o buena para cada uno, o haya sido o no una mera casualidad (de las que Sebastián Pérez dice que no existen).

Con esto todos ganaban salvo el PP y Centrados (su candidato, Juan García Montero, es uno de los acusados del juicio por el caso Serrallo). Y todos ellos han metido el dedo en la herida en estos primeros días de campaña. Vox, que lleva años como acusación popular, era quizás la voz más autorizada en este asunto y su líder Onofre Miralles no ha dejado de tuitear sobre la corrupción del PP. Vamos Granada, que se ha fajado también en los juzgados durante este mandato, atacó por el otro flanco. Ciudadanos prefirió que los titulares judiciales fluyeran por sí mismos.

Al PSOE esto le supo a gloria y salió en tromba contra Sebastián Pérez como compañero de gobierno de Torres Hurtado. Reaccionaron como no lo habían hecho en los tres años de gobierno cada vez que había alguna novedad judicial y apelaban reiteradamente a la presunción de inocencia, además de haber tenido que ser apremiados por la propia jueza instructora para colaborar activamente. Pero ahora es la guerra y esto es una bala de oro. 

Todavía se hablaba del juicio del Serrallo el viernes cuando llegó la noticia de la muerte de Alfredo Pérez Rubalcaba. Un sinsabor enorme para la familia socialista, que frenó su empuje electoral y encontró algo de consuelo en el duelo compartido de otras formaciones políticas, que rápidamente anunciaron la suspensión de los actos electorales. La bajada de moral en pleno arranque quedaría compensada por el halo de admiración y reconocimiento que ha dejado el fallecido, despertando las esencias socialistas en el sentir de mucha gente que ya se escondía de la política.

Luis Salvador, de Ciudadanos, ensalza su estudiado plan para Granada y la estrategia con la que ha calculado hacerlo público. Dice que son propuestas de futuro, de calado y con fundamento. Y que otros van a remolque para trata de tapar las heridas que va dejando con propuestas tácticas inmediatas. Ayer planteó un decálogo para lograr ese turismo de excelencia que todos desean en la ciudad.

El caso es que, a diferencia de lo que ocurría hace años, cuando los partidos hacían un programa electoral tamaño libro que pocos se leían pero que ahí estaba para luego echarlo en cara, en estas elecciones está costando trabajo que cada partido avance propuestas, como si fueran la fórmula de la coca-cola. 

Paco Cuenca ha tenido también una agenda estratégicamente favorable (antes y después del inicio de la campaña), con comandantes pacientes que han sabido aprovechar muy bien el armamento. Como cualquier alcalde que se precie y aspire a la reelección: pisa calles recién asfaltadas, visita exbotellódromos que comienzan a ser emblemas de una juventud sana, se reúne con empresarios para hablar de futuro, puede asistir al palco para la final de una Copa de la Reina... 

Los socialistas también han sacado pecho este fin de semana de los titulares del AVE, cuya llegada a Granada ya ha garantizado el Gobierno de la nación para el próximo Corpus. Otros partidos, como Podemos-IU-Adelante, han tratado de que este anuncio sirva para destapar las vergüenzas de PSOE y PP, las dos formaciones que durante años se han alternado en el poder y han mantenido a Granada en el aislamiento. Pero no nos engañemos, los votantes se ven sacando el billete en el Corpus, así que punto extra para Cuenca. 

Todo bien engrasado para esa conjunción de actos y noticias positivas en el mayo granadino, pero lo que un alcalde no puede controlar son cosas como un enorme corte de luz. Ayer el Realejo fue un barrio a oscuras desde la madrugada anterior, una avería de Endesa que no pudo ser más inoportuna para un PSOE que dedicó el domingo a descargar la artillería de todo el esfuerzo realizado y las nuevas propuestas para hacer infraestructuras y equipamientos en los barrios. Ya es mala suerte (sobre todo para los vecinos afectados), pero es lo que tienen las campañas, que la vida sigue y pasan más cosas de las que se pueden controlar y programar en el momento de soltar la munición. 

 

 

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