Elecciones municipales Granada 2019

Distrito Genil de Granada: El hidalgo, la Virgen y un centro de salud

  • La apertura del consultorio de Bola de Oro promete una nueva polémica

  • Una tónica común: más ayuda para los negocios

El hidalgo, la Virgen y un centro de salud. El hidalgo, la Virgen y un centro de salud.

El hidalgo, la Virgen y un centro de salud. / Guillermo Martínez

La Robinson está como todas las mañanas desde 1982. Ni en la barra ni en las mesas queda sitio. “El problema es que aquí vienen demasiado los municipales a multar la doble fila”, cuenta una mujer que alguna vez cayó en la infracción al ir a desayunar a su sitio favorito. El Castaño-Mirasierra tiene una avenida peatonal de toda la vida, la calle Yerma, que obviando el origen de la obra maestra de Lorca, sí hacía honor al significado de la palabra en aquella mañana: no pasaba casi nadie.

Hace años, la pizzería Acuarela era el sitio de moda del barrio. Ahora lucha por mantenerse a flote: “Antes tenía a 4-5 empleados. Da para mantenerse, pero estoy solo”, cuenta Jesús, que recuerda que en las anteriores elecciones prometieron “ayudas” para mantener los negocios, “pero no me han bajado lo que pago por la terraza”.

Y es que el barrio ha envejecido. Los jóvenes de mediana edad que crecieron jugando al fútbol en cualquiera de sus rincones están fuera de la ciudad, ya sea en el extranjero o en los pueblos del Cinturón “donde los alquileres son más baratos que aquí”. 780 euros por dos habitaciones, comentó Belén, de 39 años, en una plaza frente al colegio Divina Infantita.

El distrito Genil. El distrito Genil.

El distrito Genil.

Pero no es ese el motivo por el que quieren cerrar el Centro de Salud. Es el rumor del barrio, la comidilla entre los que viven en él, algo que anuncia movilizaciones a futuro. Todo por el que se quiere terminar y abrir en la Bola de Oro, más completo, pero que a “los mayores viene fatal” por “las cuestas” y “las escaleras” que habría que subir para llegar a él.

Claro, que más arriba no lo ven igual. A ninguno de los partidos se les escapa abrir ese centro. A los vecinos, menos. Luisa, de 68 años y vecina del Camino de los Neveros, pide que lo abran ya porque “el de Mirasierra me pilla lejos”. Las gallinas que entran por las que salen. Se avecina tormenta.

En el Castaño, Sergio vende periódicos y lo que quieras. Pero se solivianta cada vez que, frente a su tienda, oye un accidente: “Hay 2-3 porrazos al mes”. Por eso pide poner en sentido único Pianista Rosa Sabater y mejorar la salida de la calle. Encarnita opina igual. La movilidad es otro motivo de queja. Por ejemplo, Juan Antonio se queja de la ubicación del mercadillo de los sábados en Torre de la Pólvora, no sólo por la suciedad que genera, sino por dejar “sin salida a todo el barrio”. “Deberían plantearse cambiarlo de sitio”, pide este electricista de 60 años.

Sergio vende periódicos en su bazar desde hace más de 30 años Sergio vende periódicos en su bazar desde hace más de 30 años

Sergio vende periódicos en su bazar desde hace más de 30 años / Guillermo Martínez

Genil es otro de esos distritos ‘cajón de sastre’. Caben zonas en expansión, casi nuevas, ricas, con otras que guardan idiosincrasia propia y casi aisladas. Por eso, contrasta la afirmación de Ángel, un empresario que vive en Bola de Oro, que aboga por que el Ayuntamiento reparta el dinero en zonas “donde haga más falta” que en su barrio, más acomodado; con las de Águeda, nombre ficticio, de una trabajadora social que vive por la Cuesta de la Plata. “No hay problemas, pero donde hay ‘de eso’ siempre pueden pasar cosas”, cuenta con cierto reparo.

Aparcamientos en Cervantes y “que hagan el bulevar que prometieron hace años” pide Roberto, frutero que se queja de que hace falta poner zona azul: “No se vive sólo de los vecinos”.

Algo similar se vive en la Carretera de la Sierra, donde la ruinosa gasolinera de subida a la montaña recuerda el pasado glorioso de la calle. “Desde que hicieron los túneles y la autovía está todo fatal”, dice María, una rumana que ayuda a José en su tienda de alimentación.

La gasolinera de subida en la Carretera de la Sierra, cerrada La gasolinera de subida en la Carretera de la Sierra, cerrada

La gasolinera de subida en la Carretera de la Sierra, cerrada / Guillermo Martínez

Este, a su vez, se queja de la proliferación de centros comerciales en Granada, por lo que pide control y que se reduzcan los impuestos, “como el de las basuras, que pagamos 400 euros”.

Otro contraste es la Lancha del Genil, a la que es habitual confundir con Cenes de la Vega. Pero los vecinos llevan a gala ser de Granada. Aún así, se quejan de la última obra en la calle Ordesa, ya que hace que el autobús, el 33, vaya “muy ligero” y que “algún día va a pillar a alguien”. Lo dice Emilia, que lleva un estanco, y un grupo de jubilados que toma el fresco con una botella de vino, una cerveza y dos quinotos. “Si no ha pasado nada es porque tenemos arriba a la Virgen de Fátima”. Amén entonces.

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