Entrevista al guitarrista Pepe Romero "En el momento en que suena la música, hay una gran intimidad y todo lo demás no importa"

  • El maestro de la guitarra Pepe Romero será el protagonista esta noche del Festival de Música y Danza

  • El concierto, que tendrá lugar en el Patio de los Arrayanes, no está abierto al público y será retransmitido de forma online

Pepe Romero Pepe Romero

Pepe Romero / Archivo Granada Hoy (Granada)

Como cada año, cuando el calor ya aprieta en Granada, arranca el Festival de Música y Danza -aunque esta vez en unas circunstancias extraordinarias-, con un conjunto de conciertos y recitales que se desarrollan en diferentes puntos de la ciudad. Son muchos los nombres que resonarán durante este mes de espectáculos, con mucho peso y experiencia sobre los escenarios. Este es el caso del maestro de la guitarra Pepe Romero que con 76 años de edad carga a sus espadas numerosas experiencias.

El guitarrista clásico, nació en Málaga en 1944 y desde los siete años, lleva tocando para los demás. Su padre, Celedonio Romero, fue su único maestro y máximo referente y, junto a sus hermanos, estuvo tocando a modo de cuarteto. Entrados los años cincuenta, emigró a los Estados Unidos con su familia. Su primera actuación fue en el teatro Lope de Vega de Sevilla y este domingo vuelve a Andalucía para recitar con sus cuerdas un emocionante repertorio cuidadosamente seleccionado. De su casa, frente a la Alhambra, al Patio de los Arrayanes, se dirigirá el artista para ofrecer su alma a la ciudad de Granada a través de las cuerdas de su guitarra. Sin duda, la cita, que comenzará a las diez de la noche, hará vibrar toda una ciudad que para él "se ha robado el corazón".

-¿Qué le inspiró para tocar la guitarra y cuándo empezó?

-Llevo tocando la guitarra toda mi vida, prácticamente. El haberme dedicado a ella es herencia de mi padre. Fue mi gran maestro y, en cierto modo, este concierto es un homenaje a él. 

-¿Qué ofrecerá en el Festival?

-Mi padre amaba Granada. Todo lo relacionado con el embrujo de esta ciudad, es un repertorio que él tocó muchísimo. La selección de canciones está muy acercada a la ciudad y, en particular, hacia la Alhambra. Hay tres piezas dedicadas a ésta, Recuerdos de la alhambra de Francisco Tárrega, Arroyos de la Alhambra de Ángel Barrios y Torre bermeja de Isaac Albéniz. Otra, que es una fantasía, un capricho: El capricho árabe de Francisco Tárrega. Esta es la parte de homenaje a Granada y a mi padre. Él era un grandísimo maestro de todo este repertorio. Se cerrará el concierto con Suite andaluza. Es una suite con sabor a flamenco, pero es clásico, rozando incluso los sonidos cubanos.

-Su padre nació en Cuba, ¿eso se ve reflejado en su obra?

-Bueno, nació en Cuba y se fue de muy pequeño. Mis antepasados son sobre todo andaluces, por eso me emociona tanto tocar en Andalucía y en Granada. Cuando uno ha estado en tantos lugares, es difícil elegir, pero tengo claro que un pedazo de mi corazón va para Granada. Aquí tengo mi casa. De hecho, hablo con usted mientras pongo la vista en la Alhambra. Puedo verla desde mi ventana. Esta ciudad tiene mucha magia y naturalidad.

-¿Le resulta entonces más inspirador encontrarse aquí?

-La inspiración y la esencia de la guitarra siempre la llevo conmigo. Aunque el repertorio a veces no es ni siquiera español, su esencia siempre es de aquí. Siempre digo que mi guitarra es una andaluza querida por todo el mundo, que se pasea por todas partes.

-Ha dicho en alguna ocasión que, para usted, es importante que un músico español conozca sus raíces, entre las cuales se encuentra el flamenco. ¿Qué opina ahora de eso?

-Todos los músicos debemos saber de nuestro folclore, conocerlo. Eso lo decía siempre Héctor Villalobos. El conocerlo te da más fuerza. Son tus propias raíces. Siempre los músicos clásicos han estado enamorados del flamenco y viceversa. Manolo Sanlúcar, Paco de Lucía... Han sido grandes figuras del flamenco y siempre hemos mantenido ese cariño y admiración mutua de una música a la otra.

-Usted, que ha vivido las diferentes etapas culturales de este país, ¿se encuentra ahora un público más amplio de su música?

-Creo que siempre ha habido un gran público. Desde que tocaron mis primeros ídolos: Andrés Segovia, Narciso Yepes, mi padre, se ha ido creando cultura. Creo que siempre ha habido un gran interés y en Granada en particular, siempre se ha mantenido una gran afición a la guitarra. De ahí me viene ese cariño por Granada. Venía siempre con mi padre, veía las tertulias, ese interés por la música de la guitarra española… Tanto clásica como flamenca. Es algo muy presente.

-Después de haber tocado en los auditorios más famosos del mundo, como es el caso de la Kölner Philarmonie, ¿qué sensaciones le transmite el tocar en escenarios más reducidos?

-Por muy espléndido y grande que sea el teatro, como la música nos une tan profundamente de corazón a corazón, de alma a alma, de sentir a sentir, en el momento en que suena la música hay una gran intimidad y todo lo demás no importa. ¿Qué es lo que sienten las personas al escuchar música en compañía? Es un misterio que sucede cuando se escucha música con otras personas y, es más, en este próximo concierto no habrá público, habrá cámaras. Espero tener la habilidad y la suerte de poner conectar con ese público que me está viendo, pero no comparte el mismo espacio aunque sí el mismo sentir. Aunque no nos veamos, nos sentimos. Eso es algo que espero que me inspire.

-Esta vez, fruto de las circunstancias, el concierto será retransmitido. ¿Supone para usted una gran novedad el tocar sin público?

-Bueno… No, en realidad no. He recitado en televisión y he grabado discos. Al final, cuando uno está en el estudio tiene que sentir a ese público al que se dirige. Pensar cómo ese público lo va a tomar. He tocado cientos de conciertos para un público imaginario. La música nos enseña a sentir la unión con los que no ves.

-En alguna ocasión le han preguntado por su jubilación, pero aún queda para eso...

-Uno se jubila cuando pierde la habilidad de compartir sus sentimientos con el público y de sentir esa conexión; de hacer música como le gusta hacerla. La música es un regalo que Dios nos da. Cuando me lo quite dejaré de hacer lo que hago. La música es un estado, una energía. Es algo que te arrebata, te lleva.

-A parte de guitarrista, es docente. ¿Cómo es esa faceta? 

-Como bien dice, soy profesor en la Universidad del Sur de California. He tenido la gran suerte de tener como alumnos, a algunos de los más cotizados y queridos guitarristas actuales. Los conozco desde que eran pequeños y eso me supone una alegría enorme. Me encanta enseñar y continúo muy activo enseñando.

Y de su casa frente a la Alhambra, al Patio de los Arrayanes, se dirigirá el artista para ofrecer su alma a la ciudad de Granada a través de las cuerdas de su guitarra. Sin duda, la cita, que comenzará a las diez de la noche, hará vibrar toda una ciudad que para él "se ha robado el corazón".

Comentar

0 Comentarios

    Más comentarios