Cerveza perfecta y cocina creativa en Mamut

Cerveza perfecta y cocina creativa en Mamut
Brígida Gallego-Coín

20 de febrero 2016 - 01:00

Es un proyecto joven, con un nombre lleno de fuerza, Mamut. Un proyecto que surge de la crisis porque su creador, Cristian López Candelas, se quedó sin empleo y en vez de lamentarse empezó a trabajar duro para abrir bar propio en la Bola de Oro (calle Hoya de la Mora, 3). Negocio que este mes de marzo cumplirá tres años.

Tras el éxito, otro Mamut anima la calle Manuel de Góngora 9, en Alminares. Dos bares-restaurantes donde poder comer platos muy originales que coquetean con la alta cocina, creación del chef Julio Castellón, un valenciano que ha apartado su profesión de violinista al llegar a Granada por amor, y que vive para la experimentación culinaria. Por eso en sus creaciones encontramos algo tan especial como las flores y los pétalos. Pero también ingredientes sorpresa como pistachos, maíz frito y más detalles que no quiero desvelar para que vayamos a probarlos. Los platos de Castellón tienen algo especial, se salen de la norma, son audaces, acordes con una forma de vida que huye de lo estrictamente convencional, que busca lo sano. Aun así, la carta del Mamut ofrece platos de toda la vida como el steak tartare, aunque siempre con un punto diferente. Veganos y vegetarianos encontrarán también propuestas a su medida, como un tartar de tomate raff ligero, muy agradable, al precio de 7,50 euros la ración.

Otro de los éxitos de Mamut es que cuenta con la magnífica forma de tirar la cerveza de Sergio Toro Valenzuela, campeón de Andalucía Oriental. Con total seguridad va a dejar el pabellón de Granada muy alto en el concurso de tiraje de cerveza que se celebrará próximamente, a nivel nacional, en Madrid. Merece la pena probar su cerveza. Al beber, la espuma forma lo que se denomina "Encaje de Bruselas" y nos permite ver la huella de cada trago que damos.

El ambiente de ambos Mamut, tanto el de Bola de Oro como el de Manuel de Góngora es muy agradable. Bares situados en zonas tranquilas que permiten relajarse. Además, ponen un toque muy entrañable los grandes bidones de cerveza. Son bares para el día y para la noche. El de Alminares, en tonos verdes pastel, con cuadros de botánica en la línea decorativa industrial-vintage que tanto éxito tiene ahora.

Volviendo a la comida, voy a citar algunos de los platos estrella que pueden pedirse para el centro y compartirse entre todos. Por ejemplo, el Mamutaki, un tataki de atún muy bien hecho a un precio para nada desorbitado en comparación con otros lugares -la ración cuesta 12,90- que gustará a los amantes de la cocina oriental y permitirá comerlo con palillos. ¡No se asusten que los palillos no son obligatorios! Un pollo Tandoori con todas sus especias -10,94 euros-, la Ensalada Mamut, con una salsa "secreta" que ya cuenta con muchos fieles. Las flores de alcachofa en tempura, riquísimas y ligeras, además de bonitas. Todos estos platos conviven con las croquetas de toda la vida o los guisos de cuchara como las fabes de toro, los garbanzos con espinacas, etc. Un equipo muy joven y lleno de ilusión por sacar su negocio adelante (además de los mencionados arriba están Alex, Esther, Patri, Carlos, Sergio, Paco, Cristian-Romeo, Dori, Emi, Iván o Aurelio, entre otros).

Antes de terminar, no puedo olvidar los postres. Por ejemplo, el Trío de Flanes o la Muerte por Chocolate. Hay menú de niños, apetecibles hamburguesas de lo más completas y bien hechas y menú de lunes a jueves.

Merece la pena conocer Mamut, también porque el trato es estupendo. ¡Mucho éxito! Me da la sensación de que más premios van a volver a caer por este negocio.

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