Condenado a 21 meses de cárcel por herir en la cabeza a su pareja con un cenicero
La mujer afirmó que se había caído por las escaleras Él, que se lastimó en un dedo, declaró que se hirió "cortando chirimoyos"
Aunque la víctima trató de exculpar a su pareja asegurando que la herida que tenía en la cabeza se la había hecho al caer por las escaleras, no le creyó ni el juez de Motril que enjuició los hechos el año pasado, ni ahora la Audiencia de Granada, que ha revisado el caso y ha confirmado la condena de 21 meses de prisión impuesta al agresor.
En una sentencia, dictada este verano y a la que ha tenido acceso este diario, la Sección Segunda del tribunal provincial avala las conclusiones a las que llegó el Juzgado de lo Penal 2 de Motril para establecer que la mujer herida, de origen lituano, había sido víctima de un delito de lesiones en el domicilio en el que convivía con su pareja en ese municipio de la Costa granadina.
El juez, que impuso además al procesado una medida de alejamiento de dos años y nueve meses, consideró probado que los hechos ocurrieron el 2 de julio de 2015 sobre las 20:20 horas, mientras la pareja mantenía una discusión.
En el transcurso de la riña, según la resolución ahora confirmada, el procesado "con el ánimo de menoscabar la integridad física de ella, la agredió, propinándole un golpe en la cabeza con un cenicero de cristal".
El impacto causó a la mujer una "herida inciso contusa" en la cabeza, que precisó sutura. La mujer, que tardó diez días en curase, renunció expresamente a recibir indemnización, así como solicitó el archivo del caso.
Pero el juzgador, lejos de creer la versión de la mujer, concluyó que en realidad había sido víctima de una agresión. "Para alcanzar tal convicción a pesar de las manifestaciones de la víctima, la sentencia ha tenido en especial consideración otros elementos de prueba", recuerda la Audiencia, que destaca en especial el testimonio que prestó uno de los policías que acudieron al domicilio de la pareja aquel día. El agente vio a la mujer "tirada en el suelo, en el que había un charco de sangre", procedente de su cabeza. Al comprobar que no había vestigio alguno de sangre en las escaleras, el policía habló de nuevo con la mujer y le reconoció "que el acusado la había agredido con un trozo de cristal". Este, que tenía una raja en un dedo, dijo que se la había hecho "cortando chirimoyos".
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