Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado

Denuncian defectos en los cinturones y la funda del arma de la Policía tras el incidente en la Catedral de Granada

  • Los sindicatos consideran que el sistema de algunos modelos cede con facilidad

  • La falta de chalecos antibala de dotación personal, otro de los caballo de batalla de los agentes

La calle Cárcel Baja, plagada de agentes de la Policía Nacional, tras el incidente del pasado martes en el entorno de la Catedral. La calle Cárcel Baja, plagada de agentes de la Policía Nacional, tras el incidente del pasado martes en el entorno de la Catedral.

La calle Cárcel Baja, plagada de agentes de la Policía Nacional, tras el incidente del pasado martes en el entorno de la Catedral. / Antonio L. Juárez/Photographerssports

¿Cómo un hombre pudo arrebatar el arma a un agente de la Policía Nacional hace una semana en el entorno de la Catedral? ¿Por qué el operario de Inagra que se encontraba en la zona aparecía en el vídeo con las esposas del agente en sus manos? El episodio, que se vivió la tarde noche del pasado martes en la calle Cárcel Baja de Granada y por el que finalmente el hombre que arrebató el arma al agente resultó herido tras ser alcanzado por un disparo del otro policía nacional, dejó diversas preguntas entre aquellos que se toparon con esta noticia adelantada por Granada Hoy y cuyo vídeo se emitió incluso en los telediarios nacionales. Sin embargo, la respuesta de todo ello se resume en algo que ya vienen denunciando desde hace años desde los sindicatos policiales y que también puede extrapolarse hasta la Guardia Civil: los problemas con el cinturón y el mecanismo de seguridad de la funda del arma de los que disponen los agentes.

"La funda de arma de la que disponen algunos agentes lleva un sistema de corchete que acaba cediendo y que, en ocasiones, provoca que el arma termine por salirse. Esto suele ocurrir, por ejemplo, en persecuciones, en las que el movimiento hace que se suelte el mecanismo", explicaron a este diario desde el Sindicato Unificado de Policía (SUP), que desde hace años reivindican una mejor dotación para los agentes.

En la actualidad, existen nuevas fundas con un mayor sistema de sujeción, "lo que hace que sea más complicado que el arma se suelte, pero hay muchos agentes que no disponen de este modelo, sino de anteriores que cuentan con estas deficiencias", indicaron desde el SUP, si bien, no se trata del único problema de seguridad al que los agentes tienen que hacer frente. Y es que el cinturón es otro de los caballos de batalla del Cuerpo.

"Los cinturones de ahora vienen con más seguridad, pero hay muchos cuyo cinturón es más antiguo y se desabrocha simplemente con el hecho de ir sentado en un Z y salir de él", explicaron desde el sindicato.

Precisamente, esto le habría ocurrido al agente al que la pasada semana le arrebataron el arma: por un lado, que el cinturón se le habría caído, motivo por el que el operario de Inagra tenía las esposas en su poder y, por otro, que los corchetes de la funda de la pistola habían cedido permitiendo que se saliese el arma, según apuntan desde el sindicato.

"Hace años que venimos reivindicando este tipo de asuntos y exigiendo que nos doten de material de mayor seguridad, sin embargo, la respuesta siempre es la misma: no hay, se ha cambiado de proveedor y no se dispone aún, y cosas así", denunciaron desde el SUP.

Esta situación ha propiciado que, en muchos casos, haya quienes aboguen por "gastar su propio dinero" en adquirir una funda para su arma reglamentaria –lo cual cuesta aproximadamente 100 euros–, en arreglar los cinturones o incluso en comprarse un chaleco antibalas. Y es que este es otra de las reivindicaciones de los sindicatos: que cada agente tenga su chaleco a medida, algo que no ocurre y que obliga a que incluso haya quienes tengan que desembolsar 700 euros, aproximadamente, en adquirir uno.

"El otro día, cuando el tiroteo, muchos agentes salieron corriendo hacia el lugar con su arma, porque todo policía tiene su arma, pero sin chaleco, porque no todos disponen de él", indicaron desde el SUP. Y es que, según el sindicato, "se han tirado unos años que los agentes salían de Ávila con chalecos, pero ahora ni eso. Solo se les facilita a quienes se encuentran en unidades que salen a la calle, pero si cada agente tiene su arma reglamentaria, también debería tener su chaleco de dotación personal".

En la misma línea se encuentran en la Guardia Civil, donde pese a haber logrado que cada agente tenga su chaleco individual y a medida, aún sigue existiendo falta de fundas antihurto. Tal y como explicaron desde la Asociación Unificada de la Guardia Civil (AUGC), "antes de que se entregaran los chalecos individuales, en los coches llevábamos dos, de la talla que fuera, por si los necesitábamos, ya que no había tallas ni suficientes para todos, pero finalmente a raíz de una denuncia nuestra en 2017, se logró que se dotara de uno a cada agente y a medida".

Si bien, en el Instituto Armado se evidencia la falta de fundas antihurto para las armas, algo que, según confirmó la AUGC a este diario, también habría influido en el asesinato del agente Arcos de la Guardia Civil, un episodio que, guardando las distancias con lo ocurrido hace una semana en la que ningún agente resultó herido, fue rememorado por muchos tras saltar esta última noticia ocurrida en la zona de la Catedral.

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