Granada

Día de la Cruz en Granada 2021: con una lluvia de malafollá

  • Granada celebra su Día de la Cruz marcado por las restricciones de la pandemia y una tormenta por la tarde que aguó más la festividad

Una niña vestida de faralaes pasea con su padre mientras llovía en Mesones

Una niña vestida de faralaes pasea con su padre mientras llovía en Mesones / Antonio L. Juárez (Photographerssports)

Las 'medio Cruces' de este 2021, que para algunos no llegaban "ni a un cuarto", como se escuchó a un lugareño decir en la mítica Plaza Larga en la mañana del lunes, no podían tener otro componente como el de la malafollá esa tan granaína. Y ese lo puso un día plomizo, plúmbeo como los libros de un Sacromonte donde la fiesta cada año adquiere la categoría de fenómeno sociológico. Una lluvia a media tarde que mató lo poquito que se pareció el Día de la Cruz a un Día de la Cruz.

"¿Pa qué vamos a salir?", diría alguno cuando el agua empezó a mojar las calles a eso de las tres. Algunos se habían atrevido a vivir lo más parecido a unas Cruces desde por la mañana, sobre todo en los bares. En el Albaicín había un 'ambientillo' que podía evocar a tiempos pasados, pero faltaban las Cruces de los lugares más sagrados de esta festividad. Las banderolas atravesando las calle y los farolillos de papel y alguna cruz de papel colocada por algún restaurador, unida a las sevillanas y granadinas que sonaban desde el interior de algún local animaban una mañana que en el fondo seguía siendo laborable.

En los barrios, el Ayuntamiento trató de recordar a los granadinos qué día era ayer. Como en la Cabalgata de Reyes la pasada Navidad, al Consistorio se le ocurrió montar una cruz móvil, montada sobre un remolque con unos leones del Patio en cartón, y darle un paseo por la ciudad. Posiblemente haya sido la cruz con más 'peros' de la historia, a tenor de la reacción por redes.

"Es un día especial para toda la ciudad, una fiesta pregonada ayer que preludiaba un día de celebración con seguridad pero con mucha alegría", explicó el alcalde de Granada, Luis Salvador. En la puerta de la que es la casa de todos los granadinos, a mediodía hubo algunos bailes improvisados. En el balcón una cruz de rojo carmesí intenso y todo el día con música animaba a arrancarse por faralaes, aunque con mascarilla y distancia, arfavó.

Un grupito de cuatro mujeres con su vestido de gitana se refugiaban de la lluvia en dos paraguas mientras iban hacia Ganivet, a ver si allí se podía rascar algo. Un niño de gitano se hacía una foto bajo el paraguas. Vacuna mediante, crucen los dedos para que en 2022 Granada vuelva a sus Cruces como siempre. Con malafollá, pero de la buena.

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