tribuna de opinión

Día Internacional de las Montañas

  • Sin montañeses no puede haber montañismo

  • Son imprescindibles inversiones y políticas sociales para hacer de la montaña una 'industria verde' que frene la despoblación y fomente la preservación

Día Internacional de las Montañas Día Internacional de las Montañas

Día Internacional de las Montañas

Es obligado en el día de hoy recordar a los montañeros y montañeses en particular y a la opinión pública en general, que en el año 2002 la Asamblea General de las Naciones Unidas en su Resolución 57/245 decidió "declarar el 11 de diciembre como Día Internacional de las Montañas, animando a la comunidad internacional a que organice ese día actos a todos los niveles para resaltar la importancia del desarrollo sostenible de las montañas".

Las montañas en el siglo XXI son los últimos espacios de libertad donde los seres humanos pueden generar sus mejores sueños. En estos tiempos de estrés y vida acelerada, la montaña es el mejor lugar donde encontrar lo mejor del ser humano y donde la vida encuentra su verdadero sentido. El lenguaje de la montaña es el de los principios éticos del ser humano y los valores del esfuerzo, superación, amistad y solidaridad.

Invitamos a reflexionar sobre la amenaza que el cambio climático supone para estos entornos

Por eso, esta tarde en el Teatro del Centro Cultural de CajaGranada, el acreditado alpinista Alberto Iñurrategui nos va a deleitar en este día de las montañas de su excepcional trayectoria montañera con una atractiva conferencia Elogio del fracaso. ¿Qué es el fracaso? ¿Cuándo se fracasa? La cumbre, a veces, ¿no será la disculpa para ocultar el fracaso? ¿Qué es el 'himalayismo', el montañismo? La cumbre es una de las posibilidades, lo realmente imprescindible es el camino, cómo nos acercamos, lo abordamos y bajamos.

Asimismo la Federación Andaluza de Montañismo invita a reflexionar en el seno de nuestros 660 clubes y a la sociedad andaluza sobre la importante amenaza que supone el cambio climático para mantener el frágil equilibrio de nuestras montañas, entendidas no solo como nuestro campo de juego donde desarrollamos nuestras actividades montañeras sino por el papel fundamental que suponen para el crecimiento económico sostenible del planeta. Y es que las montañas no solo proporciona sustento y bienestar a los 915 millones de personas que habitan las regiones montañosas, aproximadamente el 13% de la población mundial, sino que también son la principal fuente de agua dulce, energía y alimentos, recursos limitados que serán cada vez más escasos en las décadas futuras.

Los datos son contundentes, las montañas aportan entre el 60 al 80% del agua dulce en el mundo, sin la cual el desarrollo sostenible no es posible. Pero más considerable aún es el papel clave de las montañas en el suministro de energía renovable principalmente a través de la energía hidroeléctrica, eólica, solar o el biogás.

Las montañas son los primeros indicadores del cambio climático y a medida que el clima global continúa calentándose, los agricultores y ganaderos de las montañas se enfrentan a un nuevo escenario más dificultoso para sobrevivir. Y todavía peores son las consecuencias acarreadas por el aumento de las temperaturas originando que los glaciares de montaña se estén derritiendo a un ritmo sin precedentes, afectando a los suministros de agua dulce para millones de personas. A medida que crece la vulnerabilidad de las poblaciones de montaña, la emigración aumenta tanto hacia el extranjero como hacia los centros urbanos.

La despoblación en zonas de montaña da lugar a una pérdida inestimable en términos de preservación del medio ambiente y conservación del rico patrimonio viario, etnográfico, paisajístico y cultural de los pueblos de montaña. Se hacen imprescindibles inversiones y políticas sociales que puedan aliviar las duras condiciones de vida de las poblaciones de montaña y revertir las tendencias de emigración de las zonas montañosas.

Este diagnóstico se está verificando en los pueblos de la Alpujarra, Marquesado y Altiplano de nuestra provincia, provocando un estado de gran preocupación ante la despoblación creciente de las últimas décadas.

La Federación Andaluza de Montañismo puede jugar un papel determinante en aliviar las graves consecuencias de esta alarmante situación. Proponemos a las administraciones públicas, agentes económicos y sociales, emprendedores y agencias de desarrollo rural un Plan Director de inversiones en los espacios protegidos de nuestro territorio que reduzca el gran déficit que tenemos en materia de equipamientos deportivos de montaña como es la homologación y mantenimiento de nuestra red de senderos, la necesaria mejora de nuestros refugios de montaña y la ineludible equipación de las numerosas zonas de escalada y barrancos.

En el arco pirenaico la montaña es una 'industria verde' que genera miles de puestos de trabajo. Granada y sus provincias limítrofes tienen las mismas o mejores condiciones para convertirnos en un atractivo destino de montaña durante todo el año dadas nuestras privilegiadas condiciones climáticas. Unido a nuestro rico patrimonio cultural, gastronómico, paisajístico e histórico pueden hacer de las montañas del Sur un espacio único, inmejorable e insuperable que genere riqueza para que la juventud de estos espacios naturales permanezca como sus antepasados, viviendo de la montaña. Sin montañeses no puede haber montañismo. Este es nuestro anhelo en el Día Internacional de las Montañas.

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