Paisaje y paisanaje

Elvira Martín Suárez: Lecciones del pasado, mensajes de futuro

  • La catedrática de la UGR da clases para las titulaciones de Biología, Geología y Arqueología, y es profesora del Máster de Genética y Evolución en el módulo sobre Macroevolución y Diversificación de la vida en el espacio y en el tiempo

Elvira Martín. En los montes de Salobreña con el Cerro del Caballo al fondo Elvira Martín. En los montes de Salobreña con el Cerro del Caballo al fondo

Elvira Martín. En los montes de Salobreña con el Cerro del Caballo al fondo / I. H.

Elvira Martín Suárez es catedrática de la Universidad de Granada, en el Departamento de Estratigrafía y Paleontología. En la actualidad imparte clases de Paleobiología, Paleontología y Geología y Paleontología del Cuaternario para las titulaciones de Biología, Geología y Arqueología respectivamente. Además es profesora del Máster de Genética y Evolución en el módulo sobre Macroevolución y Diversificación de la vida en el espacio y en el tiempo.

De pequeña vivía en Salobreña y veía los cambios que se producían a lo largo del año en el paisaje de esa gran montaña, cubierta muchos meses de nieve, pero tan cerca del mar, de la costa 'subtropical'.

Desde allí divisaba las cumbres del Caballo y Cerrillo Redondo a escasos kilómetros de las cañas de azúcar y de los aguacates. Estudió Biología en la Universidad de Granada, doctorándose con una tesis sobre "fósiles de dientes de micromamíferos" en las Hoyas de Guadix y Baza. Completó sus estudios en la Universidad de Lyon y en los Museos de Leiden (Holanda) y Sabadell (España). Aún sigue estudiando (a través de los fósiles de dientes) los 'roedores' de diversas regiones de Europa.

–Empecemos por lo más básico. Defina la Paleontología para los no expertos.

-Podemos resumirlo como la ciencia que se encarga del estudio de los fósiles, por lo tanto es una de las 'ciencias naturales' cuyo objeto es la reconstrucción de los seres vivos ya extintos, su origen y evolución, las relaciones entre ellos y su entorno, sus migraciones, los procesos de extinción y la fosilización de sus restos. La etimología del propio término, de origen griego, así lo indica: palaios ('antiguo'), más onto ('ser') más logos 'ciencia').

"La búsqueda de consensos ha sido una constante desde 1989 y no es tarea fácil en ningún espacio protegido"

–¿Por qué no hay apenas fósiles en Sierra Nevada?

-Sierra Nevada emerge hace unos veinte millones de años del fondo del mar. Las altas temperaturas y presiones a las que estuvieron sometidas las rocas metamórficas que forman el macizo nevadense hicieron desaparecer los restos fósiles de los materiales sedimentarios de las que provenían. Por ello sólo se encuentran restos fósiles en las calizas de arrecifes de los materiales alpujárrides del Triásico Superior –hace más de doscientos millones de años– –por ejemplo en la carretera de acceso a la estación de esquí hay una zona en la que son muy visibles– y en los sedimentos de las cuencas exteriores del más 'reciente' Mioceno: seis millones de años atrás. Estos últimos junto a los del Cuaternario son de gran interés porque nos permiten establecer dónde estaba la línea de costa y las características ambientales. 

–Después de todos estos años en los órganos de representación de la sociedad en el Parque Nacional y Natural de Sierra Nevada, ¿está entrenada en la búsqueda de consensos, de acuerdos entre sus participantes?

-Esa ha sido una constante desde 1989 y no es una tarea fácil, en ningún espacio protegido pero en Sierra Nevada, con su complejidad, mucho menos. Hay intereses diferentes, visiones muy distintas. Están todas las administraciones implicadas (Estado, Junta, ayuntamientos) junto a cazadores, agricultores, ecologistas, montañeros, científicos… Pero creo que han sido claves dos cuestiones: primero la consciencia de la mayoría de los miembros de que sólo se puede avanzar buscando puntos de encuentro y segundo porque los que han presidido estos órganos, Manuel Pezzi, Pascual Rivas, José María Quintana y Federico Mayor Zaragoza, han tenido el empeño y la 'habilidad' de orientar la gestión hacia el equilibrio entre la conservación y el desarrollo.

–El papel de la 'ciencia' en la gestión de Sierra Nevada, en este sentido ha sido fundamental durante todos estos años.

–Desde el ámbito científico siempre hemos procurado que las decisiones de los gestores se basen en el mejor conocimiento disponible y en transferir los avances de la investigación para su aplicación. Afortunadamente el bagaje científico en múltiples disciplinas es muy grande ya que Sierra Nevada constituye el gran laboratorio natural de la Universidad de Granada y de otras universidades y centros de investigación y hay mucho conocimiento básico y aplicado.

Fósiles de ‘Dentalium’ Fósiles de ‘Dentalium’

Fósiles de ‘Dentalium’ / I. H.

–La Universidad de Granada ha tenido un gran protagonismo en la defensa de Sierra Nevada, en su conservación.

–Obviamente, el peso de la UGR, arranca en la propia declaración, primero del Parque Natural, en 1989, y luego del Parque Nacional, una década después. Se han formado muchos universitarios de distintas disciplinas académicas que han visto el valor ecológico, paisajístico, la gran biodiversidad de Sierra Nevada y desde la Universidad siempre ha habido una llamada de atención, un 'muro de contención' que se dice ahora, sobre diferentes amenazas como ocurrió por ejemplo con el proyecto del Radar en el Mulhacén.

–¿Qué opina de las propuestas recurrentes de ampliación de la estación de esquí y del teleférico?

–Ambas propuestas son incompatibles con la normativa actual, por lo que, en su caso, deberían plantearse primero las reformas legislativas. Por cierto la ley actual de Parques Nacionales es muy reciente, del año 2014, y fue aprobada en solitario por el Partido Popular cuando tenía mayoría absoluta. El teleférico es un proyecto inviable desde todos los puntos de vista y esconde, bueno pretende esconder porque es evidente, varios proyectos especulativos en los que hay un negocio detrás que no tiene nada que ver ni con el esquí ni con el transporte… No sé si me explico. Lo de la ampliación de la estación de esquí no merece la pena ni entrar en discusión. Fuera del dominio esquiable actual ni se puede ampliar la estación ni se pueden crear otras estaciones. Bien podría orientarse el esfuerzo en hacer mejor la estación de esquí y no en hacerla más grande.

–¿Es posible la propuesta de estaciones de esquí 'sostenibles' de las que algunos hablan?

–Se hacen desde un gran desconocimiento esas afirmaciones por no pensar que se hagan a sabiendas de que es imposible. No sé qué es más grave. Para la práctica del esquí alpino, en Sierra Nevada, se requieren de unas grandes inversiones en remontes, adecuación y mantenimiento de pistas, innivación, drenajes, casetas auxiliares, maquinaria que supone una transformación completa del paisaje y un gran impacto ambiental. El consenso social al que se ha llegado es permitir la actividad en el dominio esquiable con las mejores condiciones a cambio de no ‘sacrificar’ más valles, que para algo se han declarado Parque Nacional. Por no hablar del escenario de cambio climático en el que las previsiones son que a lo largo del siglo disminuirán las precipitaciones en forma de nieve y se elevarán las temperaturas que hacen poco aconsejable orientar el futuro en esa dirección.

–¿Cuál es el futuro de Sierra Nevada?

–Necesariamente el futuro no puede ser sólo mirando al blanco sino ‘en verde’. Sierra Nevada es mucho más que la estación de esquí y hay que apostar por las líneas del II Plan de Desarrollo Sostenible, aprobado recientemente. Hoy, como venimos haciendo desde hace tres décadas, hay que seguir avanzando en la línea del equilibrio entre conservación y desarrollo.

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