Nutrición con Q

Entrevista a Paloma Quintana: "Después del confinamiento hemos dado un paso atrás en nuestro estilo de vida"

  • El primer libro de la nutricionista granadina ha sido todo un éxito gracias a que abarca todos los aspectos necesarios para perder grasa de manera saludable, sin dejar de comer y con recetas para todos los gustos

Entrevista a Paloma Quintana: "Después del confinamiento hemos dado un paso atrás en nuestro estilo de vida"

Entrevista a Paloma Quintana: "Después del confinamiento hemos dado un paso atrás en nuestro estilo de vida" / Nutrición con Q

Paloma Quintana es dietista-nutricionista y tecnóloga de alimentos, especializada en composición corporal y nutrición deportiva. Paloma nació en Granada y pasó la infancia entre su pueblo de Córdoba (Iznájar) y el colegio Ave María Casa Madre. Siguió ligada a la provincia dando clases de esquí los fines de semana y estudiando en la Facultad de Farmacia. Ahora tiene una consulta en Valencia y realiza labores de formación y divulgación, además de talleres y conferencias. Su libro, Cocina, come y adelgaza está siendo todo un éxito.

-El título de su libro dice "Cocina, Come... y ya luego perderás grasa", no hay trampa ni cartón, esto es un proceso.

-Sinceramente, me alegro mucho de que hayas entendido el por qué del título. Yo quería llamar a mi libro Nutrición con Q, como mi marca. Pero el libro llega a gente que no te conoce y si lleva la palabra nutrición va a parecer más tostón. En 'Cocina, Come y pierde grasa', aunque hable en general de estilos de vida hemos querido darle mucho protagonismo dentro de todo a la cocina. A mí nunca me gustó la cocina, era muy de teoría más científica, pero cómo manipulamos los alimentos es cómo va a hacer que los alimentos saludables estén ricos y nos los comamos. Respecto a la palabra Come, yo le dije a mi editora que quería que la gente desmitificara que para perder grasa hay que no comer, y no es eso, hay que comer de otra manera. 

-En el libro incide mucho en que no sólo lo que comemos, sino cómo comemos. Hace falta calma y tiempo, ¿es compatible con el estrés del día a día?

-La falta de calma y tranquilidad en torno a la alimentación es el principal problema hoy día para comer de forma saludable. Que seamos víctimas de comer cosas más preparadas se debe a una falta de tiempo y atención por la comida. Aún así yo ofrezco recetas para ser eficientes en la cocina, porque hacer las cosas bien no quiere decir ser lento. A veces me quedo sin argumentos porque vivimos en un mundo que va demasiado rápido. Hay que prestar atención y darle tiempo a planificar, hacer la compra y cocinar bien, a nivel sociedad deberíamos repensar en vivir un poquito de manera más pausada.

-Deporte, actividad física, entrenamiento, habla de todo ello en su libro, pero cuánta importancia tiene el descanso.

-Vivimos con el acelerador puesto y al llegar a casa adoptamos una serie de hábitos que afectan a nuestro descanso. Como exponernos a pantallas y cenar muy tarde. No llegamos al final del día con la calma suficiente, descansamos mal y despertamos con el despertador para ir a trabajar, eso se acumula. No descansar adecuadamente repercute en la salud negativamente, también en la composición corporal y en la pérdida de grasa.

-También habla mucho del constante bombardeo publicitario, ¿Cómo podemos educar a una persona para evitar la influencia de ese bombardeo?

-Depende de varios factores. Hay que hacer consciente a las personas de que lo mostrado puede no ser saludable. Hay que reducir la exposición, reduciendo el consumo de tele, por ejemplo, yo me desconecté de la televisión en el Ave María, nunca vi la tele comiendo. Hablo de la nula exposición en niños, porque los adultos tenemos más criterio, pero para un niño la publicidad de productos malsanos es mucho más agresiva. Como población y usuarios hay que protestar ante el exceso de publicidad, desde los organismo oficiales y medios de comunicación se debe mostrar que hace más mal de lo que se muestra ahora. Desde la pandemia, la sobre exposición de los niños a las pantallas es demasiado alta, algo que es nefasto para el cerebro y para la vista. Cuando los niños están viendo vídeos para ellos en YouTube aparecen anuncios dirigidos a ellos, ahí está el problema.

-¿Deberían regularse las ofertas de comida basura? Bonos, cupones...

-Debería regularse, pero a su vez, debería fomentarse lo opuesto. A nivel gubernamental se deberían apoyar campañas y ayudas para cadenas saludables y productos sostenibles. Por ejemplo, Granada es ciudad de estudiantes, y estaría bien que existiesen becas, cupones o descuentos destinados a fruterías, mercados y pescaderías de barrios para que los estudiantes tuvieran esa facilidad. En época de estudiantes es complicado porque, aunque no es caro, lo demás es muy barato, y en Granada precisamente habría que fomentar lo contrario. No sólo prohibir, hay que fomentar un estilo de vida saludable.  

-Hay una pregunta obligatoria, ¿comemos demasiada carne?

-Esto es una polémica reciente para la población, pero en realidad es muy antigua. Yo estudié hace diez años y ya sabíamos que se consume un exceso de carne roja procesada. Creo que se consume en deficiencia de verduras y frutas, y esto sí que puede ayudar a desplazar el consumo de carne. Se abusa de carne procesada, como fiambre, embutidos, salchichas y gusta a la población. El abuso de carne procesada y carne roja está relacionado con distintas enfermedades y, en relación al tema medioambiental, el problema es cómo se produce esa carne, un verdadero problema. La ganadería extensiva y la producción sostenible no es viable para producir toda la carne que demanda la población y menos a los precios a los que se ha acostumbrado. Una de las soluciones sería reducir el consumo de carne, pero no cambiarla por pasta, por ejemplo, debemos incluir más legumbres, una fuente de proteína de producción nacional y aceptada culturalmente. 

-¿Qué ha notado en su consulta después del confinamiento? ¿Cómo ve la 'nueva normalidad'?

-He visto una diferencia clave. Atendía mucha población deportista, que participaban en eventos multitudinarios e iba al gimnasio, pero después del confinamiento la gente no retomó su actividad como tal, la mayoría estaba más cauta a la hora de ir al gimnasio. Las personas comenzaron a preocuparse por su salud, debido al deterioro físico post-pandemia, también muchas personas que pasaron el Covid. Muchos han perdido mucha masa muscular y sigue habiendo una preocupación estética. La gente ha dado un paso atrás en su estilo de vida porque la práctica de ejercicio y relacionarnos con los demás son saludables. Creo que la actividad social que tenía la población, cuando no se llevaba acabo, se tapó con comida y malos hábitos, todo el mundo cocinaba repostería poco saludable durante el confinamiento. Volver a la normalidad de salir, viajar, hacer ejercicio al aire libre, ir al gimnasio y hacer quedadas deportivas eran clave para muchas personas que usaban el deporte para socializar, y no poder hacerlo fue un paso atrás.

-Ha estudiado en el Ave María Casa Madre, ¿se puede hacer una dieta equilibrada con el pan con chocolate avemariano?

-Regular (ríe). Yo terminé revisando y ayudando en los menús del Ave María, y sí que sugerí que sugería que se ofreciera fruta en las meriendas y que se minimizaran los platos con fritos. Respecto al pan con chocolate, me pongo a compararlo con la vida de los niños de ahora y para mí es muy diferente. Cuando estudiaba en el Ave María siempre estábamos en la calle, en el patio, muy activos y con comidas muy tradicionales. La respuesta es sí, se puede llevar un estilo de vida saludable tomando un poquito de pan con chocolate, y más en esa edad.

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