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Excrementos, jeringas y abandono, el presente del parque del Cuarto Real de Santo Domingo

  • El espacio sufre vandalismo, destrozos y acumulación de basura a causa de una desatención que ya cuenta meses

Excrementos, jeringas y abandono, el presente del parque de Santo Domingo Excrementos, jeringas y abandono, el presente del parque de Santo Domingo

Excrementos, jeringas y abandono, el presente del parque de Santo Domingo

Pasear por uno de los pocos parques que tiene el barrio del Realejo es cuanto menos, insalubre y a determinadas horas, incluso peligroso. En el parque del Cuarto Real de Santo Domingo, que linda con el monumento con el que comparte nombre cada vez es más desagradable dar un paseo. Lo que fuera un desahogo de agua y verdor para los vecinos del barrio y turistas –cuenta con muchos por su situación turística– se ha convertido en una yincana en la que los obstáculos son multitud de basura, excrementos tanto humanos –el residuo del papel también queda– como de perro e incluso jeringuillas.

“Es como un parque en los 80” explica una de las vecinas mayores de la zona que asegura que antes solía acudir a este parque a sacar a su perro por “la tarde-noche” pero desde hace un tiempo ha dejado de hacerlo “por la gente que a veces se ve”.

Enclavado en pleno centro histórico y tan solo separado por el momento por una valla –‘decorada’ ahora con grafitis– de una de las joyas históricas de la ciudad que acumula decenas de visitantes diarios, este parque muere de abandono.

No es la primera vez que sus vecinos elevan la voz contra la falta de cuidado y protección de esta zona verde. La situación de dejadez, la basura y la falta de mantenimiento del parque ha sido tema candente en el Ayuntamiento de Granada en varias ocasiones, sobre todo entre los años 2013 y 2014.

Cinco años más tarde, el Parque de Santo Domingo regresa a un estado de insalubridad y destrozos. Los vecinos no solo se enfrentan a la basura, los excrementos, las jeringuillas y demás desperdicios insalubres sino también al deterioro del mobiliario como es el mismo suelo.

El parque cuenta con baldas de madera como pavimento que ahora, y tal como se observa en las fotografías, se encuentran arrancadas lo que es muy peligroso tanto para las personas como para los perros. De meter un pie o una pata dentro, acabar con una lesión es más que probable ya que además del hueco, también hay clavos y maderas astilladas.

A esto se suman sus estanques, tiene dos rectangulares a pie de suelo que antes llenas de agua sucia, ahora se encuentran vacías desde hace meses. De encontrarse limpios y en buen estado, tal y como se planteó cuando abrió el parque, esos estanques serían un gran alivio para las calurosas tardes de verano y primavera.

Un parque que en algún momento fuera bonito, acogedor y un desahogo para los vecinos, ahora además de ser poco higiénico también es peligroso en algunos momentos, sobre todo los fines de semana, cuando se reúnen allí grupos de personas que llevan a sus perros -la mayoría de presa- sueltos y sin bozal.

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