Festival de tapas de autor
Cincuenta invitados de la prensa y de las instituciones de hostelería y empresarios granadinos eligieron ayer los ocho mejores establecimientos que hoy participan en la final del concurso gastronómico
El jurado del segundo concurso de la tapa salió disparado del Ayuntamiento de Granada a las dos de la tarde dispuesto a peinar la ciudad para decidir cuál será el mejor bar de tapas este año. Cada uno tenía entre tres o cinco establecimientos que cubrir y las notas tenían que estar antes de las cinco de la tarde.
El palmarés de este año hace más justicia a la variedad que ofertan los 96 restaurantes que concursan en Granada de Tapas: tres accésit a la tapa tradicional, innovadora y con productos de la tierra, más el de mejor maridaje con cervezas Alhambra. Y los dos premios estrella: mejor restaurante y mejor bar.
Entre las creaciones más vanguardistas hay tapas muy clásicas, de las de toda la vida, como las berenjenas a la miel de la Casa José de la Calle Navas. O la tortilla al Sacromonte de las Bodegas Castañeda. También las migas de pan alpujarreño de la Casa 1989 o las habas con jamón de la Churrería Desi. Incluso había platos de cuchara, como el puchero granadino de Semana Santa del bar Sol y el potaje de garbanzos con albóndigas de bacalao de Las Titas
Pero había tapas muy novedosas de bares nuevos, como el Fluxus, que propone este fin de semana unos originales huevos mutantes. El Mesón Vico ha creado una piruleta de cola de langostino con miel de caña. Y el Fusión Pasión ha inventado un pollo Thay en textura de Kiko con frutos rojos. No menos vanguardistas resultan el crujiente de pera y roquefort del Central o el pincho de chistorra con espejo de manzana del Zuloaga. E, incluso, el bacalao a las tres azúcares del tradicional Casa Torcuato.
Algunos han optado por ofrecer lo mejor de su carta, como el Rincón de Rodri, que ha apostado por el bacalao de la casa, como el Bar López Correa ofrece su champiñón. O los caracoles en salsa de Los Altramuces. La Cueva, sus manitas de cerdo, lo mismo que el Sacacorchos. El Despacho ha preparado un salmorejo y el bar Teruel, un hito del tapeo de La Chana, concursa con sus típicos calamares con patatas.
Algunos han dado más peso a los productos de la tierra, como el Oleum, que ha preparado para la ocasión un solomillo en escabeche y mango con verduras de la Vega. Y, en esa línea, compite también su vecino Mambrú, con un bacalao confitado con costra de pistachos y cremoso de la Alpujarra con tomates secos. Y otro de la zona de Alhamar, aunque un poco más retirado, el Momento O2, presenta el súmum de los productos locales: un revuelto de trigueros de Huétor Tájar con jamón de Trevélez.
Todo hace pensar que el accésit de la tapa con productos de la tierra va a estar muy reñido y tiene muchas papeletas de quedarse por esa zona, aunque hay competencia en toda la ciudad. Por ejemplo, un clásico del tapeo granadino como La Pataleta opta por la clásica pastela moruna pero con una ensalada de habitas de 'Graná' y jamón de Trevélez. Y por la zona de la Plaza del Campillo, el Horno de Santiago sirve una tosta de tomate confitado de la Vega del Genil y sepia motrileña con chupito de calabaza.
Luego hay otros que es imprescindible que el público vaya a degustar para que se pueda hacerse una idea de en qué consiste su propuesta: Navas propone un Rey Salomón. El Almirez, un nido del cuco. Manolo Torcuato, una fusión andalusí. La Taberna, ofrece un Miguelito. La Bodega ofrece una tapa homónima. O el Pescado-Lounge que propone La Gula. Mientras tanto, el ganador absoluto del año pasado trata este año de revalidar el título con una liebre con gurullos y membrillo.
Como advertía el presidente de la Federación de Hosteleros de Granada, Carlos Navarro, muchos restaurantes llevaban meses preparando la tapa del concurso, que se ha convertido en su segunda edición en el que más repercusión mediática tiene de la provincia de Granada.
Una prueba de las horas que han dedicado a la elaboración de la tapa es el restaurante Chikito, que ha creado un ruedo de rabo de toro con banderillas del Fandi que hasta el propio torero fue ayer a degustar al establecimiento.
Sin duda, y como señala el crítico gastronómico Pablo Amate, el concurso se ha convertido en un revulsivo para que los bares y restaurantes de la ciudad perfeccionen uno de los principales alicientes de la cocina granadina y una forma de vida de la ciudad: el tapeo. El crítico aseguraba ayer que los miembros del jurado habían comentado su satisfacción por el trato recibido en los establecimientos (y hay que decir que los encargados de valorar la oferta no se identifican como tales hasta la hora de pagar en el establecimiento, cuando entregan los tíquet de la organización).
Anoche ya se sabían los ocho finalistas que han quedado seleccionados para la final de hoy que valora un equipo de expertos. Sin embargo, la organización prefiere no hacer públicos los nombres hasta que finalice el certamen para que no se saturen los locales ganadores y que el público se anime a probar las tapas de todos los locales participantes. Que de eso se trata.
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