Granada ofrece ser camarero a los jóvenes y peón agrícola a los mayores
Las cinco ocupaciones profesionales con mayor número de contratos en 2015 para menores de 29 años y mayores de 45 eran de baja cualificación y el 95% de ellos fueron temporales
Si eres joven menor de 29 años, camarero, y si tienes más de 45, peón agrícola. Estas son las opciones que ofrece de forma mayoritaria el mercado laboral granadino. Los datos oficiales así lo constatan. Según el informe publicado por el Observatorio Agros, dependiente de la Junta de Andalucía y que utiliza los registros del Servicio Andaluz de Empleo, tener una carrera universitaria no es necesario para poder trabajar en Granada, pues la mayoría de los contratos que se firmaron a estos dos colectivos el año pasado eran para puestos de baja cualificación, ligados principalmente al sector de la hostelería, la construcción y otros servicios externos como la limpieza.
Difícil papeleta se le presenta a los universitarios que hayan terminado su grado en Granada en el curso 2014 si quieren encontrar un empleo en su área en esta provincia. En el caso de los jóvenes, que el Observatorio Argos sitúa entre los 16 y los 29 años, la población activa en este segmento durante el año pasado fue de 82.900 personas, con 47.400 ocupados y 35.600 desempleados, lo que arroja una tasa de paro joven del 42,9%. Es un volumen muy elevado. Pese a ello, fue más de 6 puntos inferior a la registrada en 2014 y es dos puntos menor que la existente en el conjunto de la comunidad autónoma. El año pasado se firmaron 143.421 contratos a jóvenes en Granada y la mayoría fueron para trabajar en servicios de restauración, personales, protección y vendedores en comercios.
De hecho, según el ranking elaborado por Argos, entre las diez ocupaciones con más contratos firmados a los jóvenes el año pasado se posicionan puestos para camarero, peones agrícolas, vendedores en tiendas, personal de limpieza o monitores de actividades recreativas y de entretenimiento, entre otros.
El de camarero, además de ser el primero en volumen de contratos, también fue el que más creció de forma interanual. Si se observan las diez profesiones más demandadas, junto a algunas de las ocupaciones ya citadas, aparecen la de cocinero, peón en la industria manufacturera o comercial de ventas, no requiriendo ninguna una cualificación especial.
El 33,5% de los contratos realizados a jóvenes el año pasado eran para servicios de restauración, personales, protección y vendedores y el 40% para ocupaciones elementales. El 5,3% de ellos fueron puestos para técnicos y profesionales científicos e intelectuales. Tan sólo el 0,4% fueron para cargos directores y gerentes, 54 puestos, pese a ser una de las generaciones mejor formadas. Con estos números se justifica que en el 65% de los contratos sólo se requirieran estudios secundarios y en el 19,4% sólo primarios.
En cualquier caso, al margen de la formación académica, es muy difícil conseguir un contrato indefinido. En el caso de los jóvenes, el 95,2% de los que se firmaron el año pasado fueron temporales. Los mayores de 45 años no corren mejor suerte, pues el 97% de los contratos realizados a este colectivo fueron también temporales. La experiencia, en Granada, no parece un grado pues se repiten prácticamente los mismos parámetros que en los jóvenes.
La principal diferencia es que la ocupación en la que firmaron más contratos en 2015 fue la de peón agrícola (excepto en huertas, invernaderos, viveros y jardines), con el 31,15% del total; seguido de personal de limpieza, camareros y albañiles. Entre las diez primeras sólo destaca un puesto que precisa de cualificación, el de trabajadores cualificados para actividades agrícolas, que se sitúa en octavo lugar, frente al resto en el que no se exige ninguna cualificación para poder acceder a él.
Los mayores de 45 años lo tienen más difícil, pues, en diciembre de 2015, el 57% de los parados en esa franja de edad llevaban más de un año en el desempleo mientras que en el caso de los jóvenes era el 9,6%. En este sentido, el mercado laboral en Granada ofreció el pasado año una bolsa de empleo que propició los altos niveles de temporalidad y una de las menores rentas brutas disponibles por habitantes de España y Europa.
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