Medio Ambiente

Granada 'indulta' a las estufas de gas en las terrazas de los bares

  • La capital no copiará la prohibición que ya está en vigor en Rennes desde el 1 de enero

Granada 'indulta' a las estufas de gas de las terrazas en los bares Granada 'indulta' a las estufas de gas de las terrazas en los bares

Granada 'indulta' a las estufas de gas de las terrazas en los bares / Juan Carlos Vázquez

Desde que  entró en vigor la ley antitabaco las terrazas se han convertido en el oasis del fumador y, desde entonces, han ido ganando comodidades hasta ser habitual que una gran mayoría de ellas cuenten incluso con estufas de gas que suelen estar muy concurridas incluso en los días más crudos del año. Desde el 1 de enero de 2020, la ciudad francesa de Rennes ha prohibido el uso de estas estufas en las calles, una medida que otras grandes capitales europeas ya estudian poner en marcha para luchar contra la contaminación. Sin embargo, en Granada, el Ayuntamiento no estudia poner en práctica esta medida, según ha confirmado a este periódico el área de Medio Ambiente, Salud y Consumo. 

Esta medida, que estudian también implantar París, Lille y Burdeos, también estuvo en el objetivo de Manuela Carmena, exalcaldesa de Madrid, que anunció un estudio para prohibir las estufas de gas con el objetivod e reducir la contaminación. En Barcelona, la modificación de la ordenanza municipal de terrazas incluye la eliminación de las estufas de combustión en el año 2025. 

En Rennes, el alcalde defendió tras aprobar la nueva medida municipal que se trata de "una cuestión de responsabilidad energética para tomar conciencia ecológica en los espacios públicos".

Según los cálculos del Ministerio de Transición Ecológica, una única estufa encendida en una terraza durante ocho horas emite tanto CO² como las emisiones generadas en un viaje en coche de gasolina de 120 kilómetros. Cuatro estufas de un bar encendidas una semana equivalen a las emisiones generadas en un trayecto en avión de Barcelona a Las Palmas de Gran Canaria, ida y vuelta.

Así que esta medida, aplaudida por los ecologistas, es recibida con frialdad con los empresarios, que ven cómo podría disminuir su negocio, además de perder la inversión realizada para adecuar sus terrazas.

En España la proliferación de las llamadas terrazas de invierno y con ellas la de estas calefacciones de exterior surgió en 2011 a raíz de la aplicación de las leyes antitabaco en bares y restaurantes. Esta situación llevó a los hosteleros a buscar métodos para no perder clientela.

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