PASADO CON PRESENTE INCLUIDO

José Torne-Dombidau: El sentido del compromiso

  • Ha sido profesor de Derecho Administrativo durante cuarenta años

  • Fue uno de los fundadores del Club de la Constitución y ahora preside el Foro para la Concordia Civil

  • "Dejé una Universidad demasiado burocratizada y despersonalizada"

José Torne-Dombidau, durante la entrevista José Torne-Dombidau, durante la entrevista

José Torne-Dombidau, durante la entrevista

Si hay alguien en Granada con derecho a intervenir en un debate sobre la llamada Memoria Histórica es este profesor. A su abuelo paterno, un hombre progresista del partido de Azaña, lo fusilaron los nacionales en plena guerra civil.

A su abuelo materno, un hombre conservador, lo mataron los rojos en uno de aquellos paseos en los que sacaban a un hombre de su casa y su familia ya no lo volvía a ver. Su padre, que había nacido en Huéscar y era magistrado en los juzgados de Valencia, sufrió un consejo de guerra y fue inhabilitado para ejercer la magistratura al no sumarse al Alzamiento Nacional.

Su tío Marcial, el último alcalde republicano que tuvo Huéscar, se vio obligado a huir a México al terminar la guerra. En México murió tras sufrir más de 40 años de exilio. "¡Que me hablen a mí de Memoria Histórica!", dice con la potestad que da el bagaje del recuerdo y de sus vivencias personales. Este hombre se llama José Torné-Dombidau y Jiménez y que tras la jubilación en la Universidad preside el Foro para la Concordia Civil.

Quedamos para la charla en la cafetería Flamboyán, que está cerca de su domicilio. La cafetería es un bullicio de personas que trajinan con sus cafés, sus famosos dulces y sus charlas a media tarde. Nosotros conseguimos sentarnos en un rincón y nos abstraemos de cualquier ruido: primera condición en una conversación que se precie de interesante.

Con el presidente del Senado el pasado año Con el presidente del Senado el pasado año

Con el presidente del Senado el pasado año

Pepe Torné, como lo conocemos los amigos, ha venido a la cita embutido en una chaqueta clara de cuadros, tan clásica, tan sobria, tan elegante. Con camisa blanca y corbata oscura con lunares. Tiene la sonrisa franca, la palabra fácil y un tono de voz radiofónico con eco suficiente para dar importancia a las frases que salen de su boca. Lo primero que me dice es que desde que lo llamé por teléfono no para de pensar en los méritos que él tiene para ser protagonista de una de estas charlas que salen en el periódico.

-Yo no tengo ese currículo tan amplio e interesante de las personas que tú sueles sacar. Sólo he sido durante 40 años profesor de Derecho.

-Con eso ya me vale.

-Bueno, bueno… Si tú lo dices… Yo, a tu disposición.

PADRES DE HUÉSCAR

Antes que nada, debo decir que Pepe Torné es un hombre que parece haberse demostrado todo, y en esa tranquila e inteligente seguridad en sí mismo reside su dignidad y su fuerza: sabe encajar los reveses de la vida y diga lo que diga y haga lo que haga, es capaz de convencer a cualquiera de su coherencia. Por lo demás la entrevista se desarrolla en el ambiente de la cordialidad que ambos hemos creado, abstraídos por completo del ajetreado ambiente del local y envueltos en ese halo de buen rollo que da una vieja amistad.

Foto de la matricula del primer curso universitario Foto de la matricula del primer curso universitario

Foto de la matricula del primer curso universitario

-Nací en 1943 en Valencia, por tanto las imágenes de mis recuerdos son en blanco y negro. Mi padre era de Huéscar y lo sorprendió la Guerra Civil en Valencia, donde era magistrado del número cuatro. Como le pilló en parte republicana y no se sumó al Alzamiento, cuando terminó el conflicto sufrió consejo de guerra. Fue condenado dos años de cárcel y a 30 años de inhabilitación. Durante un tiempo estuvo intentado ingresar de nuevo en la carrera judicial, pero siempre que lo pedía se lo denegaban porque tenía que pedir un certificado de buena conducta, y ese nunca se lo daban. Mientras tanto ejercía de abogado. Figúrate tú la humillación que debió sufrir cuando tenía que informar de cualquier asunto como letrado a los que habían sido sus compañeros en la magistratura. Al final, cuando ya había cumplido sesenta años y mi madre había muerto, consiguió reingresar en la carrera judicial. Estuvo en Hinojosa del Duque donde lo pasó mal, después en Lérida, donde lo hicieron juez decano, y en la Audiencia Provincial de Badajoz, donde se jubiló y recibió la cruz de San Raimundo de Peñafort.

Pepe Torné estudia el bachiller en Valencia y después se matricula en Derecho en la Universidad de Murcia. Pero no le convence ese ambiente y le dice a su padre que quiere venir a Granada, influido sin duda por su progenitor que le había hablado de juristas granadinos importantes que habían sido profesores suyos como García-Valdecasas o Antonio Mesa Moles padre.

-Mi padre no quería que viniera a estudiar a Granada, pero yo lo tenía decidido y él acató mis deseos porque era un hombre muy liberal. Eso sí, me advirtió que en Granada ni triunfaría ni me sentiría satisfecho. Y al final tuve que darle la razón. Cuando llego a Granada para estudiar me encuentro en la Facultad con un desierto académico enorme. Quitando a unos pocos buenos profesores como Murillo Ferrol, José Antonio Sáinz Cantero o Stampa Braun, el profesorado me desilusionó mucho, era de muy bajo nivel. Además, se faltaba mucho a clase. Recuerdo aquel lema que decía: si las costumbres son leyes y las leyes respetamos, nos iremos por la Concepción y volveremos por San Antón. A mí me daba un poco de vergüenza tener tantas vacaciones, pero era lo que había. Enseguida me di cuenta de que me había equivocado. Había en la Facultad profesores muy del Régimen y las cátedras eran muy mejorables.

SEÑALADO

Pepe Torné está convencido de que su pasado, con un padre y un tío muy señalados durante la contienda civil, le pasó factura cuando después de tener un carrera en la que había obtenido 18 matrículas de honor y seis sobresalientes, un profesor le dio lo que él llama un ‘suspenso ideológico’, lo que hizo que no acabara la carrera con un sobresaliente cum laude. Al acabar quería ser juez como su padre y comenzó a prepararse para ello, pero el destino a veces coge un camino que no está en nuestros planes.

-Llevaba año y medio preparándome de las oposiciones a magistrado en el Colegio Mayor Victoria. Pero un día, me encuentro en la Facultad a Mesa Moles, catedrático de Derecho Administrativo, y me cuenta que se había quedado vacante la cátedra que ocupaba el profesor Salvatierra. Me pregunta si quería hacerme cargo de la asignatura. Lo pensé unos días y al final le dije que sí. Desde entonces me casé con el Derecho Administrativo, a él me dediqué en cuerpo y alma. Estuve estudiando en Italia, Alemania y Francia y me especialicé en Administración Territorial. Me acuerdo que Antonio Mesa Moles me dijo hace 50 años algo que resultaría premonitorio: "Le das la autonomía regional a los vascos y catalanes y al día siguiente te están pidiendo la independencia".

Pero Pepe no debió ser un profesor dispuesto a consentir la abulia impuesta en las aulas. En su rebeldía estaba lo que él creía que era la verdad. Me cuenta que en su tesis doctoral sobre las regiones de España incluyó una adenda con la Constitución republicana, lo que causó cierto malestar en el profesorado. "¿A quién se le ocurre?", dice que le dijo su maestro Antonio Mesa Moles. Sacó su plaza de profesor y ha dedicado a la docencia cuarenta años de su vida, lo que dura una dictadura.

Recibiendo al ex ministro de UCD, Sánchez Terán Recibiendo al ex ministro de UCD, Sánchez Terán

Recibiendo al ex ministro de UCD, Sánchez Terán

-Me jubilé el 30 de septiembre de 2007. Dejé una Universidad muy burocratizada, despersonalizada, con compañeros que no quieren saber nada de los problemas de los demás y con unas autoridades académicas que cuando le comentabas algo que podía mejorar me contestaban siempre, "Pepe, no me metas en líos". Si de algo estoy satisfecho es del alumnado. Aun me encuentro muchos ex alumnos que me dicen que aprendieron mucho en mi clase y que descubrieron conmigo la naturaleza del poder público.

Pero Pepe Torné no es hombre que sepa estarse quieto. Al llegar la jubilación quiso que la sociedad aprovechase su experiencia y se apuntó a un grupo liderado por Ramona Rubio que se dedicaba a enriquecer la formación de alumnos de la tercera edad. José Torné me lo cuenta con veladura jovial, aunque sé que sus palabras encubren cierta pesadumbre pues yo, de manera casi fugaz, formé parte de aquel proyecto abandonado por la propia Universidad. Fue en aquellos tiempos cuando el presidente de Gobierno Rodríguez Zapatero empezó a hacer de las suyas y dio pie a la deriva separatista de Cataluña. Pepe Torné tampoco se quedaría quieto y formó el Club de la Constitución, en un intento de defender la Carta Magna.

-Tuvimos una reunión para formarlo cuatro personas: Jiménez Sánchez, Enrique Alguacil de la Blanca, Juan Antonio Rivas y yo. Muchos creyeron que éramos del PP, pero eso era un pensamiento muy simplista. Lo que en realidad queríamos era dar una respuesta a la deriva secesionista que se había tomado en el gobierno de Zapatero. Habíamos pasado la mejor Transición y la unidad de España estaba en peligro. Aquí en España la realidad supera a la ficción. Ahora mismo tenemos un Gobierno sostenido por aquellos mismos que quieren desmembrar el Estado. Y por aquellos otros que trabajan taimadamente para derribar el soberbio edificio político levantado con los principios y valores de la Transición: la concordia, la libertad y la tolerancia.

ARTICULISTA

Por una circunstancia en la que no quiere abundar, a los seis años de presidir el Club de la Constitución lo dejó y formó el Foro para la Concordia Civil, por donde han pasado juristas y políticos conocidos como Alfonso Osorio, Martín Villa, Jiménez de Parga, Cayetana Álvarez de Toledo o Francisco Frutos, entre muchos otros. Además de sus labores como presidente de este colectivo, Pepe Torné colabora con artículos de opinión con los periódicos locales y tiene un espacio en Onda Cero.

José María Guadalupe lo presenta como conferenciante José María Guadalupe lo presenta como conferenciante

José María Guadalupe lo presenta como conferenciante

-¿Sabes? Me siento un poco desaprovechado y veces pienso que estoy en dique seco. No es por parecer pretencioso, pero creo que sé bastante de las materias de las que hablo, estoy al tanto de la política que se practica en España, sé de los errores que se comenten y, sin embargo, no encuentro un foro adecuado para defender esas ideas mías.

-¿Alguna vez has estado tentado de entrar en un partido político?

-Nunca lo intenté porque sé que los partidos políticos no quieren cerebros críticos o personas que cultiven el intelecto, lo que quieren es personas dóciles y estómagos agradecidos. En un partido político pierdes la libertad y no puedes decir en ningún momento que se equivocan.

Pepe Torné se muestra también remiso a hablar de su vida personal, dice que eso no le interesa nadie. Me cuenta que vive solo y que pasa la gran parte de su tiempo leyendo teoría política, temas sociológicos e historia contemporánea.

En la conferencia de la magistrada Alaya En la conferencia de la magistrada Alaya

En la conferencia de la magistrada Alaya

-Tengo que estar al día. No soy de esos jubilados que creen que ya no les hace falta saber más. Todavía soy lo que llaman un activista que no por el mero hecho de jubilarse cierra el quiosco. Me lo pide mi propio pundonor.

-Una última pregunta: ahora que se acercan las elecciones municipales… ¿Cómo ves Granada?

-Bueno Granada es una ciudad sin futuro, sin proyecto. Fíjate en el tema ferroviario. Adif se ríe de nosotros y Granada sigue con el mismo modelo ferroviario del siglo XIX. Eso por hablar solo de las comunicaciones. Aquí cuando hay un problema grave, los partidos, en vez de unirse para tratar de solucionarlos, se pelean entre ellos. No tenemos más remedio que sentir envidia de Málaga donde se antepone el bien social al bien personal de los políticos. En esta ciudad las fuerzas políticas no se unen por Granada, sino por los intereses de sus partidos. Y sí nos va.

-¿A quién vas a votar en la municipales?

-Eso te lo digo cuando cierres la libreta.

-Ya.

-Tú procura escribir bien mis apellidos, que no hay manera.

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