María Teresa Barea | Decana del Colegio Notarial de Andalucía "El tesoro más preciado que tenemos los notarios es la confianza del ciudadano"

  • Esta granadina de 38 años asume su nuevo cargo con ilusión y responsabilidad

  • El reto, afirma, será mantener el trato de cercanía de su antecesor, José Luis Lledó

María Teresa Barea, la nueva decana del Colegio Notarial de Andalucía María Teresa Barea, la nueva decana del Colegio Notarial de Andalucía

María Teresa Barea, la nueva decana del Colegio Notarial de Andalucía / G. H.

Como un "bombardeo", define María Teresa Barea Fernández el aluvión de mensajes de felicitación que han recibido ella y su familia por su elección como decana del Colegio Notarial de Andalucía. A sus 38 años, esta granadina se convierte en la primera mujer en dicho cargo a nivel regional y la decana más joven en la historia del notariado español.

Un doble hito que asume con humildad y con la mira puesta en seguir los pasos de cercanía y aperturismo de su antecesor José Luis Lledó. De aficiones sencillas como la lectura y la cocina, intenta exprimir el tiempo que le deja su oficio con su familia y sus mellizos de poco más de un año. Sólo queda quitarse el sombrero.

–¿Qué se siente al ser la primera decana de los notarios andaluces y la más joven en este tipo de cargo a nivel nacional?

–Siento una enorme ilusión y muchísima emoción pero también responsabilidad de lo que significa el cargo. Ahora mismo tengo el deseo de ser capaz de responder a la confianza que tanto compañeros han depositado tanto en mí como el resto de los que me acompañan en la Junta Directiva y poder seguir la senda de los magníficos decanos y juntas directivas que nos han precedido para continuar trabajando por el bien de todos. Esa es la ilusión y emoción de ver el respaldo de los compañeros.

–En las últimas oposiciones a notario, el 60% de los aprobados fueron de mujeres. Definitivamente algo está cambiando.

–En los últimos años, los resultados de las oposiciones han sido siempre rozando por arriba o por abajo el 50-50. Es verdad que en las últimas han sido más mujeres las que han aprobado, en torno al 60%. Bueno, eso simplemente es un reflejo de los tiempos que corren, en los que la mujer está ya en todos los sectores, facetas y servicios de la sociedad y el notariado no se queda atrás.

"La mujer está ya en todos los sectores, facetas y servicios de la sociedad, y el notariado no se queda atrás"

–¿También se está reduciendo la edad media?

–Eso no tanto porque son bastantes los años que se tarda de media en sacar las oposiciones y la edad no se rebaja tanto. Son cuestiones más puntuales de una promoción que sale gente más joven o, al contrario. La oposición es muy compleja, muy dura y cuesta mucho aprobarla.

–Se habla de que probablemente es la oposición más dura que hay. ¿Qué tienen que sacrificar quienes se dedican al notariado?

–La oposición sigue siendo tan dura como era. Son unos años de paréntesis en los que el opositor se encierra consigo mismo y en su casa y no hace otra cosa que estudiar, excepto algunos periodos de descanso puntuales y muy controlados. No es más que estudiar, estudiar y estudiar. Algo que es incompatible con desarrollar una actividad profesional o estudiar otra cosa. Es algo que te implica una dedicación exclusiva y muy intensa durante serie de años de tu vida.

"La oposición a notario te implica una dedicación exclusiva y muy intensa durante una serie de años"

–¿Siempre quiso ser notaria?

–En mi familia no tengo antecedente en el mundo del notariado. De hecho, no tengo antecedentes tampoco en el mundo jurídico que es algo más extraño. Vengo de casa de científicos y en mi familia hay químicos como mi padre y mi hermana. Yo tiré por otra senda. A mí el interés por la profesión notarial se me despertó en tercero de carrera cuando cursé una asignatura de libre configuración que era Derecho Notarial y la impartía un profesor que ahora es compañero, Juan Antonio López Frías, que luego fue mi preparador junto a Luis María de La Higuera. Me acerqué a esa asignatura con interés y descubrí a través de los ojos de López Frías un oficio que me entusiasmó desde el primer momento y ya fue en cuarto de carrera cuando tomé la decisión de que al terminó de los estudios universitarios quería hacer estas oposiciones.

–Con el Covid-19 fueron declarados como servicio público esencial, ¿qué conclusión saca de estos meses de ajetreo?

–Nos declararon y somos servicio público esencial. En los momentos de confinamiento domiciliario más estricto, nosotros tuvimos las notarias abiertas a disposición del público con presencia física nuestra y de nuestros empleados. Eso sí, adoptando todas las medidas de higiene y seguridad que estaban a nuestro alcance, siempre con cita previa, procurando espaciar a los clientes y los otorgamientos para que la gente no se juntase en las oficinas, estableciendo turnos entre los empleados para que no coincidieran todos los empleados con todos para que si se producía esa situación de contagios, quedará al menos una parte de ellos protegido. Las notarias continuaron abiertas y el notario siempre presente, porque sin el notario no se puede otorgar ningún documento notarial, por lo que nuestra presencia era diaria y obligada en el despacho.

"Mi caso es extraño: no tengo antecedentes en el mundo jurídico, en mi familia lo que más hay son científicos"

–¿Diría que se ha reforzado el papel de los notarios durante estos meses de pandemia?

–Tengo la sensación de que la figura del notario es muy respetada por los ciudadanos y, sobre todo, que confían los ciudadanos en nosotros. Ese es nuestro tesoro más preciado que tenemos, la confianza en nosotros y en la función que desempeñamos. Es verdad que en situaciones delicadas como las de los últimos meses, que el ciudadano te siga viendo ahí, te siga viendo cerca y siga sabiendo que si lo necesita ahí está el notario es un punto que refuerza más esa confianza que tienen en nosotros.

–¿Considera que siguen pesando ciertos tópicos desfasados sobre el notariado?

–Me imagino que pasa en todas las profesiones. Hay ciertos tópicos o ciertas imágenes hechas que te acompañan. Cuando la gente piensa en el notario, ve a un hombre así serio, trajeado, con una imagen más clásica. Pero hay de todo, hay personas mayores, trajeadas, personas jóvenes, mujeres... Hay de todo, hay personas simpáticas, menos simpáticas y más afables. Más o menos como en todo ocurre.

-¿Cómo va el proceso de digitalización en el sector?

El notariado español ha sido pionero en transformación digital. El notariado español, y me estoy remontando hace muchos años, inició una senda de transformación en nuevas tecnologías importantísima. Tenemos unos servicios centrales en Madrid con una empresa que nos presta los servicios (Ancert), de la que es partícipe único el Consejo General del Notariado y que está a la total vanguardia de las nuevas tecnologías. Desde hace muchos años los notarios nos comunicamos telemáticamente a través de una plataforma interna, nos comunicamos telemáticamente con muchísimas administraciones públicas de toda índole y cada vez prestamos más servicios en ese ámbito tecnológico a los ciudadanos. Es una senda que iniciamos hace mucho tiempo cuando quizás no estaba tan de moda.

Comentar

0 Comentarios

    Más comentarios