Patrimonio

Patio de los Leones, abierto por obras

  • El Patronato combina la conservación preventiva de las yeserías con la llegada de turistas

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Probablemente el Patio de los Leones sea el punto álgido de las visitas a la Alhambra, la obsesión turística de los miles de pies que la recorren al día. Con la estética como primera baza de seducción, basada en parte al atractivo de las filigranas de sus yeserías, este patio está ahora mismo abierto por obras.

En una de las esquinas del patio aparece un andamio discreto que ocupa apenas tres metros cuadrados del corredor. Cubierto con una lona que respeta hasta la gama cromática de su entorno, se ‘esconde’ uno de los restauradores encargados de este proyecto de conservación y restauración del aplacado de yeserías que comenzó en julio, durará seis meses y tendrá un coste de 28.442 euros.

Este acometimiento no responde a un deterioro específico ni a algún accidente, como pudo suceder en 2015 con los desprendimientos de la cornisa de madera y las cobijas de las tejas del patio, sino a una de las dos labores del Patronato, la conservación.

Tal como explica Jesús Bermúdez, conservador arqueólogo de la Alhambra, además de los proyectos puntuales que se puedan acometer, el monumento tiene adjudicado otro tipo de actuación que se puede llamar conservación preventiva. Según Bermúdez, el patrimonio artístico e histórico tiene dos vertientes que a veces se solapan, la promoción y la conservación.

En este punto es donde nace el espíritu del abierto por obras. “Obviamente sería más rápido y sencillo cerrar el patio a visitas y acometer con muchos restauradores los trabajos por toda la galería a la vez”, explica Antonio Ruiz, arquitecto conservador y jefe de servicio de conservación y protección, pero eso dañaría el espíritu de servicio público del patrimonio porque dice, “hay que pensar que tenemos casi 8.000 visitas diarias y el monumento es para disfrutarlo”.

Este acometimiento respetuoso con el turismo y la difusión cultural responde a que el Patronato se ha dotado de una serie de unidades técnicas en las que se aplican las indicaciones de la legislación internacional en materia de conservación y restauración, lo que sitúa a la Alhambra, sostiene Bermúdez, como es referente internacional.

La Alhambra, no solo sus estancias más punteras, está en continua fase de obras de conservación, el taller de restauración funciona durante todo el año y según Ruiz, para este 2019 hay programados por el Servicio de Conservación –formado por unas 30 personas– 126 proyectos, algunas de ellas vienen del año pasado y otras, se verán el año que viene.

Todo lleva su tiempo en la Alhambra, porque sostienen los expertos, detrás de cada proyecto hay que elaborar estudios previo exhaustivos, además de pasar por un sinfín de filtros administrativos.

Detrás de los trabajos de conservación y restauración en el Patio de los Leones se tuvo que hacer previamente un estudio histórico, un levantamiento fotogamétrico, láser 3D para ver exactamente los materiales y cuáles son originales y cuáles no, entre otros. Todo ello dilatado durante unos seis meses.Las yeserías en las que se está trabajando actualmente son delicadas y necesitan de un mimo especial, pero no por encima de otras obras de arte que existen en la Alhambra. Para estos conservadores no existe un espacio más importante que otro si guardan legado histórico pero reconocen que el Patio de los Leones es la joya de la corona del recinto y es el que está sometido a mayor carga de visitantes y por lo tanto es el que más se cuida.

En este caso, según el diagnóstico del Servicio de Conservación, la principal causa de alteración del yeso es intrínseca a su naturaleza, ya que es un material relativamente blando y su textura de poros y vacíos favorece que con el tiempo y la humedad se produzcan fenómenos de disolución y esto hace que las yeserías puedan ser dañadas por los agentes ambientales.

Estar situadas a la interperie en estancias abiertas y dado sus materiales, sumado a otras alteraciones como las que puede ocasionar el soporte murario, las erosiones, disoluciones, grietas o separaciones hace especialmente importante que los conservadores se vuelquen en cuidar las yeserías del patio. Además del trabajo que se realiza en el mismo patio y que en determinadas zonas podría recuperar la policromía original, informan Ruiz y Bermúdez, muchas de las placas tienen que ser arrancadas y llevadas hasta el taller para realizar un trabajo más minucioso.

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