Sebastián Pérez 'dimite': deja sus cargos en el Ayuntamiento de Granada pero mantiene el acta de concejal El órdago de Sebastián Pérez se consuma y ‘rompe’ con el bipartito

  • El popular renuncia a sus competencias dentro del equipo de gobierno de Granada, pero se queda con su acta de concejal

  • La decisión la toma tras no ser ratificado en sus funciones por el alcalde

Sebastián Pérez y Luis Salvador en una imagen de archivo. Sebastián Pérez y Luis Salvador en una imagen de archivo.

Sebastián Pérez y Luis Salvador en una imagen de archivo. / Carlos Gil

Dicen que "quien avisa no es traidor" y a algo así se ha aferrado Sebastián Pérez para finalmente cumplir su órdago y dimitir... Aunque a medias. Si en enero anunciaba su dimisión como presidente provincial del PP, nueve meses después ha protagonizado un episodio similar, ahora en el Ayuntamiento de Granada: Sebastián Pérez renunció este viernes a sus competencias dentro del equipo de gobierno municipal, pero sin dejar su acta de concejal, ni tampoco –al menos de momento– su representación dentro del Consejo de Administración de Emasagra. Y es que, como ya avanzó Granada Hoy, el que fuera número uno del PP y primer teniente alcalde ya advirtió hace un mes de que, si no era ratificado en sus funciones por el regidor de la ciudad, abandonaría un bipartito que ahora se queda con 13 concejales –entre ellos los tres de Vox– frente a los 13 de la oposición, dando precisamente a Pérez el poder del "desempate".

Hace casi un lustro, cuando estalló el caso Nazarí, el que fuera alcalde de Granada, José Torres Hurtado, pidió la cabeza de Sebastián Pérez, su entonces número 2, como contraprestación para dimitir. El popular, ya por entonces presidente del partido a nivel provincial, se vio forzado a ver truncado su sueño de ser alcalde de Granada, un anhelo que hace año y medio trataba de hacer realidad con La Gran Granada.

Su candidatura a las elecciones municipales no pasó inadvertida, pues el PP tenía el objetivo de recuperar el feudo perdido tras la moción de censura de abril de 2016 en la que pasó a ocupar el sillón de Alcaldía el socialista Paco Cuenca, sobre el que de nuevo vuelven todas la miradas ante la posibilidad –aunque difícil– que vuelve a reabrirse ahora de que pueda volver a colgarse el collar de alcalde.

Sin embargo, en mayo de 2019 las cosas no salieron como esperaba y así se vio a mediados de junio durante el pleno de investidura. Madrid había hablado y quien ocuparía el sillón de Alcaldía no sería Pérez, sino el candidato de Ciudadanos (Cs), Luis Salvador.

La decisión tomada desde Génova se convertía en una mochila para Pérez, quien trató de buscar la fórmula de ganar al menos una batalla y llegar a la Alcaldía aunque fuese con dos años de retraso. Pese a que desde las direcciones nacionales de PP y Cs se había sellado un pacto, Sebastián Pérez trató de persuadir a Luis Salvador con el famoso 2+2 –primero dos años de Salvador como alcalde y luego terminaría él como regidor los dos últimos años de mandato–, un supuesto acuerdo que nunca llegó a ratificarse públicamente, salvo por Pérez.

Los meses fueron pasando, su insistencia sobre el 2+2 seguía y su distanciamiento con Génova no paraba de agudizarse hasta que en enero se vio obligado a dimitir como presidente provincial del PP. Su peso en el partido cada vez era menor y lo único que le quedaba era el Ayuntamiento, sin embargo, pese a ser primer teniente alcalde parecía estar desplazado, hasta el punto de que ni siquiera en vacaciones o cuando hubiera sido preciso por ausencia del regidor, ejerció como alcalde en funciones, siendo siempre otro edil quien asumía dicho cargo.

La llegada de la pandemia del coronavirus lo puso todo patas arriba y la situación quedó en stand by, pero la llegada del verano y los movimientos internos dentro del PP provincial el pasado septiembre fueron haciendo que Sebastián Pérez, que veía cómo en lo que había sido su feudo dentro del partido cada vez contaba con menos espacio, volcase sus esfuerzos en incrementar su presencia a nivel municipal. Sin embargo, para ello entendía que necesitaba de un respaldo público por parte del alcalde –concretamente en cuanto a su posición dentro del bipartito–, que no terminaba de llegar.

Pérez quería una ratificación pública y con celeridad. Tal fue así que hasta puso una fecha límite: o para el 24 de septiembre era ratificado o renunciaría a sus competencias –que no su acta– de concejal. Sin embargo, este órdago traía tras de sí algo más que una renuncia: la puesta contra las cuerdas del mandato del bipartito, ya que el actual equipo de gobierno estaba compuesto por 11 concejales, que contaban con el apoyo de los tres de Vox, frente a los 13 de la oposición. Si Sebastián Pérez se iba pero mantenía su acta de concejal, su voto sería clave en caso de empate.

Sin embargo, Luis Salvador entendía que no era necesaria dicha ratificación puesto que Pérez mantenía sus competencias sin que nadie se las hubiese quitado, postura que, además, era compartida por otros miembros del equipo de gobierno municipal, incluidos concejales del propio PP, como era el caso de César Díaz.

El tiempo fue corriendo, llegó el 24 de septiembre y Pérez no efectuó su renuncia pese a que, durante ese tiempo, sí que vio cómo su espacio dentro del Consistorio municipal cada vez iba siendo menor. Y es que, en esos días en los que además también volvía a cambiarse la presidencia provincial del PP con la salida de Pablo García y la llegada de Francisco Rodríguez, Pérez se quedó sin sus aliados dentro del Ayuntamiento tras dos cambios: el de un asesor y el de un secretario de grupo, puesto este último que se partía en dos desde el pasado 1 de octubre, para ser ocupado por José Pino y Rosa Fuentes, dos personas muy afines a la actual dirección provincial de los populares.

Pese a ello, todo parecía paralizado, hasta que este viernes 30 de octubre, antes de que comenzase el pleno municipal, Sebastián Pérez cumplía con el órdago prometido: renunció oficialmente a sus competencias como primer teniente alcalde y concejal de Presidencia, Contratación y Relaciones instituciones, una dimisión que habrá que comprobar en qué posición deja ahora al bipartito municipal.

Lo que ha llevado a Pérez hasta este punto es el haber sido "cuestionado y suplantado de manera permanente" en sus competencias, motivo por el que no quiere "sostener esta situación injusta y arbitraria ni un minuto más". Así lo ha plasmado en el escrito presentado en la Secretaría General del Ayuntamiento, en el que manifestó su "renuncia irrevocable", dado que el regidor tampoco habría "tomado el más mínimo interés después de reiteradas advertencias" de erradicar una situación en la que, según él, se le ha "cuestionado y suplantado de manera permanente".

Pérez insistió en que se trata de una cuestión "estrictamente de principios, de seguir defendiendo a Granada y a los granadinos, democráticamente en paz y libertad sin que se pueda seguir cuestionando pública y privadamente mi trabajo y mis responsabilidades políticas y personales, y no debiendo, por razones éticas y de dignidad, sostener esta situación injusta y arbitraria ni un minuto más".

Sin embargo, lo que aún queda en el aire es si finalmente seguirá formando parte del Consejo de Administración de Emasagra, algo que fue precisamente preguntado durante el pleno de ayer por el grupo municipal de Vox y que no obtuvo respuesta. Si bien, lo único que parece claro, al menos de momento, es que desde el PP no se pedirá su salida como edil.

"Respetamos la decisión adoptada por Sebastián Pérez y entendemos que es una decisión personal", indicaron desde el partido, además de confirmar que "no se plantea ahora mismo tomar ningún tipo de medida". "Para nosotros, lo importante es el funcionamiento del grupo municipal en el Ayuntamiento de Granada y este está garantizado con los seis concejales restantes, con su portavoz a la cabeza, que siempre han trabajado por y para la ciudad de Granada", confirmaron desde el PP.

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