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Tribuna | Luis Salvador, alcalde de Granada Solidaridad y firmeza, nuestro jaque al coronavirus

  • El COVID es traidor y asesino, pero no puede vencer ni cambiar el mundo. Es ahora más que nunca cuando debemos sacar al combate nuestros principales valores como seres humanos

Solidarid y firmeza, nuestro jaque al coronavirus Solidarid y firmeza, nuestro jaque al coronavirus

Solidarid y firmeza, nuestro jaque al coronavirus / G. H.

La era moderna, la de los avances tecnológicos y científicos, la de la innovación sin límites, parecía acercarnos hacia un mundo seguro donde la enfermedad remitiría, nuestra esperanza de vida se alargaría y con ella la calidad de vida de todas las personas mayores. Yo mismo estaba ya pensando cómo dar actividad a un sector de la población, cada vez más importante, con mucha esperanza de vida y más salud tras su jubilación. Aunque es verdad que siempre he visto el peligro de los virus en su expansión a nivel mundial, como ya anticipé en mi novela Jaque al Rey hace unos años. Con la única diferencia de que yo lo recreé como un arma biológica utilizada por el terrorismo y ahora parece haber surgido de forma natural como ya antes lo hicieron otras amenazas víricas que amenazaron convertirse en pandemia. La naturaleza también juega su partida y a veces se encarga de demostrarnos que no somos inmortales.

Hace ya mucho tiempo que los países, centrados en las amenazas terroristas y últimamente en las que vienen por el ciberespacio, algo que está muy bien que hagamos, deberían haber dedicado muchos más recursos y planificación ante la posibilidad de una pandemia mundial que llevara consigo una alta patología que diezmara nuestra población mundial. Una planificación que estableciera todos los protocolos que ahora se están improvisando en todo el mundo, siendo la frase más repetida “si los chinos –italianos y ahora seguro que españoles– nos llevan semanas de ventaja lo que debemos hacer es lo que ellos ahora están haciendo”. ¿No hubiera sido más normal que las OMS y las instituciones mundiales hubieran tenido ya contemplados todos los escenarios y planteadas todas las respuestas? Modestamente yo creo que sí.

Pero ya habrá tiempo de prepararnos para la siguiente, ahora toca poner toda nuestra inteligencia en acabar con esta amenaza que quiere diezmarnos, incrementar las desigualdades, agrandar el desempleo y las pérdidas económicas y, desgraciadamente, también provocar una brecha de emotividad y cariño que la sociedad necesita. Ver familias y amigos que no se pueden besar, acariciar, abrazar, nuestros mayores a los que no podemos visitar, a mí me desgaja el alma.

El COVID es traidor y asesino, pero no puede vencer ni cambiar el mundo. Es ahora más que nunca cuando debemos sacar al combate nuestros principales valores como seres humanos. La solidaridad, el compromiso, el darlo todo por los demás sin pensar en nosotros mismos. Y eso están haciendo nuestros médicos, enfermeros, auxiliares, celadores y demás personal que arriesga su vida cada día para salvar a todos los que puedan de nosotros. Sois muy grandes y habéis conseguido que todos os veamos como héroes en el campo de batalla, os admiremos y algunos como yo, sentir que ojalá tuviera vuestros conocimientos para estar ahí con vosotros, lo que estáis haciendo no se olvidará en décadas, y bien haremos en apoyaros cuando todo esto pase y volváis a vuestra actividad normal pero con el recuerdo y las vivencias de estar luchando sin desmayo para que la vida gane a la muerte.

Pero no quiero olvidarme tampoco de nuestro Ejército que ahora circula por nuestras calles, desinfecta nuestros hospitales, residencias y muchas más estructuras críticas. Ese Ejercito a veces atacado por sectores que no alcanzan a ver que su vocación de servir les hace grandes y el frente donde estén lo determina nuestra necesidad como sociedad. Ni tampoco de policías nacionales y autonómicos, guardias civiles, policías locales y seguridad privada, que en un momento crucial como este también estáis hay dando la cara. Así como bomberos, protección civil, cruz roja, ongs y tantos otros que tenéis como etiqueta la solidaridad. Y qué decir de todos los que transportáis mercancías sin bares de carretera que os atiendan, que trasladáis alimentos de primera necesidad para que muchas personas los dispensen en sus comercios o supermercados, personas a las que también les debemos mucho agradecimiento.

Como alcalde de una gran ciudad, internacional, como lo es Granada, me da un poco de lástima ver su belleza vacía en las calles, ver tanto patrimonio de la humanidad huérfano de turistas ávidos de revivir su legado en la historia, ver comercios cerrados, sin terrazas de bares en nuestras calles, sin la vida cultural de una de las ciudades con más agenda pública. Pero todo se dará por bien realizado si conseguimos hacer efectivo este confinamiento decretado por el estado de alarma, si conseguimos frenar los contagios, proteger a nuestros mayores y a las personas más vulnerables, encontrar remedios para salvar todas las vidas. Son momentos difíciles, son momentos de solidaridad y firmeza. Juntos conseguiremos acabar con el coronavirus y lo haremos reforzando nuestras políticas sociales para cohesiones a nuestra sociedad y no dejar a nadie atrás. Juntos trabajaremos para recuperar después nuestra economía y la calidad de vida que teníamos antes de esta pesadilla.

Nos vemos en la batalla. Fuerza y honor.

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