Día de la Toma

El PP repartirá 4.000 banderas de España “en defensa” del Día de la Toma

  • Los concejales Luis de Haro, de Vamos Granada y la popular Rocío Díaz, tremolarán el pendón

El PP repartirá 4.000 banderas de España “en defensa” del Día de la Toma El PP repartirá 4.000 banderas de España “en defensa” del Día de la Toma

El PP repartirá 4.000 banderas de España “en defensa” del Día de la Toma

El Partido Popular repartirá mañana con motivo del Día de la Toma 4.000 banderas de España en la puerta de Correos a las 11:15 horas, 15 minutos antes de que comience la cita en el Ayuntamiento de Granada.

Lo hace, según informan en un comunicado, “en defensa del arraigo popular y tradicional de la conmemoración, así como la significación histórica de la jornada”.

La celebración comenzará a las 11:30 horas en la plaza del Carmen, desde donde la comitiva comenzará su marcha hasta la Catedral, lugar en el que se celebrará la tradicional misa a las 12 horas.

Este año, serán Luis de Haro, concejal de Vamos Granada y Rocío Díaz, edil del Partido Popular los encargados de tremolar el pendón. De Haro lo hará en la Capilla Real y Díaz portará y tremolará el pendón en el balcón del Consistorio, tras lo que entonará el famoso Granada qué.

Tras este ‘grito’ vernáculo y por tercer año consecutivo, también tendrá lugar hoy el desfile de moros y cristianos.

Actividad nacida en el seno del equipo de Gobierno del alcalde de Granada, Francisco Cuenca y con la que se quiere poner “el acento en el carácter festivo del Día de la Toma”, para que sea una fiesta para la ciudadanía a la que desde el Consistorio animan a “tomar las calles de una forma afectiva y lúdica”.

Unas 400 personas –venidas desde Caravaca de la Cruz, Murcia, Benamaurel y Cúllar– llenarán las calles de la ciudad de música y coloridos trajes en una comitiva que transcurrirá entre Plaza Nueva hasta la zona de la Ermita de San Sebastián junto al Palacio de Congresos, donde se reproducirá la entrega simbólica de las llaves de la ciudad.

El Día de la Toma de Granada es tan tradicional como polémica. Señalado por unos como una efémeride rayana en la xenofobia, para otros es unas de las fechas más representativas y con mayor solera de esta ciudad.

Sucede, que precisamente hoy, la convulsión política tras las elecciones andaluzas del pasado día 2 de diciembre agudiza ambos sentires.

Tanto es así que este año también se ha acordado no permitir ningún símbolo radical que pueda incitar a la violencia, así como cualquier instrumento de megafonía o bocinas, que serán confiscados.

Aunque según fuentes oficiales, por ahora no se tiene noticia de la posible presencia de grupos extremistas, el colectivo de extrema derecha Hogar Social confirmaba ayer en redes sociales su asistencia a la plaza del Carmen.

Para el presidente del PP en Granada y aspirante a convertirse en el alcalde de la ciudad la próxima primavera, Sebastián Pérez “el Día de la Toma de Granada es historia y no puede ser ignorada por unos y malinterpretada por otros”.

“Nosotros pedimos simplemente que se respete, se mantenga y se celebre en paz y libertad”, aseguraba ayer.

Por su parte, desde la Asociación Granada Abierta, piden un año más que se acabe con la celebración de la Toma de Granada y que en su lugar se festeje el Día de Mariana Pineda, el 26 de mayo.

La asociación volverá a organizar este año un acto alternativo, inspirado en las Crónicas Granadinas de Carlos Cano, “para decirle al gobierno municipal que hay otra forma de recordar la efemérides del 2 de enero, sin vencedores ni vencidos, sin marchas militares ni símbolos de guerra”.

Así, desde Granada Abierta arremeten también contra la asistencia consistorial al misa católica en la Capilla Real, “pues vulnera los principios del Estado aconfesional”.

“Granada no se merece empezar el año con sectarismos que dividen y provocan enfrentamientos”, sentencian desde un comunicado.

Muestran también su preocupación ante “los enfrentamientos que cada año se producen en la Plaza del Carmen con motivo de la Toma” y añaden que es “cuestión de tiempo que se produzca una nueva agresión, aún más grave”.

Ya que “una fiesta que necesita un fuerte despliegue policial para evitar enfrentamientos, no merece llamarse fiesta y daña la imagen de la ciudad”.

En la otra cara de esta moneda histórica, el Partido Popular sostiene que “conmemorar no es en absoluto celebrar nada contra nadie”.

“Defendemos la necesidad de proteger la singularidad de un ritual que consideramos una reliquia histórica y que así queremos que se trasmita y enseñe a nuestros jóvenes y futuras generaciones”.

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