Adiós
Entendía la cultura, no como un adorno institucional, sino como un derecho, como un espacio de encuentro y como una herramienta de transformación social
Juan Ramón Ferreira, la elegancia de la política
Ayer Granada perdió a un servidor público ejemplar y muchos perdimos, además, a un compañero y a un amigo. Juan Ramón Ferreira ya no está sentado en la mesa redonda de su despacho, pero su huella permanecerá de manera profunda en la vida cultural de esta ciudad especial y en quienes tuvimos el privilegio de trabajar a su lado en el Partido Popular y en el Área de Cultura y Turismo del Ayuntamiento de Granada.
Juan Ramón entendía la cultura, no como un adorno institucional, sino como un derecho, como un espacio de encuentro y como una herramienta de transformación social. Su compromiso era auténtico, constante y silencioso. No buscaba protagonismos; prefería que hablaran los proyectos, los espacios recuperados, los artistas apoyados y las iniciativas que acercaron la cultura a los barrios y a la ciudadanía. Tenía la rara virtud de escuchar antes de decidir y de sumar antes que imponer.
Como concejal de Cultura, ejerció su responsabilidad con rigor, sensibilidad y una honestidad que hoy resulta más necesaria que nunca en la vida pública. Defendió el patrimonio de Granada con respeto y visión de futuro, apostó por la creación contemporánea sin olvidar las raíces, y tendió puentes entre instituciones, colectivos culturales y funcionarios de la casa. Con la objetividad en la mirada, siempre portaba una palabra serena, combinada con un gesto cercano y con una profunda visión.
Pero más allá de la responsabilidad pública, Juan Ramón ha sido una buena persona. Discreto, generoso, coherente. En el día a día compartía el trabajo con humanidad, cuidando a las personas, interesándose por los demás y creando un clima de confianza que hacía fácil poder remar juntos, incluso en los momentos más complejos. Su manera de estar, de dialogar y de acompañar deja hoy un recuerdo imborrable en su equipo y en todos los que recordaremos amargamente la noche de fin de año.
Hoy el Área de Cultura y Turismo está de luto, y la ciudad de Granada con todos nosotros. Nos queda el dolor de su ausencia, pero también la responsabilidad de honrar su legado. Seguir creyendo en una cultura abierta, accesible y viva es, sin duda, la mejor forma de rendirle homenaje. Continuar el camino que ayudó a trazar, es la manera más sincera de decirle gracias.
A su familia, a Rocío, a sus amigos del alma y a quienes le quisieron, nuestro abrazo más sentido. A Juan Ramón, a nuestro querido concejal, nuestro reconocimiento eterno. Granada cuenta con un embajador en el cielo para hacer una realidad su sueño europeo de 2031.
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