Las aleluyas de Mariana Pineda

¡Oh que día tan triste en Granada, que a las piedras hacía llorar, al ver que Marianita se muere en cadalso por no declarar! La Hermosa de Granada murió el 26 de mayo de 1831La investigadora Antonina Rodrigo le puso texto a unas curiosas aleluyas que resumen su historia

Las aleluyas de Mariana Pineda

24 de mayo 2010 - 01:00

ERAN las aleluyas romances ilustrados con imágenes muy gráficas y textos sencillos, pensados para que se entendieran mejor. Iban cantados o recitados con sonsonete machacón para que se pegaran al oído. Los más populares eran los llamados romances de ciego, cantados de pueblo en pueblo y vendidos en pliegos por invidentes. A lo mejor son el precedente de los tebeos de mi infancia o de los comics actuales.

En 1981 Antonina Rodrigo, granadina del Albaicín, infatigable estudiosa de la vida de Mariana Pineda, le puso texto a unas curiosas aleluyas, cuyas viñetas dibujó Gallo. Quería conmemorar el 150 aniversario del ajusticiamiento de la Hermosa de Granada, como la llamarían en su epicedio. Se trata de 36 dibujitos que relatan la vida de Mariana Pineda desde su nacimiento en 1804, su infancia, su boda en la Iglesia de Santa Ana, su persecución por Pedrosa, el tema de la bandera bordada, hasta su muerte a garrote vil en la Plaza de la Libertad el 26 de Mayo de 1831.

Se conmemora esta semana el 179 aniversario de su muerte y tal vez sea oportuno recordar algunas curiosidades de la vida de esta granadina nacida en la Carrera del Darro, en aquella España del felón Fernando VII curiosamente llamado El Deseado, uno más de esa patulea de reyes con los que Dios nos ha castigado.

Tuvo una infancia muy dura; era hija natural al no estar sus padres casados y me imagino cómo se llevaría aquello en la Granada de 1800. Huérfana a los dos años queda bajo la tutela de su tío José, ciego y con 47 años. Encima su tía no la puede ver. Menos mal que fue luego acogida cariñosamente por el matrimonio José y Úrsula, nombres que luego le pondría a sus dos primeros hijos.

Guapa y coqueta

Se casó muy joven, con 15 añitos. Relatan los biógrafos que debió ser muy guapa y no le faltaron pretendientes. El primero fue su marido, Manuel de Peralta, pero anduvieron tras ella unos cuantos más, que se conozcan. El capitán liberal Casimiro Brodett fue uno de ellos. Su primo Fernando Álvarez de Sotomayor, otro. Así se lee en la aleluya 19: "Su primo Sotomayor, la leyenda de su amor". Curiosamente, este militar liberal que se fugó de la cárcel disfrazado de monje, con los hábitos que la propia Mariana le llevó.

Otro fue el abogado malagueño José Salamanca que estudió en Granada alojado en el Colegio de San Bartolomé y Santiago y dicen que estaba locamente enamorado de ella. Otro fue el agobiante alcalde del crimen Ramón Pedrosa que no la dejaba ni vivir con su continuo acoso: "Se vio en Granada a Pedrosa / seguirla por sospechosa", dice la aleluya 17. Y en la número 29 se lee: "Pedrosa el apasionado, por Mariana es despreciado".

El último fue el abogado cordobés José de la Peña Aguayo con el que tuvo a Luisa, nacida en 1829, dos años antes de que fuera condenada. Así pues, también como ella, su tercera hija se quedó huérfana con dos añitos. Este señorito andaluz, natural de Cabra, se negó en principio a reconocer a la niña, unque luego se quedó con ella, todo hay que decirlo. Me imagino a Mariana, viuda, embarazada, liberal, en Granada y en 1829. ¡Madre mía!

También debió ser nuestra Mariana algo coqueta, preciosa virtud que adorna a la mujer. Cuentan que al despojarle parte de la ropa y ponerle el sayal de muerte, se lo colocaron al revés y con las costuras para afuera. Tuvo la paciencia de quitárselo y colocarlo al derecho. Dicen también que se negó en el patíbulo a quitarse las ligas para no aparecer con las medias caídas.

No hizo el recorrido desde la cárcel hasta el cadalso en un burro como los delincuentes comunes, sino en una mula como correspondía a su noble familia. Así dice la aleluya 33: "Por ser de familia hidalga, en una mula cabalga".

Murió cristianamente, con un crucifijo entre las manos, y fue mucho después, en 1856, enterrada en la Catedral por ser considerada como una heroína de la libertad.

No hay comentarios

Ver los Comentarios

También te puede interesar

Lo último